2026-09-12

Una cancha histórica de Bariloche está sepultada por toneladas de cemento

Centro a la olla de la memoria. Donde hoy se erige un polémico emprendimiento inmobiliario, se gritaron goles e hicieron exhibiciones gimnásticas.

La superficie del campo de juego se parece, pero no es La Caldera de Virgen Misionera. Tampoco la cancha de Puerto Moreno antes de que se cubriera una superficie tan rugosa con césped sintético. Además, nótense las construcciones sobre el lateral: son importantes para la época y en una de ellas alcanza a leerse que corresponde a una hostería. ¿Dónde quedó potrero tan polvoriento? ¿En qué paredes retumbaron los gritos de gol de aquellos picados?

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Publicó la fotografía días atrás Juan Cruz Davalle Gerkelis, quien, según la red social que utilizó, reside en Rosario (Santa Fe). No obstante, aclaró que se trataba de negativos que había compartido previamente Gabriel Fernández y que corresponden a 1961. No fue posible para el cronista rastrear al autor de los muy bienvenidos revelados. En los comentarios de la publicación, hechos en el grupo “Historias de Bariloche y la Patagonia” de Facebook, se dan pistas certeras sobre la ubicación de la cancha.

Los vecinos llamaban al predio El Picadero de Gendarmería y en ese nombre, aflora un indicio para tirar de la piola. Es que así tituló parcialmente a uno de sus libros Graciela Pino, que desafortunadamente está agotado. Su última reimpresión data de 2017. “ El Picadero habla de personas y lugares, en los años 1950 y 1960. Son recuerdos míos, siempre digo que no soy historiadora, hice un recuento de lo que yo me acordaba”, le dijo en aquella oportunidad al que firma.

Pero mejor restablecer el contacto con la vecina memoriosa: "cuando yo era chica, El Picadero era como un campito donde se hacían las exhibiciones de gimnasia de los colegios a fin de año. Nunca supe exactamente por qué se le decía así y al Destacamento de Gendarmería jamás lo vi por ahí. Puede ser que haya sido anterior a mi vida (risas). Era un campito y cuando yo salía con mi hermano cruzábamos a campos traviesa, como se dice, y nos llenábamos las medias de abrojos, viste que por los campitos había muchos abrojos”, evocó.

Graciela es la niña flanqueada por su madre y una tía.

Por entonces, “éramos chiquitos y salíamos solitos porque no había peligro de nada”, recordó Graciela. "Era un lugar donde la gente a veces se reunía o iba a tomar mate. Me acuerdo de que cuando fue el terremoto de 1960, contaba el hermano de (Oscar) Huesito Sánchez que ellos estaban en la costa del lago. Era un domingo y estaban paseando. Dijeron: en El Picadero va a haber una exhibición. Vamos para allá... Se fueron y al rato pasó lo del maremoto, así que se salvaron de que se los llevara la ola del lago. Ellos y muchas otras familias que habían ido a El Picadero a ver la exhibición”.

Potrero salvavidas

De manera que los atractivos de aquel predio terroso y con cascotes, hasta salvaron vidas. "La verdad, mucho más no sé. Por ahí cruzábamos de chicos y fui para las exhibiciones de gimnasia del Colegio Nacional. Ponían esos cajones en los que los chicos saltaban por encima y esas cosas. Creo que también se armaban picaditos de fútbol", concedió la autora del libro. Graciela escribió otro, que se tituló “Boleto a 1965”.

Pero ¿dónde quedaba el predio que demandaba llenarse de abrojos para llegar, según de dónde se viniera? “El Picadero era un campito que ahora está ocupado por el Centro Bariloche”, le dijo al cronista la autora hace nueve años. Precisión que está respaldada por los comentarios que siguieron a la publicación de Davalle Gerkelis. Por ejemplo, Raúl Muñoz inició que la imagen reproduce a "toda la manzana donde hoy está el Centro, para nosotros el Cantegrill. Eso era El Picadero de Gendarmería".

Con envidiable memoria evocó de la misma manera Juan Carlos “Cacho” Herrera, histórico director de Estudiantes Unidos. La imagen es de "El Picadero de Gendarmería. Creo no equivocarme, la fotografía corresponde a un campeonato comercial de fútbol. Entre otros, participaban equipos que representaban a Casa Giménez, Mercado Municipal, Correos, Gendarmería y algunos más que no me acuerdo. Aproximadamente, 1960 o 1961. Yo trabajaba en Casa Giménez como cadete e integraba el equipo. Lindo recuerdo".

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La historia de El Picadero cambió drásticamente cuando el predio apareció en los planos de una empresa que se llamaba Cantegrill Internacional, que tenía inversiones en Punta del Este y Montevideo (Uruguay), al igual que en Buenos Aires. De ahí el nombre que perduró en la memoria de los barilochenses de entonces. La trama que desembocó en el actual Centro de Bariloche se fraguó durante la dictadura de Juan Carlos Onganía y como más o menos se sabe, abundaba en irregularidades.

Demasiada hormigón sobre el recuerdo de la canchita. Foto: Facundo Pardo.

Más cerca en el tiempo, se edificó sobre una fracción restante un cotizado hotel y también existe en el antiguo predio un estacionamiento subterráneo, pleno de hormigón. La verdad, hay que esforzar la imaginación para evocar que hace 60 años, un caminante podía llenarse de abrojos en las inmediatas. O que un arquero tuviera que pedir que aflojara el viento para ver con mayor claridad por dónde llevaba la pelota la delantera rival. El que aparece semiculto por un niño en la foto, pareciera que cortó con fortuna un centro a la olla. El área chica de Bariloche.

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