2026-08-24

ENTREVISTA

“Pollo” Sobrero en Bariloche: de la izquierda dividida al Indio Solari, pasando por “La marcha de la bronca”

El dirigente respaldó a su sector para la elección relacionada con la modificación de la Carta Orgánica Municipal y apuntó contra el Gobierno nacional.

El dirigente nacional de Izquierda Socialista Rubén “Pollo” Sobrero, secretario general de la seccional Gran Buenos Aires Oeste de la Unión Ferroviaria, visitó Bariloche en apoyo a la lista de su sector para la elección local del 1° de noviembre, donde se elegirán convencionales constituyentes que actualizarán la Carta Orgánica Municipal.

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Precisamente, su arribo estuvo relacionado con el resquebrajamiento que sufrió la izquierda en la ciudad.

Cabe recordar que, por un lado, estará la boleta del Frente la Izquierda de los Trabajadores PTS – MST, coalición conformada entre el Partido de los Trabajadores Socialistas y el Movimiento Socialista de los Trabajadores; por el otro, el Frente de Izquierda por el Socialismo, donde convergen la Izquierda Socialista, el Partido Obrero y la agrupación Marabunta.

De tal manera, en el Puerto San Carlos, el Pollo Sobrero acompañó a representantes del Frente de Izquierda por el Socialismo, para brindar su respaldo a la propuesta.

En ese sitio, se llevó a cabo una conferencia de prensa donde Sobrero, más allá de poner el pecho en favor de la alternativa barilochense, puso el acento en lo que sucede a nivel nacional y transformó una expresión vertida en alguna ocasión por el mediático Jacobo Winograd, “billetera mata galán”, en “heladera mata relato”, dando a entender que la situación económica actual repercute en la vida diaria más allá de lo que se diga desde la gestión del presidente Javier Milei.

Sobrero junto a Rodolfo Sánchez, quien encabeza la lista del Frente de Izquierda por el Socialismo.

Tras pronunciarse en ese ámbito junto a los representantes locales del espacio que vino a apoyar (Rodolfo Sánchez, Rafael Maigua y Luciana Marzal), el “Pollo” mantuvo un diálogo con El Cordillerano

—No es habitual que un dirigente nacional llegue a Bariloche para acompañar candidatos en vista a una elección como será la relacionada con la reforma de la Carta Orgánica local. ¿Qué lo llevó a venir?

—Para nosotros, la división de la izquierda en Bariloche fue un golpe, y queremos que este problema no se repita a nivel nacional. Charlé con los compañeros y les dije: “Hagamos discusiones claras, pero no seamos violentos contra la otra agrupación porque tenemos que sostener el Frente de Izquierda e incluso extenderlo y ser lo más amplios que se pueda”. Justamente, venimos de una reunión nacional en la que participamos doscientas sesenta y dos organizaciones para analizar cómo el 19 de septiembre haremos una gran jornada que me parece que puede ser el puntapié inicial de algo muy grande en la Argentina.

—Hace referencia a la que se ha anunciado como “Marcha de la bronca”. ¿Cómo definiría esa propuesta?

—Estamos tratando de organizar a todos aquellos que en la actualidad están dando su pelea en forma individual, producto de que tanto el peronismo como la CGT no quieren armar nada.  Todos los días vemos cómo se cierran empresas sin que los gremios reaccionen.

—Usted ha surgido del gremialismo. ¿Cuál considera que es la visión que la sociedad tiene del sindicalismo en la actualidad?

—Muy mala. Los dirigentes son todos multimillonarios, no tienen nada que ver con sus representados y cada vez que hay un conflicto no aparecen. La crisis que está sufriendo el movimiento obrero es muy profunda. No es una cuestión sólo de edad. Porque muchos plantean que hay dirigentes viejos. En realidad, se trata de una cuestión ideológica. Los sindicatos acá se han convertido en pymes familiares… Pymes muy rentables, por supuesto.

—¿En algún otro momento vivió una etapa con una derecha tan definida como tal en el poder?

—En los noventa vi a Carlos Saúl Menem abrazarse con Isaac Rojas (uno de los líderes de la Revolución Libertadora que, con un golpe de Estado, derrocó al presidente Juan Domingo Perón), un tipo que mató a un montón de trabajadores, en su mayoría peronistas; también, lo observé abrazarse con Álvaro Alsogaray (político, militar y economista, impulsor del liberalismo económico y autor de la frase “hay que pasar el invierno”), La derecha también estuvo en 1976, a través de un golpe de Estado. Claro que ahora es en democracia. Igualmente, destaco que, en este momento, hay un sector de la sociedad que ya no acompaña a Milei, personas que en su momento votaron con bronca contra el gobierno de Alberto Fernández. Toda esa gente actualmente no se siente representada por nadie, y nosotros queremos ver si podemos canalizar toda esa bronca, para organizarla.

En el Puerto San Carlos.

—¿Cómo definiría a Milei?

—Es el representante de los empresarios argentinos. Sería muy básico decir que es un loco. En realidad, él no está gobernando, quienes lo hacen son los grandes grupos económicos, a través de Federico Sturzenegger, que tendría que estar preso, porque hay que recordar lo que hizo con el megacanje (medida tomada durante la época de Fernando De La Rúa en la Presidencia, con el actual ministro de Desregulación y Transformación del Estado como secretario de Política Económica). Se están cambiando las reglas de juego que teníamos los trabajadores, pero también va mucho más allá. Por ejemplo, la ley de "extranjerización de tierras" era algo gravísimo que conseguimos frenar… Por suerte, desde hace un tiempo, estamos viviendo un cambio de época, algo que pegó un salto con esa hermosa bandera que sacaron los jugadores de la selección en el Mundial, donde decía que “las Malvinas son argentinas”. Eso hizo que toda la sociedad sintiera que teníamos que defender lo nuestro. También influyó mucho la muerte del Indio, porque un sector de jóvenes que estaban medio adormecidos salieron a decirles, a estos pibes que creen que todo está en venta, “queremos un país distinto”.

—¿Considera que la muerte del Indio, entonces, tomó un sentido político?

—Sí, totalmente.

—Sin embargo, gran parte de esa juventud, incluso seguidora del Indio, llevó a Milei al poder…

—Sí, pero esa juventud es la que ahora está rompiendo con esta gestión. Comenzó una nueva etapa.

—Entonces, el mensaje del Indio antes de fallecer, posicionándose contra este gobierno, ¿puede haber influido en ese segmento de la juventud?

—Él fue muy claro. Pero se dieron varias cosas. Todas las marchas grandes se dieron por fuera de los aparatos. Hay una época nueva. Yo viví el 2001, y en ese momento no estábamos organizados. Decían "que se vayan todos", pero no había nadie para poner. No nos puede pasar de nuevo. En lo personal, estoy indignado con lo que están haciendo con la ciencia. Un lugar sin ciencia y educación es un país bananero. Como comunidad, ¿no nos damos cuenta de lo que están llevando a cabo? Están embruteciendo a nuestra sociedad.

—¿Qué significa la política para usted en este momento de su vida?

—El último escalón para decir: “Hice todo lo que quería” —sonrió.

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