Messi y su costumbre de alegrar corazones argentinos: Bariloche celebró otro triunfo de la Selección
En una verdulería del centro de Bariloche, en la fila, inquieta, una mujer mira de reojo cuánto falta para llegar a la caja. Calcula si alcanzará a llegar a tiempo al partido. Lleva la camiseta de Argentina. Eligió unos tomates que tienen buena pinta. Su cabeza está en otro lado. Resopla y mira su teléfono celular.
Afuera, unos chicos que no superan los 15 años, envueltos en una bandera celeste y blanca, caminan rápido hacia —seguramente— algún lugar desde donde verán el encuentro. Uno de ellos ensaya, sin demasiado éxito, los sonidos de una trompeta. No suena nada bien.
Parece que la previa de los partidos de la Selección pone a la gente de buen ánimo. Hay sonrisas, conversaciones sobre fútbol y una energía distinta. Aunque, siendo las 13.40, también se nota que muchos apuran el paso para llegar a tiempo al inicio del partido.
En el Centro Cívico se repitió la ceremonia de la pantalla gigante. Un buen puñado de vecinos y turistas armó un bloque humano celeste y blanco frente al escenario natural de la plaza. Esta vez, el sol ayudó a combatir el frío, muy distinto a lo ocurrido durante el partido inaugural, jugado en la profundidad de la noche. El intendente Walter Cortés también acompañó la convocatoria.
El encuentro tuvo algunos matices, pero la Scaloneta nunca perdió el control del juego. La ventaja fue mínima durante buena parte de la tarde, hasta que cerca del final apareció el protagonista estelar para despejar cualquier duda y alimentar la ilusión. Messi volvió a ser el "muchacho de la película". Hizo los dos goles del triunfo de Argentina y desató la alegría.
Entonces llegó el festejo. La gente se abrazó, saltó, cantó y bailó. El fútbol regaló una pausa de alegría con el segundo triunfo de la Selección Argentina en el Mundial 2026.
“Vení, vení, cantá conmigo… que un amigo vas a encontrar”, cantan en el Centro Cívico mientras se forman círculos de personas unidas por el abrazo ganador. Se escuchan bocinas, trompetas, porque la alegría vuelve a sentirse en el aire frío patagónico.