2026-09-17

Las plantas que están en los cercos vivos de Bariloche: ¿facilitan los incendios?

Una convicción se instaló en los últimos tiempos: a los fuegos que estallan en verano hay que combatirlos todo el año. ¿Qué se puede hacer desde las casas?

El invierno toca a su fin y si bien precipitó considerablemente tal vez sea hora de anticiparse a la temporada de incendios forestales. Además, en los últimos tiempos se asentó una convicción: hay mucho que hacer durante el año para que, en primera instancia, los fuegos no estallen y en segunda, para que su control no sea tan arduo. Pareciera un lugar común, pero ¿por casa cómo andamos? Entiéndase literalmente: las plantas que conforman los cercos vivos hogareños, ¿facilitan o atemperan la propagación de las llamas? ¿Qué medidas que están al alcance de la mano se pueden tomar para alejar las posibilidades de un siniestro?

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Con ese puñado de inquietudes en la manga, El Cordillerano se contactó con Estela Raffaele, doctora en Ciencias Naturales, ecóloga y divulgadora científica. Si bien en el presente disfruta de su retiro, trabajó en el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA) y en el Laboratorio Ecotono desde sus inicios. También fue investigadora del CONICET e hizo la Especialización en Divulgación Científica de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN). En definitiva, palabra autorizada.

El Cordillerano: en los cercos vivos de la zona suelen predominar plantas de crecimiento rápido, entre ellos, variedades de pinos. ¿Facilitan la propagación de incendios de interfase? ¿De qué maneras?

Estela Raffaele: sí, algunas especies utilizadas en cercos vivos pueden favorecer la propagación del fuego, especialmente cuando forman cercos continuos y acumulan material seco. Entre ellas se encuentran distintas especies de pinos, pero también otras plantas como la retama amarilla, que puede alcanzar una alta inflamabilidad. De todos modos, el comportamiento frente al fuego no depende únicamente de la especie. También influyen la cantidad y continuidad de la vegetación, su contenido de humedad, acumulación de ramas secas, y las condiciones meteorológicas, como la temperatura, la sequedad y el viento.

En zonas de interfase urbano-forestal es importante considerar qué especies elegimos para nuestros jardines y cercos y cómo las disponemos. Reducir la continuidad de la vegetación y evitar la acumulación de material seco alrededor de las viviendas puede disminuir las posibilidades de propagación del fuego.

EC: ¿es posible su reemplazo relativamente rápido por especies autóctonas que sean más resistentes a los fuegos? Si así fuera, ¿por cuáles?

ER: sí, es posible reemplazar progresivamente algunas especies exóticas utilizadas en cercos por especies nativas, aunque no necesariamente se trata de un reemplazo rápido ni de elegir simplemente especies “resistentes al fuego”. La selección debería considerar tanto la inflamabilidad de las plantas, como las características del sitio, el crecimiento y el mantenimiento del cerco.

En nuestra región contamos con varias especies nativas que pueden utilizarse en jardines y cercos, como maitén, laura, maqui, notro, ciprés de la cordillera y parrilla, entre otras. Estas especies forman parte de los bosques y matorrales naturales de la región y actualmente algunas de ellas se utilizan en experiencias de restauración. Sin embargo, no sería correcto afirmar que por ser nativa una planta es automáticamente menos inflamable. Lo importante es conocer el comportamiento de cada especie frente al fuego y, al mismo tiempo, diseñar los cercos evitando la continuidad de la vegetación y la acumulación de material seco.

La especialista en Puerto Patriada (Chubut). Una de las zonas más afectadas en los últimos veranos.

En ese sentido, el reemplazo progresivo de especies exóticas muy inflamables o con potencial invasor por una mayor diversidad de especies nativas adaptadas al sitio puede ser parte de una estrategia de prevención en la interfase urbano-forestal.

EC: ¿de qué manera es posible atenuar o tomar otras precauciones antiincendios desde los patios o jardines urbanos?

ER: desde los patios y jardines se puede contribuir a disminuir la posibilidad de que el fuego llegue a las viviendas o se propague dentro del predio. Una medida importante es reducir la continuidad de la vegetación, evitando que árboles, arbustos y cercos formen una conexión continua con la casa.

También es importante mantener el jardín libre de hojas, ramas y otros materiales secos, especialmente cerca de la vivienda, y podar las ramas bajas de los árboles. En los cercos, conviene evitar especies muy inflamables y, cuando sea posible, incorporar una mayor diversidad de plantas nativas adecuadas al sitio.

En zonas de interfase urbano-forestal, el diseño del jardín puede ser parte de la prevención: no se trata de eliminar la vegetación, sino de distribuirla de manera que el fuego no pueda avanzar fácilmente desde la vegetación del entorno hasta la vivienda. Estas medidas son complementarias a otras acciones de prevención y no garantizan que una vivienda quede totalmente protegida frente a un incendio, pero pueden reducir las oportunidades de propagación del fuego dentro del predio.

EC: además de su relación con el fuego o los incendios y a grandes rasgos, ¿qué otras consecuencias ambientales tiene la generalización de exóticas en cercos vivos?

ER: No todas las especies exóticas son invasoras, pero algunas plantas utilizadas en cercos vivos pueden escapar de los jardines, establecerse en ambientes naturales y expandirse. Al hacerlo, compiten con las especies nativas por luz, agua y nutrientes, y modifican la estructura de la vegetación y las condiciones del suelo.

Los temibles pinos están entre nosotros. Hay que manejarlos hogareñamente. Gentileza Estela Raffaele.

En nuestra región, pinos y retama amarilla son ejemplos de especies que pueden establecerse fuera de los sitios donde fueron plantadas. La retama amarilla, muy utilizada con fines ornamentales, puede desplazar plantas nativas y expandirse luego de disturbios como el fuego. Estas invasiones también alteran las relaciones entre las especies y el funcionamiento de los ecosistemas, y dificultan su control a largo plazo. Por eso, en la interfase urbano-forestal, elegir especies para jardines y cercos no es solo una cuestión estética: también tiene consecuencias sobre la vegetación y los ambientes naturales que forman parte de estas áreas de interfase.

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En síntesis, en la Patagonia Andina sabemos cada vez más sobre la inflamabilidad de las plantas. El desafío es ampliar ese conocimiento y construir acuerdos sobre qué especies promover en jardines, cercos y espacios verdes. Pequeñas decisiones en nuestros jardines y cercos pueden contribuir al cuidado de los ambientes que compartimos.

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