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09/09/2019

Completaron la integración eléctrica y las mantas térmicas del Satélite SAOCOM 1B

Completaron la integración eléctrica y las mantas térmicas del Satélite SAOCOM 1B
Todo el equipo que ha trabajado en esta nueva etapa.

El satélite argentino de observación con microondas SAOCOM 1B tiene por delante ahora numerosos ensayos. Todo se prueba en tierra con mucha rigurosidad, mientras su hermano gemelo, el SAOCOM 1A, lo espera en el espacio.

El equipo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), junto con la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el laboratorio GEMA de la Universidad Nacional de La Plata y las empresas VENG e INVAP, están trabajando en Bariloche, en la sala limpia de CEATSA, donde finalizaron la integración eléctrica de la antena radar a la plataforma de servicios del satélite SAOCOM 1B y colocaron las mantas térmicas que recubren el satélite.

Actualmente se llevan adelante los preparativos para el siguiente ensayo, otro hito crucial: primero el plegado de la antena radar, tal como viajará al espacio, y luego la liberación y despliegue de los siete paneles de esta enorme antena de 35 metros cuadrados, acción que deberá ocurrir de manera perfecta cuando haya llegado a su órbita, así como ya lo hizo el SAOCOM 1A.

Ahora en el SAOCOM 1B todo se prueba en tierra, con mucha rigurosidad. Tras medir la alineación de la antena radar y asegurar su planitud correcta, tendrá lugar la integración de los paneles solares al satélite, los cuales ya han pasado con éxito su campaña de ensayos ambientales (termo vacío y ensayos dinámicos).

Hay mucha actividad en CEATSA durante estos meses para la campaña de ensayos dinámicos del satélite, en la que se lo someterá a una serie de vibraciones y cargas acústicas, de una magnitud superior a la que experimentará durante su lanzamiento y se medirán sus propiedades de masa, entre ellas centro de gravedad y momento de inercia. Todos los acelerómetros ya están instalados y listos para monitorear la prueba.

Una vez integrada la antena radar a la plataforma de servicios, se realizó una verificación eléctrica del instrumento radar SAR (por la sigla Synthetic Aperture Radar/Radar de Apertura Sintética), en la cual se midieron de manera secuencial los lazos de calibración interna de la electrónica central, y luego los de la antena SAR.

A continuación siguió el ensayo de verificación de la red de radiofrecuencia (RF) de la antena radar, incluyendo los 140 elementos radiantes, y se pudo comprobar que todo andaba bien. El SAOCOM 1B encaró el siguiente paso: la campaña de ensayos dinámicos, que requirió montar un sistema de ventiladores para controlar la temperatura del radar SAR durante el ensayo. Terminado este paso, el satélite quedó listo para vestir sus vistosas mantas térmicas, tan glamorosas como necesarias para su supervivencia en el espacio.

Brillante en el espacio

Las mantas térmicas son un aislante multicapa, que evita la transferencia de calor por conducción y radiación. Están formadas por 15 capas alternadas de tres materiales principales: Red de Dacron (una red de fibra poliéster), Kapton (fibra poliamida) y Mylar (fibra poliéster doble aluminizado) de característico tono cobrizo brillante.

Con estos materiales se forma un “sándwich”, cuya capa externa es de kapton de tres milésimas de pulgada de espesor y la capa interna de kapton de una milésima de pulgada de espesor. Las capas están sujetas entre sí con hilo de fibra de vidrio y poseen perforaciones y ventanas para ventear el aire que queda en las mantas de aislamiento multicapa (MLI), y que debe ser evacuado durante el lanzamiento (son 100 segundos aproximadamente donde se evacua todo el aire contenido en la cofia del lanzador).

Las mantas térmicas son vitales para los satélites, porque lo protegen tanto de las temperaturas extremas máximas a las que llega por acción directa del sol, como de las temperaturas extremas mínimas, evitando que el calor de los circuitos de calefacción se pierda hacia el espacio. Las capas externas de las mantas de MLI se encuentran a temperaturas que van al mismo tiempo, de los -150 ºC (la parte del satélite que no da al Sol) a +120 ºC (la parte expuesta al Sol).

Sin estas mantas térmicas la electrónica y las diferentes partes del satélite se enfriarían a valores que no permitirían su supervivencia, y en algunos casos, se calentaría por la incidencia directa del Sol, a valores que no le permitirían funcionar o sobrevivir. Por ejemplo para la antena SAR, no tener mantas térmicas generaría que se enfriase a valores del orden de los 100 ºC bajo cero.

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