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26/05/2019

Profesionales de la botánica y de Parques lograron controlar una planta carnívora exótica

Profesionales de la botánica y de Parques lograron controlar una planta carnívora exótica

La Drosera rotundifolia es una planta carnívora exótica que se alimenta de insectos. Su hoja es perenne y se puede reconocer fácilmente, ya que su tamaño ronda los 12 centímetros. Esta planta comúnmente conocida como “rocío de sol” o “atrapamoscas” habita principalmente en el hemisferio norte, en países europeos, en Australia y en Sudáfrica entre otros y por ello resultó extraña se presencia en el Parque Nacional Nahuel Huapi.

Se encontraron unas 20 unidades en una turbera a pocos metros de un entablonado ubicado sobre un sendero en Puerto Blest. Un lugar muy visitado por turistas y residentes. El hallazgo lo realizó la guía Fernanda, quien rápidamente dio la alerta a las autoridades de Parques ya que la planta es invasora y puede competir fuertemente con las nativas.


Las profesionales a cargo de la charla.

Se trata de una Drosera rotundifolia -una planta carnívora del hemisferio norte-, la cual halló un hábitat ideal en una turbera que se encuentra en Puerto Blest. Gloria Fernández Cánepa (de Parques Nacionales), Cecilia Ezcurra, Cecilia Nuñez y Romina Vidal Rusell del Departamento de Botánica, Inbioma, CONICET, de la Universidad del Comahue, desarrollaron los correspondientes estudios y los presentaron en el Laboratorio Ecotono el viernes último.

“Se detectaron 20 individuos gracias a la percepción de Fernanda” explicaron haciendo referencia a la guía. “Hicimos el seguimiento, hubo un crecimiento de la especie, en noviembre de 2018 llegaron a 112 individuos, pero en la revisión que realizamos en abril de este año no encontramos ninguna”, explicaron. Es decir que lograron erradicarlas a partir de un trabajo en donde no se encontraron nuevos individuos. Esta exótica constituía un peligro para el hábitat local y una fuerte competencia para las nativas, que existen sobre todo en el sur de la Patagonia.

La rotundifolia puede tener un impacto negativo en los ambientes de Chile y Argentina. En la oportunidad se explicó que es una carnívora que habita en el hemisferio norte, Australia y Sudáfrica, pero la detección se hizo en una turbera que se encuentra en Puerto Blest. Esta área posee un alto valor de conservación en el Parque Nacional Nahuel Huapi.

Durante la charla brindada se indicó además que por el momento se controló totalmente a la especie exótica, lo cual señala que ya no sería un potencial invasor, con su respectivo impacto negativo en los ambientes naturales de turberas tanto en Chile como en Argentina.

En la sala Eddy Rapoport, de Ecotono, se explicó que para los biólogos que viven y trabajan en la región es muy importante que distintas personas interactúen e informen, como lo hizo Fernanda, con la idea de detectar a tiempo, antes que se expandan las especies exóticas y que se desarrollen acciones que eviten una expansión incontrolable.

En la oportunidad también se conversó con respecto a cómo llegó la invasora a la región, pero es algo que por el momento se desconoce. Dentro de las hipótesis se descartó que haya sido transportada (la semilla primaria), por algún ave ya que no existen pájaros que migren desde el hemisferio norte hasta la Patagonia. Otra posibilidad es que algún turista proveniente del extranjero haya traído una semilla entre sus ropas o en un zapato. También se indicó que algún vivero podría haber vendido una Drosera exótica para exhibirla en un hábitat casero desde donde pudo existir una expansión.

En las hojas de la Drosera rotundofolia se encuentran unos pelos largos que pueden llegar a medir hasta 5 milímetros, los cuales producen un líquido pegajoso que utilizan para capturar a sus presas. La especie exótica es una planta que desde la antigüedad se ha utilizado como planta medicinal para tratar problemas respiratorios, como son los resfriados o como remedio contra la gripe. El extracto de esta planta carnívora es calificado como antibiótico natural.

La planta carnívora es considerada una maravilla de la naturaleza, además de atrapar insectos tiene una característica que la hace especial. La Drosera rotundifolia tiene una gran capacidad de regenerarse. Debido a la falta de nutrientes en las zonas donde crece, ha desarrollado la capacidad de obtener su alimento a través de otra vía, es decir, a través de los insectos que captura. De esta forma obtiene los nutrientes que no le proporciona el sustrato de los insectos y así consigue desarrollarse y crecer más rápido.

También se la conoce como rocío del sol o hierba de la gota, debido a que sus hojas presentan unos pelos con unas pequeñas secreciones, tal como si fueran las gotas que aparecen por las mañanas, que atraen a los insectos. Y aquí se encuentra la trampa mortal para las infortunadas criaturas aladas: estas terminaciones, ricas en azúcares, son muy pegajosas y el animal queda atrapado entre ellas.

Estas glándulas son extremadamente sensibles: cuando la planta siente que un insecto se ha posado, comienza a atraparlo con más y más “gotas de rocío”, hasta que el producto alimenticio de la Drosera, queda exhausto y finalmente asfixiado, muere.

Su método de cacería es resultado de una evolución para suplir la falta de nutrientes, sobre todo de nitrógeno, que le deberían proveer sus raíces. Cuando esta planta carnívora atrapa a un insecto, absorbe sus líquidos y obtiene el ansiado elemento. A nivel mundial la Drosera está considerada en peligro de extinción, a partir de una gran contaminación de los ambientes y si bien es una planta que se extiende sobre casi todos los climas y con una gran variedad de biomas -excepto en las zonas áridas-, la depredación de su medio ambiente por la urbanización la está condenando a la desaparición.

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