Medio siglo en la montaña: “con muy poco éramos felices”
Ronaldo “Roni” Monras, histórico guía de montaña de Bariloche, sigue encontrando en el cerro un lugar de encuentro, de amistad y de felicidad. Este miércoles, en el acto por el Día del Montañés que se realizó en el Centro Cívico, expresó: “Hoy es un día especial, es un día muy feliz”.
Contó que empezó a salir a la montaña cuando tenía apenas 15 años. Por entonces, encontró en el Club Andino Bariloche a quienes serían sus primeros maestros y referentes. Entre ellos, Otto Meiling, una figura que, asegura, es imposible olvidar. “Me enseñaron un montón de valores y hoy, con 67 años, sigo esos valores”, señaló en diálogo con el móvil de El Cordillerano Radio.
Esos primeros años transcurrieron con mucho menos equipamiento que el disponible actualmente. Durante el contacto con la prensa, recordó que se salía con prendas de lana, guantes y gorros de lana, incluso con jean. Y contó que el primer abrigo que llevó al cerro fue un pulóver que le tejió su mamá. “No había plata, pero había pasión y teníamos el equipo que podíamos conseguir”, recordó. “Con eso éramos felices, con muy poco”.
La montaña también cambió. El equipamiento actual es mucho más sofisticado y las normas de seguridad son otras. Hay permisos, alertas y distintas regulaciones que condicionan las salidas. Aunque reconoció la evolución, mira aquellos tiempos con cierta nostalgia. “Antes éramos libres”, dijo.
También me señaló que la montaña era mucho menos concurrida. “Antes éramos seis, siete, ocho personas y teníamos todos los cerros para nosotros. Ahora hay muchas más y los refugios están llenos de gente. Pero está bueno”, consideró. “Realmente todavía se puede ser feliz en la montaña”.
Los amigos que quedan para siempre
Para Monras, la montaña tiene una capacidad particular para construir vínculos. “Los amigos en la montaña es algo que te queda para siempre”, resaltó.
Después del acto en el Centro Cívico, los montañistas se trasladaron al cementerio del Montañés, donde programaron el homenaje a quienes ya no están. Son personas que forman parte de esa historia compartida. “Vamos a despedir a 12 personas que se fueron este año”, contó. Un momento que será inevitablemente triste, pero que también será una oportunidad para volver a encontrarse con los recuerdos felices.
“Hay que recordarlos, y todos los momentos geniales que hemos pasado con ellos. Y la montaña tiene eso. A veces te quita a tus amigos”. Junto al Cerro López, dejarán una ofrenda floral y recordarán a quienes ya no pueden estar.