FIESTA NACIONAL DE LA NIEVE 2026
Sele Vera es aclamada en el Centro Cívico
El reloj marcaba las nueve y veintisiete de la noche cuando Sele Vera salió al escenario ubicado en el Centro Cívico, ante aplausos atronadores, en el marco de la Fiesta Nacional de la Nieve.
Quienes se encontraban a uno de los costados, disfrutando de alguna comida rápida en los food trucks, al escuchar que anunciaban a la artista, apuraron los bocados para no perderse detalle del show, aunque en un momento, ante la gran cantidad de gente, muchos optaron por seguir el recital a través de las pantallas gigantes ubicadas en puntos estratégicos (a un lado y en las arcadas, mirando hacia Mitre).
Acababa de actuar el ballet Tolkeyén, dejando “caliente” el ambiente, a pesar del frío intenso reinante, con un arte escénico en el que quedó demostrada la experiencia de más de tres décadas de la agrupación, junto a la importancia de los ensayos continuos que delinean su arte.
Sele se entregó por completo.
También estuvo el intendente Walter Cortés, quien brindó unas palabras antes del recital principal de la jornada, introduciendo oficialmente la edición 2026 de la celebración emblema de Bariloche.
En el cerro Catedral, en tanto, a unos veinte kilómetros, se había realizado poco antes la tradicional bajada de antorchas.
En cuanto al Centro Cívico, entre el público, en congruencia con la vestimenta usual de Sele Vera, se observaban, a la par que gorros, boinas. Igualmente, esta vez la cantante se presentó ataviada con su también tradicional sombrero beige, una camperita de lana blanca, pañuelo en cuello y bombacha de campo.
Los músicos de la banda brindaron el fondo sonoro para la voz de Sele.
La artista, con la actuación, demuestra una vez más que la magia la acompaña. Los mayores festejan la música campera; los más jóvenes se ven atraídos por la pátina de modernismo con el que Sele envuelve lo clásico, así como también por el paso más allá que da con hits contemporáneos. Y los más pequeños la siguen porque aprecian en ella un carisma que la distingue.
Su caso es para resaltar. Muchas veces suele utilizarse la palabra “fenómeno” desmedidamente, ante situaciones que no lo ameritan. Pero, en lo que hace a la cantante, lo suyo resulta realmente plausible y merece ser calificado como tal.
Años atrás, cuando —aún adolescente— comenzó a subir videos a su cuenta de Facebook, donde aparecía acompañada de la guitarra, haciendo lucir su voz, lejos estaba de imaginarse ante un Centro Cívico repleto, con la gente coreando sus interpretaciones. “Ponía aquellos videos porque simplemente quería mostrar lo que hacía”, ha señalado ella, acerca de aquellas tímidas primeras ocasiones en que daba a conocer su faceta artística.
Calor sobre el escenario, a pesar del frío que reinó en la noche.
Sele sólo sabía que le gustaba cantar. Lo hacía desde que iba al jardín de infantes. Y a los nueve años comenzó a acompañarse de la guitarra.
Era algo así como la “estrella” de la familia. En cada reunión, todos pedían que entonara algún tema.
La primera vez que interpretó canciones en público fue en una peña donde tocaba el conjunto barilochense Corazón Litoraleño. Los músicos habían visto aquellos videos de la intérprete y quisieron que la gente disfrutara de su talento, así que la invitaron a subir al escenario, donde acompañó al grupo en dos zambas.
Simpatía en escena.
Una vez roto el hielo, comenzó a recorrer el sendero artístico con su propia agrupación. Había nacido Sele Vera y los Pampas, que pronto se convertiría en una marca registrada de un tipo de música particular, un chamamé romántico cantado, que en ocasiones suena acelerado y moderno, aunque sin abusar de la tecnología, sumando, además, diversos clásicos folklóricos, así como también temas de diversos géneros llevados a su territorio musical.
Apenas se conformó la banda, Sele enseguida tomó la ruta. El primer escenario fue en Loncopué; luego vinieron actuaciones en la Fiesta del Puestero, de Junín de los Andes, y en la de la Lana, en Maquinchao. No paró nunca.
Los comentarios comenzaron a esparcirse. La chica tenía un “ángel” que captaba a diversos tipos de públicos. Hasta el infantil caía rendido a sus pies (“Me agrada hacer felices a los nenes chiquitos; ellos me impulsan a seguir, porque su cariño es sincero”, le dijo alguna vez a este cronista).
El Centro Cívico estuvo repleto.
Ni siquiera la pandemia consiguió frenarla. Si bien el covid la distanció de su ámbito natural, sobre las tablas, por la imposibilidad de actuar sobre los escenarios, igualmente continuó a través de la virtualidad, lo que derivó en que la audiencia de la agrupación se multiplicara a base de clics.
Esa popularidad provocó cifras impensadas de reproducciones en YouTube. En 2021, por ejemplo, su versión de "Dueles", del dúo mexicano Jesse & Joy, ya superaba el millón trescientas mil visitas. Este año, precisamente, con un posteo en la cuenta de Spotify, la plataforma reconoció su fusión de pop y chamamé. Aquella grabación de Dueles, en la actualidad, pasó la barrera de los veintiséis millones de reproducciones…
Spotify, además, en 2022, la había presentado, a través de una publicidad, en el Times Square de Nueva York. Nada mal para esta cantante criada en el barrio Lera de Bariloche.
El talento y el carisma la han hecho pisar desde peñas de pueblo a escenarios emblemáticos, como el del Festival de Viña del Mar.
Por lo pronto, ahora, la plaza principal del Centro Cívico cae rendida a sus pies, en el marco de la Fiesta Nacional de la Nieve. Claramente, aunque es algo que no suele suceder, la artista es profeta en su tierra.