Sonidos de hachas partiendo troncos en Bariloche: comenzó el concurso tradicional de la Fiesta de la Nieve
El domingo en Bariloche amaneció con lloviznas. Así, mientras la mayor parte de los madrugadores consideraban qué ropa ponerse para salir a la calle —algunos, incluso, consultando algún pronóstico vía internet—, un grupo de mujeres y hombres hacían caso omiso al clima, para concentrarse en el filo de sus hachas. Porque esta jornada, en el día final de la Fiesta de la Nieve 2026, es la escogida para desarrollar el tradicional concurso de hacheros que lleva el nombre de Celestino Quijada.
Pasado el mediodía, en la costanera, frente a la plaza principal del Centro Cívico, a unos metros del puerto San Carlos, tras una nevisca leve, comenzaron los hachazos y, con ellos, el sonido que produce la herramienta al caer sobre el rollizo, junto a los gritos de aliento y admiración de la gente que se acercó para seguir la actividad de cerca.
Quince minutos después del mediodía, los hombres comenzaron a romper el hielo —y el tronco—, con José Quijada, Martín Florencio Guevara, Lucas Iván Paredes, Lisandro Henríquez, Alejandro Exequiel Andrade, Agustín Quijada, Rubén Monsalve, Matías Alejandro Araos, Alejandro Monsalve, Gerardo Andrés Concha, Sergio Monzalve, Alejandro Cruz Concha, Antonio Pedro Oyarzo, Rigoberto Oyarzo, Nicolás Belmar, Bernardo Nahuel Henríquez, Diego Leonardo Gallardo Norambuena, Fernando Quijada, Edgar Cifuentes, Mauricio Rodrigo Gualmes, Maximiliano Rogel, Sergio Andrés Maldonado, Marcelo Gualmes, Víctor Rubilar, Bladimir Fernández, Álvaro Melio, Rodrigo Alexis Oyarzo, Víctor Figueroa, Daniel Monzalbes y Joaquín Rubén Quijada. El segmento masculino se divide en dos tandas, con seis personas de cada una que pasan a la final.
En cuanto a las mujereres, intervendrán en un solo turno Micaela Ayelén Méndez, Marisa Henríquez, Ariana Pacheco, Nancy Monsalve, Florencia Vera, Andrea Henríquez, Paola Soto, Daniela Monsalve, María Esther Damas, Rosaura Analía Caifil, Milagros Henríquez, María Luisa Quijada, Tatiana Figueroa, Angélica Bergara y Araceli Bayer.
Entre los participantes, toma fuerza el apellido Quijada, que se repite como un mantra, eco de aquél que dejó huella en el certamen. No por nada, el concurso lleva su nombre, Celestino Quijada.
Don Celestino había nacido en El Manso el 12 de abril de 1916. Lo inscribieron mucho tiempo después, cosa común por aquellos tiempos en las zonas rurales (en realidad, no sólo en ellas).
Huérfano a una edad temprano, sus recuerdos de la niñez estaban marcados por el hambre y la tristeza. Cuentan que demasiadas veces se las tuvo que arreglar comiendo raíces y mendigando. “Andaba como un perro de un lado para el otro. Me quedé solo”, dijo alguna vez.
En busca de trabajo, arribó a Bariloche, donde nacieron sus hijos.
En los fundamentos de la ordenanza Nº 3459-CM-24, por la que se otorgó su nombre al concurso de hacheros, se indica que los Quijada se asentaron en las laderas del cerro Otto, constituyendo la comunidad mapuche denominada también Celestino Quijada, y que en la década del cuarenta del siglo pasado el hombre construyó su primera casa en una parte del territorio que llamaron La Herradura, cerca de un arroyo que fue bautizado con el apellido familiar.
“Los Quijada comenzaron a trabajar como leñadores y, con el tiempo, se convirtieron en hacheros reconocidos en la región, diversificando también sus actividades agrícolas y ganaderas”, se lee en el texto aprobado en el Concejo Municipal hace algo más de dos años, en la sesión del 4 de julio de 2024.
La ordenanza, asimismo, señala que “Celestino se ganó un lugar en la comunidad de Bariloche gracias a su esfuerzo y constancia, convirtiéndose en un símbolo de los hacheros de la zona”, para luego evocar el germen del concurso que ya es un clásico de la Fiesta Nacional de la Nieve: “En una ocasión, Carlos Bustos (el recordado periodista) le propuso un concurso para ver quién cortaba más leña en un día, lo cual derivó en el primer certamen de hacheros en la región”.
De tal forma, el documento del Concejo recuerda que “Celestino ganó siete concursos consecutivos durante la Fiesta de la Nieve”. Además, el texto remarca que “hasta sus últimos días seguía activo, cuidando de sus aves y saludando cálidamente a quienes pasaban por su casa en el barrio Pilar II”.
Don Celestino falleció en enero de 2022, a los ciento cinco años. Su legado continúa en el sonido de las hachas que, en estos momentos, impactan contra los troncos dispuestos en la costanera, mientras la gente observa y festeja.