2026-09-24

El Festival Audiovisual Bariloche y la apertura más emotiva de su historia

Fue responsabilidad de “El Partido”, la película que recrea los cuartos de final entre la Argentina e Inglaterra de 1986. Sin embargo, las emociones empezaron antes.

De las 14 aperturas que tiene en su haber el Festival Audiovisual Bariloche (FAB), la que se produjo en la noche del miércoles fue con seguridad la más emotiva. Gran responsabilidad tuvo la elección de la película invitada: “El Partido”, de Juan Cabral y Santiago Franco. Con la platea del teatro La Baita colmada y la presencia de mucha gente que no llegaba a los 40 años, la proyección se interrumpió varias veces por aplausos, algunos vítores y por qué no decirlo, no pocos sollozos.

Lee también: Lanzan concurso para Producción de Series de Ficción 2026

Salvo en las imágenes de archivo, la película se vale del blanco y negro. La trama se vertebra a partir del encuentro y los testimonios de ocho protagonistas: Gary Lineker, John Barnes y Peter Shilton del lado inglés, Jorge Burruchaga, Jorge Valdano, Oscar Ruggeri, Ricardo Giusti y Julio Olarticoechea por el albiceleste. Los directores hicieron que los exjugadores vieran en conjunto escenas antes de la versión final y registraron sus reacciones ante determinados episodios. Lineker y Barnes reaccionan la mayoría de las veces con humor y complicidad ante el paso del tiempo. Shilton, quien fue el capitán inglés aquella tarde mexicana del estadio Azteca, todavía no digirió el gol que Diego Maradona hizo con la mano. De hecho, lamenta frente a las cámaras que el 10 jamás hubiera hablado con él del tema.

En el transcurso de la polémica, Lineker observa que no pudo ocurrírsele el recurso antirreglamentario espontáneamente, que seguro ya lo había hecho antes. Muy futboleros, los directores examinaron la historia del Astro y efectivamente, encontraron que había intentado goles con la mano en circunstancias previas: una cuando todavía jugaba en Argentinos Junios y otra en el Nápoles. Algunos de sus colegas actuaron como el tunecino Ali Bennaceur y convalidaron el tanto, otros lo anularon.

Mucha gente desafío el mal tiempo y colmó La Baita. Foto: Facundo Pardo.

El desarrollo inscribe los 91 minutos por los cuartos de final en el contexto del largo desencuentro que protagonizan históricamente Gran Bretaña y la Argentina. Precisamente, un fragmento tocante de la película refiere a la Guerra de Malvinas y al Mundial de 1982, que se disputó en España. El trabajo de los realizadores también refresca memorias, porque evidencia la liviandad de una sociedad: la continuidad de la tragedia coincidió con el comienzo de la disputa deportiva. De hecho, vía audio, se actualiza el testimonio de un combatiente que confía que, junto con sus compañeros, robaron una radio en el pueblo para seguir el debut de la selección. Otro aporte menciona que después de la rendición y ante una larga fila de soldados argentinos, pasó un inglés que silbaba “No llores por mí Argentina”. El prisionero increpó al enemigo en su idioma, pero en breve y apenas se habían silenciado las armas, ya estaban hablando de fútbol. Cosas que tiene el más maravilloso de los deportes: distancia y une, casi en forma simultánea.

Sin camiseta

“El Partido” también se detiene con tono humorístico en situaciones desopilantes, como los caramelos que enterraba Giusti de cábala en el campo de juego. O la insólita situación que se dio con la camiseta alternativa que la Argentina tuvo que usar aquel 22 de junio de 1986, hoy tan venerada. Resulta que era la misma que el equipo había utilizado frente a Uruguay y que según Carlos Bilardo, el técnico que le cerró la boca a todo un país era muy pesada. Recuérdese que el certamen se disputaba en el verano mexicano y en la altura del entonces DF. El doctor la hizo pesar y dispuso que no se podía jugar con ese atuendo. Desafortunadamente, Le Coq Sportif no disponía de otro modelo y el inconveniente se resolvió de una manera muy argentina: el personal femenino del hotel donde se alojaba la delegación se consagró a practicar pequeños agujeros en las camisetas, una por una, para asegurar su ventilación. También hubo que coserles el distintivo de la AFA sin perder de vista el logo del espónsor. Los jugadores recordaron risueñamente que, 48 horas antes del partido de sus vidas, ¡no había camisetas!

Previsiblemente, “El Partido” consagra varios de sus minutos al gol más hermoso de la historia de los Mundiales. Resulta increíble que unas imágenes que se vieron cientos de veces todavía conmuevan hasta las lágrimas. Parece inverosímil que el relato de apoteótico de Víctor Hugo Morales, que mucha gente sabe de memoria, vuelva a quebrar voces. La película incorpora testimonios de periodistas ingleses y mexicanos, ahora sí, todos rendidos a los pies de aquel Barrilete Cósmico inolvidable.

Bailarinas de Bariloche participaron de la apertura musical. Foto: Facundo Pardo.

Llamativamente si se ve desde hoy, las declaraciones de Diego antes de los cuartos de final despegan el fútbol de la política. Tanto el técnico inglés, Bobby Robson, como otros integrantes del plantel, se expresaron en el mismo sentido. Inclusive, los directores se preocuparon por incluir escenas de confraternidad y comprensión entre hinchas de uno y otro país antes de ingresar al estadio. “El partido” finaliza con un metegol entre los protagonistas de la película, pero antes, Valdano lee el conmovedor poema de Jorge Luis Borges: “Juan López y John Ward”, que en sus tramos finales, dice:

López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil;
Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown.
Había estudiado castellano para leer el Quijote.
El otro profesaba el amor de Conrad,
que le había sido revelado en un aula de la calle Viamonte.
Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara,
en unas islas demasiado famosas,
y cada uno de los dos fue Caín,
y cada uno, Abel.
Los enterraron juntos.
La nieve y la corrupción los conocen.
El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.

Inauguración a flor de piel

Claro que las sensibilidades comenzaron a conmoverse antes de que se apagaran las luces y se diera Play al reproductor. Como suele suceder en las aperturas del FAB hubo música, en esta ocasión, un bello tema del viedmense Manuel Espinosa, quien contó con el respaldo de Ventisquero Negro, uno de los ensambles de la Orquesta Filarmónica de Río Negro que funciona en Bariloche. La banda también se armó con otros músicos de esta ciudad, mientras bailaban en el espacio Evelyn Gómez junto con Luciana Márquez, de la compañía Lunaria.

Diego Carriqueo, el nervio motor del FAB.

Como es usual, se presentó el spot o tráiler oficial de la edición, obra de otro barilochense: Manque La Banca. Y a la hora de las palabras, envió las suyas el gobernador, Alberto Weretilneck, que no pudo hacerse presente. Tomó la posta Martín Fraile Milstein, secretario de Cultura de Río Negro, área que organiza el acontecimiento cinéfilo. El músico caracterizó al festival como un hecho poco menos que contrahegemónico, a la luz del curso que adquirió buena parte de la humanidad en el último lustro.

Lee también: Banda de Bariloche cumple 15 años: al principio “no sabíamos si les gustaba o si no transmitíamos nada”

También intervino brevemente el subsecretario de Cultura de la Municipalidad, Martín Iriarte, pero comenzó a conmover corazones Diego Carriqueo, director artístico de FAB, cuando recordó a muchos artífices de la cultura de Bariloche que partieron el último año, entre ellos, Alicia Tealdi y Luis Bravo. Inclusive a Patricio Guzmán mencionó Diego, enorme realizador chileno que murió 10 días atrás. A su invitación, subieron al escenario veteranos de Malvinas, persistentes jugadores del partido cuya disputa lleva más de 200 años.

Te puede interesar