Crimen en una despensa de Bariloche: los comerciantes contaron cómo fue el enfrentamiento
Este martes se desarrolló la segunda jornada del juicio oral y público contra Ismael Choque Vargas, acusado del homicidio de Gastón Latiff, el 10 de febrero de 2025, en un comercio del barrio San Francisco IV de Bariloche. Durante la audiencia, declararon el dueño del local y su esposa, quienes se encontraban presentes cuando se produjo el enfrentamiento.
La mujer aportó mayores detalles sobre la secuencia del enfrentamiento y dijo que no vio un arma blanca. Su marido, en tanto, relató el estado de miedo que atravesó y reconoció que tiene dificultades para recordar parte de lo ocurrido.
El primero en declarar fue el responsable del local. El comerciante contó que antes de la pelea había salido a llevar a un colaborador a su casa. Cuando regresó, advirtió un movimiento que no era habitual y, antes de entrar al local, revisó la casa para comprobar que no hubiera ocurrido nada extraño.
Después ingresó a la despensa y su esposa le pidió que atendiera a Choque Vargas y a su pareja. Fue entonces cuando escuchó una fuerte patada en la puerta, un empujón, vidrios que se rompían y gritos.
El hombre describió el ingreso de la mujer como algo inesperado, “como una bomba”, y señaló que inicialmente pensó que podían estar intentando asaltarlos. Dijo que estaba muy asustado, que tomó a su esposa y la colocó detrás suyo y que intentó que los involucrados continuaran la pelea afuera. “Les dije que vayan a arreglar sus cosas afuera. Era una contienda entre ellos y se vinieron contra nosotros”, contó.
Durante los forcejeos recibió un golpe en una mano. Relató que las personas involucradas se amontonaron y que cerró los ojos por temor, porque no sabía qué podía ocurrir. También explicó que estaban arrinconados contra una heladera y una mesa utilizada para cobrar, por lo que no podían salir.
“Una señora morocha arrastraba al muchacho para afuera cuando falleció”, relató. “Ahí agarré a mi señora y salimos. Mi señora gritaba, me decía que subamos al muchacho a la camioneta para llevarlo a que lo atiendan. Una chica lo examinó y dijo que no lo toquen”. Luego señaló que creía haber visto a Choque Vargas parado en la puerta, aunque no pudo precisar qué hizo después ni recordar qué ocurrió cuando llegó la Policía.
El testigo mencionó que tiene dificultades para reconstruir parte de la secuencia. Ante una pregunta de la defensa sobre por qué no recordaba, señaló que atravesaba una situación de estrés por cuestiones laborales y que, después del hecho, esa situación podría haberse profundizado.
Ante una mención de la defensa, reconoció que se presentó espontáneamente en la Fiscalía porque comenzó a recuperar algunos recuerdos. Según se indicó durante el interrogatorio, algunos aparecieron a partir de lo que le había contado su esposa.
En segundo lugar, habló la esposa. Según el relato de la comerciante, en el lugar había cuatro hombres que estaban comprando cuando una mujer ingresó de una patada y comenzó a gritar: “Me robaste, me robaste”. Detrás de ella entró “otro muchacho”, quien, según la testigo, repetía lo que decía la mujer.
Luego contó que la mujer comenzó a enfrentarse con los cuatro hombres y se inició una pelea dentro del comercio. Uno de ellos quedó afuera, mientras que el hombre que entró con ella se sumó al enfrentamiento. La testigo describió una situación violenta, en la que se desplazaron el mostrador y una heladera y cayó una botella de vino al piso.
El dueño del local intentaba que los involucrados se fueran y les pedía que continuaran la pelea afuera. En medio de los forcejeos, uno de los hombres tomó al comerciante de los brazos. Según relató su esposa, Choque Vargas intervino para separarlos y apartó al hombre de su marido.
Después, los cuatro hombres lograron retirarse del lugar. Según el relato de la mujer, fue entonces cuando la víctima se dio vuelta y se enfrentó con Choque Vargas. Ambos comenzaron a pelear con golpes, empujones y tirones.
La testigo explicó que todo ocurrió muy rápido y que hubo secuencias que no podía recordar con precisión. En un momento observó un movimiento de la mano de Choque Vargas y, a continuación, un chorro de sangre. La mujer aclaró que no vio el arma blanca.
Contó que después de advertir que el hombre estaba herido, quedó paralizada durante unos instantes y luego pudo reaccionar. Buscó un trapo y se lo entregó a Choque Vargas para que se lo colocara en el cuello del herido.
Mientras tanto, la testigo recordó que la mujer que había ingresado junto al herido decía “qué hiciste, qué hiciste” y que luego lo arrastró de los pies hacia afuera del local.
Choque Vargas, de 22 años, acusado de homicidio simple, declaró durante la primera jornada y aseguró que no tuvo intención de matar a Latiff. El debate se extenderá hasta el viernes 28 de agosto y contará con la declaración numerosos testigos, entre ellos profesionales médicos, psicólogos y peritos.