2026-09-03

Catedral inclusivo: la oportunidad de vivir una experiencia transformadora en la nieve

Liliana Gámez, integrante de la Fundación Challenge, contó cómo viven los voluntarios el encuentro con personas de Emaús y el Hogar de Cristo que por primera vez pueden disfrutar de la montaña y la nieve.

Para muchos barilochenses, subir al Cerro Catedral puede formar parte de la rutina de invierno. Para otras personas, en cambio, conocer la montaña, ponerse unos esquíes y deslizarse por la nieve puede representar una experiencia que parecía imposible.

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En ese encuentro entre realidades diferentes nació una propuesta que une a la Fundación Challenge, Emaús, el Hogar de Cristo y el Cerro Catedral. Todos los jueves, integrantes de estas organizaciones llegan al cerro para vivir una jornada de esquí y actividades adaptadas, acompañados por instructores y voluntarios.

Liliana Gámez es profesora de Educación Física y forma parte de la Fundación Challenge desde hace cuatro años. Para ella, la iniciativa tiene un significado que va mucho más allá del deporte. Destacó el aporte del Cerro Catedral con los pases. 

“Para mí fue excelente la propuesta”, sintetizó al recordar cómo comenzó el proyecto. La Fundación ya desarrolla actividades durante todo el año. En verano trabaja con bicicletas y sillas adaptadas para recorrer senderos y espacios naturales, mientras que durante el invierno concentra buena parte de su actividad en la nieve.

Para la mayoría es la primera vez 

La propuesta con Emaús y los Hogares de Cristo surgió a partir del trabajo conjunto con Santiago Pinedo, líder de Challenge, y rápidamente se transformó en una experiencia semanal.

“Fue hermoso seguir trabajando para el otro y para la otra. Que todos tengan la experiencia de esquiar”, destacó Gámez.

Pero no todos los participantes viven la montaña de la misma manera.  Algunos pueden esquiar sobre sus propios esquíes. Otros necesitan dispositivos especiales. Y también están quienes simplemente quieren disfrutar de la montaña.

“Había uno que dijo: ‘No, yo no estoy para esquiar, ¿me podés llevar en la silla?’. Y lo llevamos en la silla”, relató. El objetivo, explicó, es que cada persona pueda tener su propia experiencia.

La fundación trabaja en invierno y verano

“El que puede esquiar, arriba de los esquíes. Pero que se lleve la experiencia de disfrutar la montaña”, señaló.

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“Vos los estás mirando”

Hay, sin embargo, algo que para Gámez termina siendo todavía más importante que aprender a esquiar. Es el vínculo.

Durante las jornadas, los instructores y voluntarios están permanentemente atentos a cada participante. Preguntan cómo se siente, explican cada movimiento, sostienen un brazo cuando es necesario y buscan generar confianza.

“Uno no está acostumbrado a que te agradezcan. Uno hace las cosas sin esperar nada a cambio”, contó. Pero las respuestas que recibió de los participantes la hicieron detenerse a pensar. “Me decían: ‘Es que vos los estás mirando’”. Para Gámez, esa frase resume buena parte del sentido de la experiencia.

Las tardes son de alegría en el Cerro 

 

“Todo el tiempo conectás con ellos, preguntándoles cómo están. Y eso ya es un montón”, explicó.

La montaña, en ese contexto, se transforma en un espacio de encuentro donde la inclusión no pasa solamente por contar con un equipamiento adaptado, sino también por mirar al otro, escucharlo y acompañarlo.

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Una montaña para todos

Liliana valoró especialmente la articulación que permite que personas que habitualmente no tienen acceso a la montaña puedan llegar al Cerro Catedral.

En este proceso participan distintos actores, entre ellos la Fundación Challenge, Emaús, los Hogares de Cristo y el Municipio, además del acompañamiento del propio centro de esquí.

La palabra que se repite de los visitantes es "gracias"

La experiencia también se extiende al programa de “ahijados y ahijadas” que desarrolla Challenge. Cada tarde, diferentes chicos y chicas suben a esquiar, reciben el equipamiento necesario y trabajan con instructores.

Entre ellos está Paula, una niña de Bariloche que está aprendiendo a esquiar utilizando un esquí y dos estabilos debido a una diferencia en la longitud de sus piernas. “Es una genia”, contó Gámez.

También participan personas que llegan a Bariloche desde otros lugares. Como Santos, un estudiante que estaba realizando su viaje de egresados y que, a pesar de una condición que afecta su motricidad, pudo recorrer distintas pistas junto a Gámez y Santiago.

Cada historia es diferente. Cada cuerpo necesita una adaptación distinta. Es que el lema de la organización es “un sueño hecho movimiento”.

 

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