Sociedad
09/08/2019

Grupo Encuentro, un faro para niños, niñas y adolescentes vulnerables

Grupo Encuentro, un faro para niños, niñas y adolescentes vulnerables
Por: Texto: Wilge Delgado/ Fotos: Facundo Pardo

Hace algo más de 30 años, el Grupo Encuentro es el referente en la contención de niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Luis Fernández y Edith Espinoza, llevan adelante el proyecto que nació en la década del 80. Desde entonces, hasta hoy, el Grupo prosigue con su tarea diaria. Al comedor asisten 130 bocas en busca de un plato de comida.

Nombrar al Grupo Encuentro, es simbolizar a la entidad ejemplo en Bariloche sobre el trabajo de contención para niños, niñas, adolescentes y jóvenes. El proyecto nació en la década del 80 y desde entonces hasta ahora, el hambre y la situación de calle de menores, sumado a ello actos represivos hacia los chicos por “portación de rostro”, en lugar de disminuir, han crecido.

Luis Fernández en diálogo con El Cordillerano, recuerda que “hace muchos años que como asociación civil estamos, algo más de 30 años”, dijo y recordó aquellos años “cuando íbamos al centro a ayudar a chicos que se bolseaban con poxiran y nafta, incluso llevábamos una olla grande de comida cerca de la Catedral, fueron años muy duros”.

En esa línea mencionó “muchos de esos chicos, crecieron y nunca dejaron de venir al Grupo, ayudando en varias tareas e incluso, muchos son padres y vienen con sus nenes”.

“Desde aquellos primeros años hasta hoy, crecimos en varios aspectos, del pequeño comedor, hoy contamos con cocineras que preparan comida para 130 bocas necesitadas de comida, asimismo, logramos contar con una panadería en la que trabajan varios adolescentes y jóvenes de ambos sexos y nos sirve como ingreso, porque preparamos pan y proveemos a diez escuelas, Educación es quien abona el pan, asimismo, preparamos prepizzas a pedido”, expresó.

Agregó Luis “con esos ingresos podemos ofrecer diferentes talleres para los menores que se acercan al Grupo, los chicos preparan la masa para el pan que se consume en el comedor, y también algunos meses abrimos la panadería para que visiten el lugar escuelas y no solo observan, sino que se animan a amasar”.

“Realizamos un servicio de catering que es otro ingreso de fondos y de aprendizaje de laburo para los adolescentes, por suerte hay grupos de veinte o más personas que nos llamaron para llevar facturas, masas, etc., con esos ingresos podemos pagar los servicios que últimamente, aumentaron en forma considerable; tenemos que minimizar los gastos”, señaló.

En la panadería, sostuvo Luis, “hay unos 60 jóvenes y en el comedor llegan unos 130 chicos todos los días. Hay algunos que viven en el Grupo, el trabajo concluye alrededor de las una de la madrugada y a las seis de la mañana empieza el reparto, así, de lunes a lunes”.

No dejó de nombrar a Bárbara que “nos enseña a preparar masa sin gluten, comida para celíacos, es algo que nos viene muy bien a todos, saber ser conscientes que hay gente que consume otras cosas a las que estamos acostumbrados”.

Asimismo, remarcó “la presencia de gente de la CTEP que vienen a trabajar en el invernadero, es otro ejemplo para los chicos y chicas, el aprender el manejo de la huerta”.

“Hay otras organizaciones con las que estamos en contacto en forma permanente, estamos en el Consejo Municipal del Niño, el Movimiento de Infancia y como todos los años, pensando para noviembre, organizar la Semana por los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes”.

Sobre el apoyo que reciben, Luis señaló “por parte de la Municipalidad contamos con el programa ‘Manos a la obra’, para el comedor y para un grupo de educadores y de la Provincia este año recibimos un aporte no reintegrable, creemos que es importante que se involucren tanto la Municipalidad como la Provincia”.

En el final, Luis afirmó “no puede ser que haya chicos con hambre, una gran cantidad, es algo que produce vergüenza, así como el de observar que cada vez se abren más merenderos, es algo que no podemos tolerar, no es algo de esta gestión, esta situación la vivimos hace muchos años sin poder decir que el hambre para los niños no existe”.

Las “dueñas” de la cocina

Son tres las cocineras que cada día preparan unas 150 porciones. Mary Manriquez, es una de ellas, “hace 23 años que estoy en el Grupo, compartimos muchas cosas entre nosotras”, contó.

Aurora Chile, otra de las cocineras, está hace 25 años, desde cuando el comedor era chiquito, dijo y “ahora creció, soy una de las cocineras, imaginen los años que estoy que, Edith y Luis eran solteros”, recordó sonriendo y agregó “pasamos muchas situaciones, con lluvias, nevadas intensas, al margen de ser cocineras, entendemos el ser comunitarios, con las puertas abiertas para todos”.

Juana Ancavil, es la tercera cocinera, está en el Grupo hace nueve años y dijo “antes de la cocina, estuve en diferentes espacios, empecé en la playa de estacionamiento, estuve dos años, luego cinco años en la panadería”.

Se cocinan unas 150 porciones, no solo para quienes comen en el comedor, vienen a buscar comida unas 21 familias. La cocina tiene dos turnos, los que almuerzan a las doce y otros a las 13, porque son chicos que van a la escuela en turnos diferentes.

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