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“ENCLAVES, MANTRAS Y POSTERGACIONES”

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25/07/2019

Eric Johansen reivindica belleza fuera de época

Eric Johansen reivindica belleza fuera de época
Eric Johansen reivindica belleza fuera de época

Su disco tiene una faceta gráfica que es obra de Martín Vitaliti. Su música tiene mucho de abstracción, introspección e imágenes. Además, se relaciona ex profeso con literaturas de diversos orígenes. Un trabajo tan extraño como cautivante.

En su portada, el disco de Eric Johansen recibe al inminente oyente con estética de cómic o novela gráfica: un hombre que parece “nativo americano” mira con los ojos entornados a otro de tez blanca, que está de espaldas al observador y envuelto en una bufanda. El texto aporta al enigma: “Johansen cree que dos hombres murieron simplemente de miedo en aquel instante maldito. El monstruo está más allá de toda posible descripción. No hay lenguaje aplicable a ese abismo de horror inmemorial”.

Nada es convencional en el trabajo que el músico se tomó el trabajo de dejar un día en la recepción de El Cordillerano. Siete obras que van desde atmósferas meramente instrumentales y carentes de formas fácilmente reconocibles, hasta improvisaciones cercanas a cierto jazz, con paradas en textos que no se cantan, se leen. Plástica, literatura y música en un solo objeto que como veremos, reivindica la belleza que se puede tocar, oler, dimensionar. La concreta, no tanto la virtual.

“Es un laburo que viene de largo, hace como tres años que estoy con esto”, le confió el músico al cronista. “Originariamente había empezado a grabar las bases, con ciertas ideas de temas y temáticas: el hombre, las relaciones y todo lo que dicen los pequeños textos que tiene. El asunto era encontrar un vehículo acorde a lo que quería manifestar. Me empezó a quemar un poco la cuestión del cómo y por eso, tardé tres años”, insistió.

En definitiva, el camino supo de “primero las bases, después los pianos, después los teclados y las voces. Un proceso largo que decantó y ahora, viene la instancia siguiente: presentarlo mínimamente, llevarlo a algún lugar con la gente que estuvo. El baterista (Diego Pérez Beveraggi), yo y un montón de voces”. Participaron de esa manera en la experiencia Virginia Castro García, Luz Rapoport, Santiago Cámpora, Damián Turovezky, Marcelo Saccomanno y Teodoro Caminos. También puede escucharse un relato de Juan Carmona, el protagonista de “La suave noche”, la película que lleva la firma de Rapoport y Sofía Bordenave.

Los textos que leen son de Douglas Coupland, Blixa Bargeld y Jorge Luis Borges. “Está buena la literatura, leo bastante. Tuve momentos lindos de leer y hay algunos textos que me maravillaron y siempre dije: hay que hacer algo con esto… Me gustaban tanto que quise hacerlo”, justificó Johansen. “Hay uno puntualmente que es una canción en alemán, le pedí a una amiga que lo tradujese y me pareció que tenía mucha fuerza, aunque creo que todos tienen mucha fuerza. Bargeld es un músico alemán muy groso y bueno. Lo que más me costó fue elaborar un contexto para que esos textos tuvieran fuerza. No sé si llegué a la fuerza que quería pero tres años ya eran mucho”, se disculpó.

Las cosas que queman

Entre escrituras y decires de origen tan distinto, “el hilo conductor son las cuestiones de la vida: en uno la relación de pareja y en otro los soliloquios de un hombre grande ya viejo, que están en la película de Luz. Un alercero que hacía unos soliloquios hermosos que podría hacer cualquiera de nosotros… El otro es un estado de ánimo, un reflejo de cómo se podría sentir uno y el de Borges es el universo: de repente lo ve. Me parecieron temáticas urgentes de la existencia, cosas que queman”, resaltó Johansen.

Fue durante el trayecto que “se fue formando el concepto. Se fue modelando, como cuando se hace algo con las manos. Se fue esculpiendo, hasta que llegó un momento en que dije: es esto. Algunos temas instrumentales y otros temas con tal o cual texto. También fue un tema llegar a las voces porque si bien uno escucha a mucha gente hay pocas voces sobre las que uno dice: esta. Por lo general, no cantan. Algunos sí, pero no son profesionales de la voz, como sería Blixa Bargeld, a quien escuchás y sabés que lo único que hace es hablar”, supuso el músico.

De perfil más bien bajo, “van a hacer 20 y pico de años que toco pero siempre me es bastante difícil llegar a formar bandas y hacer algo. Tengo otras cosas que hice con bandas, justamente una con Diego, durante mucho tiempo. De ahí quedó la relación porque lo llamo cuando tengo ganas de hacer algo y puedo hacerlo, porque encontrar el tiempo es otro tema... En general, la vida se va para otro lado (risas). Ahora llegó el momento y pudimos congeniar, de hecho, las bases están grabadas en un día. Cuando salió, salió y en ese sentido, no hay nada editado, las bases salieron improvisadas”, resaltó Johansen.

Nada que ver con consecuencias del apuro. “Hay cierta cuestión con la improvisación que me gusta, me gusta que suceda: que esté la idea y salgo lo más naturalmente, sin tanto trabajo. Eso también está bueno (el trabajo), pero nunca hay tiempo. Aquel momento cuando ensayábamos religiosamente dos veces por semana ya pasó (risas), entonces hay que resolver las cosas en una tarde, en un rato. Es lo que sucede”, señaló.

El costado gráfico de la obra “viene porque me gusta mucho lo que hace Martín (Vitaliti). Éramos compañeros en la Secundaria, nos reíamos mucho, iba mucho a su casa y me fascinaba su universo: Miguel (su padre) estaba pintando y su cuarto estaba lleno de dibujos. Después, él se fue a Buenos Aires y más tarde a España pero siempre estuvimos en contacto. Le dije: che, tengo un disco. ¿Hacés la gráfica? Le mandé los temas y me devolvió eso.

La viñeta es su obra, yo le di la música y no le discutí nada. Lo mismo pasó con Diego: tengo esto… Es lo que hizo Martín para el disco. Las cosas se conjugaron así: la amistad y hacer las cosas como en un gueto de amigos”, argumentó Johansen. Complot que condujo a un disco que también quema.

“Enclaves, mantras y postergaciones”

Presentar en vivo “Enclaves, mantras y postergaciones” (tal el nombre del CD) puede resultar problemático para su creador pero “me encantaría hacerlo bien, hay que ver cómo lo digitamos. Si bien tengo el ok de Diego, ahora hay que conseguir un bajo y pasarle las teclas a alguien, o sea, armar una banda para ese momento. No sé si saldría igual porque (en el disco) los teclados y los bajos los toco yo. Algunas de las voces ya me dijeron que sí pero ahora, entre comillas, hay que ensayarlo”, avisó Eric Johansen.

“En cuanto antes, sería mejor pero viene para largo”, advirtió. “Como mínimo, me gustaría antes de fin de año”. Para que la gente pueda conseguirlo “pienso llevarlo al Centro Cultural del Disco y a algunas librerías, también lo pienso publicar en Bandcamp o alguno de esos (sitios). Entonces, el que lo quiera que me escriba, no va a ser muy caro. También lo hice por cerrar algo, porque está todo tan en el aire, tan virtual”. El mail del músico es [email protected].

En varias de las obras, la relación con la tecnología es central. Sin embargo, el músico no se contenta con aquello de las “plataformas digitales” porque “todavía compro discos y los pongo. Para mí escuchar música es eso. Está todo bien con el MP3 y lo digital, me parece genial pero soy del disco, aunque no del vinilo. Para mí, el disco es físico: agarrar, mirarlo, poner, escucharlo y sacarlo. Es un fetiche, compro discos y los busco, aunque acá ya no haya disquerías. Extraño eso: buscar discos, mirar que salió, qué hay, ver quién grabó. Me parece fascinante”, reivindicó.

Adrián Moyano