2026-09-03

Perros sueltos en Bariloche: vecinos de El Frutillar impulsan una campaña para visibilizar la problemática

La iniciativa busca reunir adhesiones para plantear la situación ante distintas instituciones y promover acciones sostenidas.

La problemática de los perros sueltos volvió a instalarse entre las preocupaciones de vecinos de Bariloche. En el barrio El Frutillar, integrantes de la Junta Vecinal comenzaron a difundir un formulario por WhatsApp para reunir adhesiones y visibilizar los reiterados episodios de perros que circulan sin control por la vía pública y que, en algunos casos, terminan atacando o mordiendo a personas.

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La propuesta surgió a partir de distintas situaciones que se vienen registrando en el barrio y busca poner el tema en discusión desde una mirada integral. Los vecinos plantean que no se trata únicamente de animales abandonados o descuidados, sino también de mascotas que tienen un hogar pero que logran salir de los terrenos donde viven.

Karina, una de las vecinas que lleva adelante la iniciativa, explicó en diálogo con El Cordillerano que entienden que se trata de una problemática compleja : “Nosotras lo entendemos como una problemática multicausal y muy compleja. Es como cualquier cuestión social que interpela a diferentes aspectos de nuestra vida”, señaló.

En ese sentido, remarcó que el objetivo no es plantear una solución basada exclusivamente en el retiro de animales o en sanciones a sus propietarios: “La idea no es de pensar ‘me mordió un perro hay que matar a todos los perros’ o ‘hay perros sueltos, hay que encarcelar a las personas que son dueñas’. Por supuesto que esas no son soluciones pero la realidad es que algo hay que cambiar porque no podemos seguir así”, sostuvo.

Una problemática que los vecinos señalan desde hace años

Karina vive en El Frutillar hace más de veinte años y asegura que la presencia de perros sueltos no es una situación nueva. 

“Esto siempre fue así, pese a que hubo distintas campañas, porque recuerdo que hubo diferentes momentos dentro de estos años pero también es una cuestión que va de la mano con el crecimiento urbano y con el crecimiento demográfico”, relató.

La vecina también destacó el trabajo realizado en materia de sanidad animal y castraciones: "Es muy bueno el trabajo que estan haciendo desde Sanidad Animal. La verdad merece ser reconocido, así como también las distintas áreas de a la municipalidad y las juntas vecinales. Pero esta faltando un llamado a conciencia social de cada vecino que tiene mascotas. La inconsciencia y la falta de responsabilidad no es solamente dejar el animal abandonado, tanto fuera como adentro”, afirmó.

Según explicó, en muchos casos los perros permanecen dentro de las viviendas o terrenos durante buena parte del día, pero aprovechan momentos en los que sus dueños se encuentran trabajando o realizando otras actividades para salir.

Hay personas que tienen sus mascotas adentro, pero la persona encargada se va trabajar, estudiar, o solamente sale de su casa y son esos los momentos donde los animales aprovechan a salir. Después cuando uno les reclama a los dueños sólo recibe insultos”, indicó.

También señaló que existen situaciones en las que los propietarios conocen el comportamiento del animal y reciben reclamos de sus vecinos, pero no toman medidas para evitar que vuelva a escaparse.

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El temor a caminar por el barrio

Uno de los principales planteos de los vecinos está relacionado con las consecuencias que generan estos episodios sobre quienes circulan a pie.

Pasar por esa experiencia es muy traumatizante y después no querés salir mas, pero estás obligada a caminar porque tenes cosas que hacer”, expresó Karina, quien remarcó que algunas personas terminan optando por utilizar vehículos para desplazarse por el barrio ante el temor de encontrarse con perros sueltos.

La situación, según explicó, afecta especialmente los trayectos cotidianos, como caminar hasta una parada de colectivo o trasladarse hacia comercios y otros puntos cercanos.

Además, sostuvo que la presencia de perros de gran tamaño y determinados comportamientos territoriales pueden generar situaciones de tensión entre los propios animales: “Es como una falta de empatía con el propio animal, porque si el perro esta suelto y se enfrenta a una persona que no lo conoce, esta persona es probable que agarre una piedra para defenderse, en ese momento el perro va a querer atacar por lo que se va a defender”, explicó.

Y agregó: “El perro que quizás no tenía intenciones de morder termina mordiendo y la culpa es de su dueño, no de aquel que estaba en la vía pública”.

La propia Karina contó que una de las propulsoras de esta propuesta fue mordida por un perro la semana pasada, a unas tres cuadras de su vivienda.

Buscan una respuesta que involucre a distintas instituciones

La campaña impulsada desde El Frutillar apunta a reunir firmas y adhesiones para luego avanzar en conversaciones con distintas instituciones y áreas vinculadas a la problemática.

Karina explicó que ya mantuvieron contactos con integrantes del área de Sanidad Animal, el CAAT y el sector de salud, además de que pretenden sumar a otros organismos.

Para la vecina, una estrategia efectiva debería sostenerse en el tiempo e incluir distintas herramientas: “Necesitamos que sean varias instituciones que cada una desde su lugar pueda aportar a que generemos una conciencia que se sostenga en el tiempo”, afirmó.

En ese marco, mencionó la posibilidad de incorporar a las escuelas y centros de salud a las acciones de educación y concientización, además de mejorar los mecanismos para realizar denuncias y actuar ante los casos concretos.

“Necesitamos colaboración también desde el área judicial, así como las denuncias que se hacen en comisaría, a veces las toman y a veces no”, cuestionó.

Uno de los puntos que consideran necesario revisar es el procedimiento para denunciar una mordedura cuando la víctima desconoce quién es el propietario del animal: “Primero que salís traumatizada de lo que pasó y a veces te dicen que tenes que dar los datos del dueño del perro pero después de lo que te pasó no queres volver a la casa de ese perro porque sabes que te va a querer morder”, explicó.

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El objetivo: contar con datos y sostener las acciones

Además de la campaña de adhesiones, los vecinos plantean la necesidad de contar con información concreta sobre la cantidad y características de los episodios registrados en el barrio.

Karina señaló que buscan acceder a datos de los últimos años y compararlos con registros anteriores para dimensionar la situación. En ese sentido, mencionó la posibilidad de realizar un censo que permita contar con información sobre los casos y sirva como base para definir medidas.

La iniciativa de El Frutillar busca así instalar nuevamente el debate sobre los perros sueltos en los barrios y promover una estrategia que combine responsabilidad de los propietarios, educación, concientización, prevención, mecanismos de denuncia y aplicación de las normas cuando sea necesario.

El formulario que están difundiendo los vecinos busca reunir adhesiones para acompañar el planteo ante las instituciones involucradas y avanzar en una propuesta de trabajo sostenida.

Quienes quieran colaborar lo pueden hacer ingresando a este link:   https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSevvkh1HmPlkpD3r8SNwZdzDr8ZQjx5FCpCdtS-2TyetHFPVg/viewform

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