Épocas claves para los teros de Bariloche: ¿de qué manera no perturbarlos?
En un momento del año se van, pero retornan cuando todavía falta para la primavera. Por estos días es imposible que pasen desapercibidos en los barrios de Bariloche donde el verde todavía predomina sobre el asfalto. Arman barullo y vuelan. A decir verdad, si consideramos que son persistentes vecinos, bastante poco sabemos de su vida. Como se verá, los días que transcurren son importantes para su continuidad como especie.
En redes sociales circulan flyers en los que se afirma respecto de los teros, que “estamos en épocas de crías”, que “ellos no hacen nidos de verdad” y que “ponen los huevos directamente sobre el pasto”. También que “los pichones a la hora de nacer salen caminando” y buscan “comida”. Para constatar qué tan certeras son esas aseveraciones, El Cordillerano retomó el contacto con Guillermo Amico, doctor en Biología y docente en la Universidad Nacional de Comahue en Bariloche.
“En general, son ciertas, pero vale la pena agregar algunos detalles”, introdujo. “Los teros no construyen un nido elaborado, hacen un nido muy simple en el suelo, y sus huevos pasan casi inadvertidos para los depredadores. Suelen poner cuatro huevos de color oliváceo con manchas oscuras. Los nidos y el número de huevos pueden variar a lo largo de la distribución geográfica, dado que es una especie de amplia distribución: va desde centro América hasta Tierra del Fuego”, informó el especialista.
Sus costumbres son llamativas: “ponen los huevos en días distintos, pero empiezan a incubarlos recién cuando completaron la puesta, así que los pichones nacen casi todos juntos”, enseñó el biólogo. “Los pichones nacen, y a las pocas horas caminan y buscan su propio alimento, por eso se los llama nidífugos. Otras especies nidífugas conocidas por nosotros son las gallinas y los patos. Los padres los acompañan por varios meses, los abrigan -los cubren debajo del cuerpo- y los defienden ante depredadores. Otras aves, como el zorzal, el picaflor o el fío-fío, son nidícolas: los pichones permanecen en el nido y los padres los alimentan durante semanas hasta que pueden volar solos y luego también los alimentan por un tiempo fuera del nido”. Todo un mundo en el que estamos inmersos.
Ponen huevos en diferentes momentos, pero empollan a la vez. Foto: Guillermo Amico.
Otra diferencia que llama la atención: “los teros crían antes que otras especies de la zona. Es común verlos empollando en épocas frías, incluso durante las nevadas que solemos tener en primavera en nuestra zona. Una posible explicación es que los pichones necesitan tiempo para crecer antes de la migración, aunque no hay estudios que lo confirmen”, compartió Amico.
El Cordillerano: más allá de esas campañas, ¿qué se sabe de los teros en Bariloche y alrededores? ¿Qué tan lejos migran? ¿Son siempre los mismos los que vemos año tras año o van cambiando? ¿Su población se mantiene más o menos estable, aumenta o disminuye?
Guillermo Amico: los que vemos acá son migradores, la mayoría se reproduce en Patagonia y se desplaza hacia el norte en invierno hacia la región pampeana, aunque algunos pocos individuos se pueden quedar todo el año, pero son casos puntuales. Su llegada, hacia principios de agosto, se nota porque empezamos a escucharlos en el barrio, su presencia se hace notar en la zona por los llamados que emiten tanto durante el día como la noche. Hay pocos estudios en la región, así que no sabemos con certeza si son siempre los mismos individuos. Sin embargo, en muchas aves es común que regresen al mismo sitio donde nacieron o criaron.
Añadió el especialista que “al parecer la población creció en las últimas décadas, probablemente porque jardines con riego, plazas y parques ofrecen pasto húmedo y corto, e insectos, un ambiente parecido al natural que serían los mallines. También porque en estas zonas de la ciudad hay menos enemigos naturales. Sus depredadores naturales de los huevos en los nidos son el chimango, el carancho, los zorros, los roedores, los armadillos y los hurones.
Si bien todas las vidas valen en sí mismas, los teros prestan además algunos “servicios” a sus vecinos humanos. “Se alimentan sobre todo de insectos y otros invertebrados del suelo, así que ayudan a controlar las plagas del jardín. También funcionan como alarma: si se acerca algo extraño, lo anuncian con sus gritos. Es cierto que durante la nidificación son muy territoriales, pero es un período corto: el resto del año son vecinos con los que se puede convivir y compartir el jardín”, exhortó Amico.
Tero que empolla en la nieve. Foto: Mariano Diez Peña.
En consecuencia, existen sobradas razones para ayudarlos o al menos, no perturbarlos. “Si descubrís un nido, lo mejor es no acercarse ni tocar los huevos, y dejar de cortar el pasto en ese sector hasta que termine la incubación. Si ves pichones caminando solos, no los levantes: los padres están cerca. Los vuelos rasantes y los gritos son una forma de defender el nido y las crías”, recomendó el biólogo.
Guarda con los gatos
Además “hay que prevenir que nuestras mascotas depreden a los teritos. Cuando pensamos en mascotas y fauna, casi siempre pensamos en los perros. Los teros, de hecho, suelen elegir jardines sin perros para nidificar. Con los gatos pasa algo distinto, como pasan mucho dentro de las casas, los vemos como animales inofensivos y no los consideramos una amenaza. Pero los gatos que salen a la calle o al jardín depredan pichones, y los pichones de tero, que caminan por el suelo y no pueden volar, son presas muy fáciles. Además, los gatos cazan por instinto, aunque estén bien alimentados. Lo mejor que podemos hacer es mantener a los gatos dentro de casa, sobre todo durante la época de cría”, recomendó.
Hay pruebas que sustentan la exhortación. “Los animales que mencioné que depredan nidos de teros salieron de un estudio que hicimos con cámaras trampas en la zona”, informó el investigador. “Algo que encontremos que nos llamó la atención y también es interesante, es que los ciervos depredan nidos de aves. No es muy frecuente, pero pasa acá y en otras partes del mundo. Entonces, si hay muchos ciervos pueden perjudicar a otras especies”, anotició Amico. Que los habitantes de Bariloche hagan su parte para favorecer a tan estridentes vecinos.