La Fiesta de la Palabra, una celebración exitosa
Festejar la palabra. Desde la narrativa, desde la poética; desde las historias, desde la sonoridad. Libros que toman nueva vida, una vida distinta. Porque se conformaron poniendo negro sobre blanco, tinta en el papel. Pero luego, ante la posibilidad del contacto directo entre autores y lectores, aparece una existencia diferente, un acercamiento que le quita solemnidad al asunto, y es así como la palabra se hace carne. Porque, en definitiva, de eso se trata. Si lo que se quiere es agasajar a la palabra, debe procurarse que se trate verdaderamente de un festejo. Y tras un año en el que Bariloche había carecido de esta celebración, durante cuatro días, del jueves al domingo, por fin, se concretó una vez más. La Fiesta de la Palabra volvió a ser una realidad.
Bajo el lema “Entre memoria y fuego, celebramos la palabra”, el punto neurálgico fue el Puerto San Carlos. Hubo stands, presentaciones de libros, lecturas, charlas, pero también música y teatro.
En el marco de la Fiesta de la Palabra, también hubo teatro.
Niños de varias escuelas se acercaron al lugar, también gente grande, feliz de hallar un ámbito donde la literatura fue el eje, y amigos de los escritores que acudieron para acompañarlos en sus exposiciones.
Además, estuvo el concurso para estudiantes de nivel medio, con sus distinciones en las distintas categorías y un gran nivel que causó asombro en los jurados, tanto en relato como en poesía.
Así, en sub 15, en narrativa breve, el primer premio fue para Uma Jazmín Sánchez, de la Escuela Cooperativa Los Andes, que, con el texto Mi gemelo, sorprendió al crear una historia con algo de borgeana. Por el lado de los poemas, el primer lugar quedó para El lamento de la liebre, de Camila Costa Santisteban, del Instituto Superior Patagónico.
En sub 18, en tanto, en lo que hace a narrativa, la distinción principal fue para El ángulo de los noventa grados, de Iván Aguiar, del colegio Woodville, mientras que en poesía ese lugar quedó para Eimi Martyniuk, del colegio Don Bosco, con Rosas.
En mayores de 18, nadie se presentó en narrativa, sólo hubo propuestas de poesía, donde el ganador fue Gabriel Toledo, del CEM 77, con Tapera de barro.
Además, se dieron diversas menciones.
Todos ellos pasarán a integrar una antología que, según indicaron desde la Subsecretaría de Cultura de Bariloche, se publicará este año.
El jurado del concurso literario para estudiantes de nivel medio (donde, además de Cultura municipal, estuvo representada la Universidad Nacional de Río Negro y El Cordillerano), junto al cónsul de Chile en Bariloche, Javier Matta Manzano, que brindó obsequios a quienes fueron distinguidos.
Lo importante, entonces, es que la palabra, aquella que emerge de los libros para llegar al lector, tuvo, también, en esta trasmutación en “carne”, su encuentro directo con un público que, con una nutrida afluencia, demostró que la literatura nunca pasa de moda, pese a los pronósticos agoreros y una realidad que, en muchas ocasiones, hace pensar lo contrario.