Super Niño en el norte de Patagonia: primavera lluviosa, verano caliente e incendios en otoño
Aunque recién se fue, el invierno ya está en el recuerdo. Al momento de redactar estas líneas para El Cordillerano, era intenso el estrépito que provocaba la lluvia al caer sobre los techos de Bariloche. Pero ¿qué sucederá en el resto de la primavera con el tan mentado Super Niño? ¿Continuará la intensidad de las precipitaciones? ¿Y qué sucederá en el verano, cuando se eleven las temperaturas y nadie querrá ver una columna u oler humo?
Junto con Marcos Easdale, Santiago Hurtado elaboró un estudio a solicitud del Servicio de Prevención y Lucha Contra Incendios Forestales (SPLIF) que se titula “Peligrosidad de incendios prevista en la región cordillerana de Río Negro para la temporada 2026-2027”. Cuando este medio renovó el contacto con el segundo de los investigadores (Fundación Bariloche – CONICET), el especialista compartió el texto. Después de su lectura, surgieron las inquietudes que siguen.
El Cordillerano: se advierte que las precipitaciones continuarán por encima de lo normal durante la primavera, para cambiar de signo a partir de enero. ¿Es así? ¿Te podrías explayar sobre las razones que llevan a esas conclusiones?
Santiago Hurtado: Lo más estudiado respecto del fenómeno El Niño Oscilación del Sur (ENOS) sobre Patagonia es su impacto en inverno y primavera, que está caracterizado por mayores precipitaciones en los eventos El Niño y menores precipitaciones en los eventos La Niña. Actualmente estamos bajo un evento El Niño, por lo que lo esperable en términos medios es un aumento de las precipitaciones. De hecho, venimos de un julio y agosto muy húmedos, aunque septiembre viene menos cargado. Los pronósticos trimestrales, que elabora el Centro Regional del Clima para el Sur de América del Sur, proyectan condiciones de precipitación superiores a lo normal para la primavera, lo que es consistente con un evento El Niño. El tema es el verano, porque ahí el impacto casi que no está estudiado. Como en verano el fenómeno ENOS afecta principalmente la Pampa Húmeda y Litoral, todos los estudios se han abocado en esa región. Actualmente estoy haciendo un estudio, que aún no está publicado, sobre el impacto del ENOS en verano y principios de otoño en Patagonia.
Donde se observa una señal, es decir una respuesta en variables locales al fenómeno, es en enero, febrero y marzo. En enero-febrero se observa que los eventos El Niño tienden a ser más secos, con menos precipitación, y las Niñas lo contrario, es decir, se revierte su impacto respecto a invierno-primavera. Por otro lado, en febrero-marzo se observa que los eventos El Niño tienden a ser más cálidos, con mayor temperatura media, y las Niñas lo opuesto.
Recién en diciembre las lluvias volverían a cierta normalidad.
EC: del informe se desprende que, sobre fines del verano, marzo – abril, las temperaturas serán más altas de lo habitual. ¿Es así? ¿Hay alguna relación con los calores del reciente verano europeo o son fenómenos sin conexión?
SH: No hay conexión. Principalmente, porque lo que te estoy nombrando del ENOS es independiente del cambio climático. Digo independiente entre comillas porque en realidad nada lo es, pero para estudiar los impactos del ENOS que afectan a la variabilidad, se intenta remover lo mejor posible los efectos del cambio climático para no mezclar señales. Por cambio climático ya venimos con una tendencia de menos lluvias y más temperaturas en la región. Ya hemos hablado de esto varias veces, pero lo que comento del ENOS podemos pensarlo como montado por arriba del cambio climático. Podemos pensarlo con una analogía: imagínense un serrucho: podemos pensar que cada punta de diente es un año seco, y cada valle entre dientes es un año húmedo, y que la línea que sigue el serrucho es el cambio climático. Entonces, un serrucho de poda curvo no daría primero una tendencia a más precipitación, llegaría a un máximo y luego una tendencia a menores precipitaciones, con los eventos relativos secos y húmedos (las puntas y valles) montados sobre esa tendencia de cambio climático. En cambio, si tenemos un serrucho plano, si está horizontal al piso, no tendríamos cambio climático, y si lo ponemos mirando hacia arriba tendría tendencia positiva. Hago esta analogía, porque es importante entender de qué estamos hablando cuando hablamos del impacto del ENOS, y poder diferenciarlo del cambio climático. Dicho esto, y volviendo a los calores de este año en Europa, estos fueron por cambio climático y no asociados al ENOS.
EC: en general, desde el sentido común tendemos a desear que caiga nieve y llueva en otoño e invierno, para que durante el verano persista la humedad que se pudo acumular. Por lo que se ve en el informe, tampoco estaría del todo bueno a raíz de la acumulación de combustible…
SH: es un tema complejo y creo no ser el más adecuado para hablar de esto. En términos de disponibilidad de agua y recursos hídricos es como decís, es lo que deseamos. Pero también, más disponibilidad de agua suele implicar mayor productividad vegetal, lo que implica más acumulación de combustible. Que yo sepa, no es algo que esté muy estudiado en la región, en términos de un análisis concreto de cuánta más biomasa es producida en un pulso húmedo, y qué tanto puede afectar a la cantidad de biomasa combustible. Por eso, en el informe técnico esa parte se habla de potenciales implicancias y en términos hipotéticos.
EC: en declaraciones periodísticas, directivos del SPLIF barajaron la chance de tormentas eléctricas durante el período veraniego. En el informe no se ven menciones a esas posibilidades. ¿Se pueden pronosticar?
SH: la respuesta simplemente es sí, pero no. Es posible desarrollar un modelo de pronóstico de actividad eléctrica para el verano, pero no hay nada desarrollado, y los estudios en general de actividad eléctrica en Patagonia están en pañales.
Se esperan altas temperaturas durante enero y febrero. Foto: Eugenia Neme.
EC: en síntesis, ¿cómo describirías la tendencia de la primavera en curso y del próximo verano?
SH: hasta noviembre se esperaría una primavera más húmeda, diciembre normal como mes de transición, y luego enero-febrero más secos. Pero, y acá viene lo importante, esto es basado en la respuesta media o esperable del evento El Niño. Y como todos son distintos, la realidad es que podrían pasar otras cosas. De hecho, las proyecciones del evento vaticinan que podría ser el evento El Niño más intenso, de mayor calentamiento en el Pacífico, en registro. En este sentido, siendo un evento tan particular, lo más recomendable es ir teniendo un monitoreo mes a mes.