2026-07-28

ANTE LA OFENSIVA DEL GOBIERNO NACIONAL

Llaman a defender “las librerías de barrio” y la “bibliodiversidad”

La Casa Rosada quiere derogar la Ley 25.542 de Precio Uniforme de Venta al Público de Libros. Se actualizaron el debate y la oposición.

Ante la renovada ofensiva del gobierno nacional contra la así llamada Ley de Defensa de la Actividad Librera, se actualizó la oposición de entidades que agrupan a editoriales independientes y librerías. En Bariloche, la negativa se había expresado pocos meses después de asumir la actual gestión, cuando se produjo el primero sondeo para derogar la Ley 25.542 de Precio Uniforme de Venta al Público de Libros, tal su nombre extenso.

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En los últimos días, la Cámara Argentina del Libro (CAL) expresó su profunda preocupación ante el proyecto de derogación de la Ley 25.542 de Precio Uniforme de Venta al Público de Libros”, expresó la entidad. “Esta norma no busca intervenir el mercado: busca evitar que el mercado limite el acceso a la cultura”, defendió. A propósito, recordó que “al fijar el precio único, la competencia deja de ser un juego de descarte financiero por descuentos y se orienta hacia la calidad del servicio, el asesoramiento, la recomendación y la diversidad del catálogo”.

Aseveró la CAL que “detrás de cada libro hay una pyme editorial que apuesta, un autor que escribe y un equipo de traductores, ilustradores, correctores, diseñadores y libreros que sostienen un ecosistema cultural reconocido en la región y en el mundo”. En consecuencia, “defender la Ley 25.542 es cuidar a nuestras editoriales, sostener el trabajo de la cadena del libro en todo el país y garantizar que cada lector siga teniendo la libertad de elegir qué leer”.

A través de una serie de placas que difundió a través de sus redes sociales, la entidad advirtió que “la diversidad de librerías, editoriales y obras que circulan en nuestro país está en peligro”. Trajo a colación la CAL que “en 2001, luego de mucho debate y con amplio consenso, se sancionó la ley que establece que el editor fija el precio de venta al público de cada libro, para todo el país”.

Desde entonces, “este precio es único y uniforme en todos los canales de comercialización: librerías de barrio, grandes cadenas, supermercados y plataformas online”. Sucede que “al contar con un precio uniforme, la oferta editorial no depende solo de la capacidad financiera del vendedor ni de la rentabilidad inmediata del libro. La competencia se orienta hacia la calidad de servicio, la amplitud del catálogo y la promoción de nuevos autores”, resaltó la entidad.

Con la legislación en vigencia, “la bibliodiversidad” se exhibe como “patrimonio”. Entonces, “así conviven grandes grupos con cientos de pymes editoriales y una red diversa de librerías en todo el país, que publican autores nacionales, investigaciones académicas, literatura infantil y juvenil, poesía, pensamiento crítico y otras expresiones que difícilmente encontrarían espacio en un mercado regido solo por la rentabilidad inmediata”.

Para el sector editorial, la contradicción del momento es “competencia real versus concentración”, porque “sin esta ley, (la que está en vigencia) grandes actores y plataformas podrían utilizar políticas agresivas de precios que desplacen a las librerías de barrio y de las provincias, y ocasionen inevitablemente su cierre”. A propósito, “la experiencia internacional demuestra que, producida esa concentración, las librerías de barrio cierran y los precios de los libros vuelven a subir; y sin una red de librerías, la diversidad de títulos no se recupera”.

La CAL celebró los “25 años de una ley eficaz y consensuada”, a la vez que ilustró que “desde su sanción en 2001, “Argentina consolidó un sector referente en la región”. En efecto, “se triplicó la cantidad de novedades y aumentó significativamente la cantidad de autores publicados en todos los géneros”. También en el último cuarto de siglo “se duplicó el número de editoriales”, a la vez que “se consolidó una de las mayores redes de librerías por habitante”.

Por otro lado, “el precio uniforme facilitó el cálculo transparente de las regalías y contribuyó a combatir la piratería, al evidenciar el bajo precio de las copias ilegales”. Para cerrar su explicación, exhortó a defender “la bibliodiversidad en Argentina”; “defendamos a nuestra librería” y, en consecuencia, “defendamos la Ley 25.542”. Prácticamente con los mismos argumentos, se habían opuesto a su derogación las librerías de Bariloche dos años atrás, cuando El Cordillerano requirió su parecer.

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