2026-07-24

A DÍAS DE UN ANIVERSARIO HISTÓRICO PARA EL BOXEO

Cincuenta años atrás, Nicolino Locche se retiraba con una pelea en el Llao Llao

La última vez que El Intocable se subió al cuadrilátero fue en Bariloche y con transmisión televisiva para todo el país. Memorable.

En pocos días se cumplirá un aniversario trascendente para la historia del boxeo argentino y del deporte en general, que involucra a un personaje de fama internacional que supo meterse en el corazón del pueblo. El acontecimiento se vincula íntimamente con Bariloche, ya que fue en un ring que se instaló aquí, aunque en un lugar desusado, donde el protagonista de la historia concretó sus últimas fintas y estrelló sus guantes en el rostro de su ocasional adversario. Dejó de existir en 2005, pero la gigantez de su figura permanece inconmovible.

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Acertó al recordar el suceso Julio Isidro Pérez, periodista en su juventud y hombre que se volcó a la actividad turística en la provincia desde el sector público. Su libro “Río Negro. Turismo de los Andes al mar” contiene párrafos valiosos a la hora de evocar cuáles fueron los comienzos del turismo de invierno en Bariloche o al comparar la realidad turística del presente con la que tendemos a naturalizar, superado el primer cuarto del siglo XXI.

Después de experiencias anteriores, “Julio Isidro Pérez volvió a la función pública convocado para ocupar el cargo de secretario de Turismo en Río Negro. A cargo de la secretaría de Turismo de la Nación estaba Antonio Torrejón”, introduce en el texto nuestro colega Toncek Arko, quien se encargó de ordenar el relato del exfuncionario y de reunir un conjunto de reveladoras fotografías para ilustrar las palabras.

Atestiguó por su parte Pérez: “a poco de regresar a la función pública me reuní en el hotel Sol Bariloche con Billy Reynal y Juan Carlos Lectoure, para coordinar la organización de la velada pugilística que marcaría la despedida de Nicolino Locche de los cuadriláteros de ring. Acordamos una cena show en el hotel Llao Llao, que pretendía ser un atractivo turístico para Bariloche, ya que tendría una importante repercusión nacional e internacional”.

Nada más y nada menos. El oriundo de Tunuyán (Mendoza) se había consagrado Campeón Mundial en la categoría Peso Superligero a fines de 1968, cuando derrotó a Takeshi Fuji en la mismísima Tokio. La de aquella noche japonesa “fue una verdadera exhibición, con nueve asaltos en los que el mendocino esquivaba todo lo que tiraba su oponente, al tiempo que golpeaba con justeza”, dicen los relatos que llegaron hasta nuestros días.

“Un Locche pleno que demostró que, entrenado, podía hacer todo lo que quisiera sobre el ring: divertirse como lo hacía en Buenos Aires, o pelear como se imponía ante un campeonato del mundo. Abatido y destruido psicológicamente, con lesiones en los ojos, el japonés nacido en Hawái no salió en el décimo asalto y dejó el título en manos de su rival, quien se convertía en el tercer campeón mundial argentino”. Histórico.

Entre los grandes

El que iba a retirarse definitivamente en Bariloche “fue uno de los mejores boxeadores argentinos junto a Carlos Monzón, Pascual Pérez, Víctor Galíndez, Horacio Accavallo y Omar Narváez”. En 2003 fue incorporado al Salón Internacional de la Fama del Boxeo. Antes de colgar los guantes defendió su título seis veces, ante Manuel Jack Hernández, Carlos Hernández, João Henrique, Adolph Pruitt, Antonio Cervantes y Domingo Barrera Corpas. Su reinado finalizó el 10 de marzo de 1972 cuando perdió por puntos en Panamá contra Alfonso Frazer. Un año después intentó recuperar el título sin éxito y decidió abandonar el cuadrilátero.

La cintura del Intocable era proverbial.

Tomada la determinación, “fijamos el 7 de agosto de 1976 para que El Intocable colgara para siempre los guantes”, rememoró Pérez. “Nacido en Tunuyán (Mendoza) el 2 de septiembre de 1939, tenía un récord de 103 victorias (14 por nocauts), cuatro derrotas, 14 empates y una sin decisión)”. Para el autor “Locche fue quien le quitó dramatismo a una de las disciplinas deportivas más duras. Sin dudas, un fenómeno irrepetible de las últimas décadas”.

El exfuncionario resaltó que “muchos sostienen que más que un boxeador, El Intocable fue algo así como un showman del ring. Si hasta parecía que se burlaba de sus oponentes cuando les ponía la cara, para luego hacerles errar ráfagas de cuatro o cinco golpes. Después, les palmeaba la cabeza como excusándolos. Un artista, un genio, un mago del cuadrilátero”, alabó. “Fue el niño mimado del gran maestro Francisco Paco Bermúdez. Se consagró campeón mendocino ligero, argentino y sudamericano liviano y mundial welter juniors de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB)”, completó el coorganizador de la despedida.

Desafortunadamente, “no pude concurrir a la velada del Llao Llao, que tuvo una discreta convocatoria, pero sirvió para difundir el nombre de Bariloche por todo el país. Fue transmitida en directo a Buenos Aires, por el Canal 9 de Alejandro Romay. Nicolino le ganó por puntos al chileno Ricardo Molina Ortiz y se despidió del boxeo”, precisa el recuerdo. “Allí constaté lo importante que es tener primeras figuras, ya sea deportistas, artistas o personalidades famosas para promocionar un destino turístico”.

La escasa taquilla no importó. “Es comprensible que no haya ido mucha gente a ver la pelea, pero la transmisión televisiva fue muy importante y la vio muchísima gente. También se hicieron eco de ello otros medios de prensa. A partir de allí siempre traté de que Bariloche y otros destinos rionegrinos puedan ser difundidos con la visita de alguna personalidad conocida”, compartió Pérez. Difícilmente tan entrañables como el que habitó aquel tango de Chico Novarro, aunque aquel sábado de agosto, Locche no peleó en el Luna Park, sino en un bello rincón de la cordillera patagónica.

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