2026-09-21

LOS CAPTÓ UNA CÁMARA TRAMPA

La increíble historia del chucao “peluquero” y el pudú que se deja acicalar

Disparó la inquietud la obra de una artista de Bariloche que se había inspirado en el breve video. Después de corroborar su autenticidad, El Cordillerano quiso aprender sobre tan maravillosa colaboración.

La secuencia comenzó días atrás en la Casa Bachmann, cuando el cronista apreció un espléndido dibujo de Valeria Fiala que reproduce a un chucao mientras retira un manojo de pelitos del lomo de un pudú. La artista confió que se inspiró en un video que había compartido una entidad conservacionista de Chile. Para ver qué tan habitual podía resultar tan simpática colaboración y previo rastreo, El Cordillerano se contactó con Guillermo Amico, doctor en Biología y docente en la Universidad Nacional de Comahue en Bariloche. Después de corroborar la autenticidad del registro, el especialista admitió su sorpresa y compartió varias enseñanzas.

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“El video es muy interesante porque nos muestra que todavía tenemos mucho por conocer de la naturaleza”, introdujo el biólogo. “Hay asociaciones increíbles en el mundo natural. En este caso, el chucao está juntando pelo, posiblemente para utilizarlo en el nido. Muchas aves utilizan pelos de mamíferos para construir la parte interna de los nidos, especialmente la zona más cercana a los huevos. Esto les permite mantener mejor el calor”, enseñó.

Durante la operación, el pudú pareciera disfrutar de la operación de limpieza. Es que “los mamíferos cambiamos el pelo continuamente, aunque en la naturaleza hay períodos en los que este recambio es más importante. asociado al cambio de estaciones. Nosotros podemos observar con nuestras mascotas que hay momentos que cambian mucho el pelo. En este caso, el chucao estaría sacando pelo suelto que tiene el pudú. Y, así como lo está haciendo con este pequeño ciervo, también podría hacerlo con otros animales del bosque”, arriesgó Amico.

La relación entre chucao y pudú dista bastante de la eterna disputa con que todavía suele caracterizarse a la naturaleza. “Darwin tienen una frase muy linda para representar esto”, introdujo el investigador. Y citó: “Es interesante contemplar un enmarañado ribazo cubierto por numerosas plantas de muchas clases, con pájaros que cantan (…), con variados insectos revoloteando (…), y reflexionar que estas formas, tan diferentes entre sí, y que dependen mutuamente unas de otras de modos tan complejos”. El célebre naturalista inglés incluyó esa observación en su obra liminar: “El origen de las especies” (1859).

"Pudú + chucao", la obra de Valeria Fiala que motivó la inquietud.

Para el barilochense, “la frase habla de que las especies dependen mutuamente. En los colegios siempre nos enseñan sobre la depredación, la competencia, la herbivoría y el parasitismo, pero en la naturaleza se dan muchas otras asociaciones entre los organismos. Hay muchas, entre las especies se ayudan entre sí y se llaman mutualistas. A mí me gusta llamarlo la cadena de favores. En varias oportunidades he dado esta charla en colegios de Bariloche, contando el lado positivo de las relaciones en la naturaleza”.

Polinización

Algunas son conocidas por el gran público, otras no tanto. “Está la polinización, en que la planta se beneficia con el transporte del polen hasta otra flor y, de esta manera, puede producir frutos y semillas”, recordó el biólogo. “A cambio, los animales reciben recompensas como néctar, polen o aceites de las plantas. Tanto la planta como el animal ganan. En nuestra zona tenemos muchos ejemplos, como el del picaflor rubí que poliniza el notro, la aljaba, el quintral y otras de flores de color rojo. Por otro lado, el mangangá poliniza flores de amancay, vicia, topa topa y muchas más”.

“Otro ejemplo mutualista es la dispersión de semillas”, profundizó Amico. “Los animales comen los frutos con las semillas en su interior y luego las defecan en distintos lugares del bosque. Las plantas se benefician porque sus semillas llegan a otros sitios, mientras que los animales obtienen agua y alimento en forma de azúcares, lípidos y proteínas. En nuestra zona, animales como el fiofío, el zorzal y también el monito del monte son, de alguna manera, los sembradores del bosque”, enseñó el también integrante de la SNAP (Sociedad Naturalista Andino Patagónica).

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Una tercera modalidad es la que aportan los “constructores”, aunque “no sería un caso de mutualismo, sino de comensalismo”, aclaró el estudioso. “Las aves construyen nidos solo con fines reproductivos y luego lo abandonan. Una vez que los abandonan, pueden servir de refugio para otros animales. En los bosques de la zona, hay cuatro especies de aves que hacen sus nidos en cavidades de los árboles, que luego pueden ser utilizadas por otras aves, lagartijas o por el monito del monte como refugio”, reveló.

Espléndido registro de un chucao cantarín. Foto: Mariano Diez Peña.

Para volver a la dupla que generó la inquietud, aclaró el entrevistado que “el chucao no presenta actualmente problemas importantes de conservación y es una especie frecuente en nuestros bosques”. Como contrapartida, “el pudú es el cérvido más pequeño del mundo y es un animal muy interesante desde el punto de vista evolutivo. No tiene parientes cercanos, es un linaje único y se encuentra en estado de conservación vulnerable (VU). Las grandes amenazas que enfrentan estas especies están relacionadas principalmente con la deforestación y las especies exóticas. Los gatos domésticos depredan los chucaos y, en el caso del pudú, los perros asilvestrados representan un problema”, advirtió.

Compartir vivienda

Tanto chucaos como pudúes se relacionan con otros habitantes del bosque. “Algo que reportaron hace poco también mediante cámaras trampas, y que me resultó interesante, es que el chucao comparte las cavidades de los árboles con el monito del monte”. El segundo animalito “comparte las cavidades donde duerme durante el día con otros animales diurnos, como lagartijas, chucaos, churrín y huet-huets. Esto fue reportado en el Parque Nacional Puyehue y posiblemente también pase en los bosques de nuestro país. Estos grupos diferentes de animales comparten el lugar para descansar: mientras uno lo usan de noche, otros los usan de día”. Nada de déficit habitacional en la naturaleza cercana…

“Sobre el pudú desconozco otras interacciones con otros animales. Son animales difíciles de observar en la naturaleza. Sabemos que están presentes en el bosque, pero son difíciles de ver. Lo interesante es que, con el avance de la tecnología, en este caso con las cámaras trampa que permiten obtener videos de muy buena calidad, podemos seguir aprendiendo sobre lo maravilloso que es la naturaleza que nos rodea”, redondeó Amico. Una obra de arte en sí misma.

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