2026-08-26

“Me siento orgulloso de nuestro Splif”, dice el hombre que impulsó la creación de la institución

El profesional viajó a Bolivia para difundir sus conocimientos y, desde aquel país, afirma: “Mi vida no podía limitarse a encerrarme en casa a ver por televisión cómo sucedían las cosas”.

Roberto Molina, en Río Negro, fue uno de los impulsores del Servicio de Prevención y Lucha contra los Incendios Forestales (Splif). A sus setenta y cuatro años, desde Santa Curz de la Sierra, Bolivia, país en el que está brindando diversas charlas acerca del combate contra el fuego, sonríe y dice que su mujer suele recordarle que ya no tiene veinte. “Pero ahora no voy a los cerros”, aclara, precisando: “Lo que sí hago es transmitir conocimiento, ya que la mayor riqueza que tengo es el saber que adquirí a través del tiempo; y aún sigo estudiando”. En tal sentido, expresa: “El amor por el cuidado de la naturaleza me llevó a decidir que mi vida no podía limitarse a encerrarme en casa a ver por televisión cómo sucedían las cosas”.

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De esa manera, cuenta que es socio honorario de SOS WildFire, una asociación sin ánimos de lucro dedicada a la lucha contra los incendios forestales, con sede en España. Como parte de esa ONG, llegó a territorio boliviano para participar de un encuentro internacional denominado El fuego deja huellas, centrado en el intercambio de experiencias en gestión de las causas que dan origen a las llamas. Esa propuesta, que involucró también a especialistas paraguayos, ecuatorianos, mexicanos, costarricenses y españoles, se desarrolló del 12 al 15 de agosto. “Pero nos pidieron que nos quedáramos para recorrer diversos lugares hacia el este de Santa Cruz de la Sierra, donde el bosque es impenetrable y, en época de calor, queda muy seco, porque se producen temperaturas de hasta cuarenta y cinco grados”, explica Roberto, y suma: “Cuando alguien prende fuego es muy difícil de poder controlar. Con lo que tienen, hacen lo que pueden, pero todo es rudimentario”. Al respecto, ahonda: “En Bolivia, en materia de incendios, el Estado no existe: las soluciones las tienen que dar los vecinos y los bomberos voluntarios, que ni siquiera cuentan con cuartel. Ha habido incendios importantes que están al tope en el orden mundial de la cantidad de kilómetros en que el fuego avanza por día”.

Roberto, durante una disertación, en Bolivia.

“Esto es parte del Amazonas, y resulta tremendo que el pulmón del mundo no esté protegido. Por eso, las ONG están haciendo un esfuerzo muy grande. Traen gente y se instalan aquí, organizan a los vecinos y a los empleados municipales para combatir el fuego. Los bomberos voluntarios no poseen un estatuto como hay en la Argentina, sobre todo en Río Negro, donde todo está legislado, con sus derechos y sus deberes. En Bolivia, eso no existe”, señala, para luego reflexionar: “Muchas veces, uno tiene que ir afuera para reconocer lo que se tiene en casa. Me siento orgulloso de nuestro Splif, más allá de que siempre se necesiten más cosas”.

Profesionales de la lucha contra el fuego (entre ellos, Roberto), en el marco de un encuentro internacional en Bolivia.

De tal forma, evoca los inicios de la entidad, y remite a una fecha exacta como punto de partida (“en los hechos”, más allá de la ley que marcaría su fundación oficial saldría mucho después): “El 24 de abril de 1979, en El Bolsón, nos juntamos el Departamento de Bomberos de la Policía de Río Negro, la Dirección de Bosques provincial y el Instituto Forestal Nacional, para ponernos a trabajar en conjunto. Así nació el primer dispositivo”.

“Después, la Policía me trasladó a Bariloche, en 1988, para hacer lo mismo”, recuerda Roberto, que se retiró del Splif en 2005. “Cuando me fui de la entidad, me incorporé nuevamente al cuartel de Bomberos de General Roca, donde formé el museo de la institución. Allí, con dieciséis años, me había incorporado como cadete; luego pasé a aspirante; después, a bombero”.

Mostrando, en Bolivia, técnicas de trabajo.

Justamente, más allá de los viajes de difusión de su conocimiento, reside en aquella ciudad: “Vivo en General Roca, mi pueblo de nacimiento, donde me crie y me formé como bombero voluntario, para después entrar al Departamento de Bomberos de la Policía de Río Negro”.

Roberto indica que su rol actual se relaciona con aportar su experiencia. “Sobre todo, de investigación de causa”, refiere, y amplía: “Se trata de averiguar cómo se producen los incendios, para que después, si hay intervención de la mano humana para generarlos, todo pase al Poder Judicial”. Sobre la cuestión, resalta que su deseo es que “se organice, en cada central del Splif —Bariloche, El Bolsón y General Conesa—, una pequeña brigada para encargarse de la investigación”. Para hacerlo, afirma que está dispuesto a brindar los conocimientos sobre el tema, a la vez que rememora capacitaciones que llevó a cabo en España y en Canadá. Cabe resaltar que incluso publicó un libro acerca de la cuestión, titulado Manual de introducción a la investigación de causas de incendios forestales.

Por otra parte, apunta que tiene preparado “un estudio para trabajar en Bariloche con la interfase urbano forestal, es decir, la mezcla del bosque con la urbanización”.

El especialista siente la obligación de transmitir lo que aprendió durante años de labor.

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