2026-05-10

No Te Va Gustar en Bariloche: el eco de los aplausos continúa escuchándose

Una banda cada vez más cercana al corazón de los barilochenses.

El reciente recital de No Te Va Gustar en Bariloche está llamado a ser uno de esos conciertos para perdurar en la mente de los que acudieron en forma de recuerdo inevitable a la hora de hablar de grandes shows en la ciudad.

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Buenas canciones, retroalimentación constante con el público, riffs imbatibles, precisión en la ejecución de los instrumentos… En definitiva, todo fue más que correcto, incluso el sonido, un punto que no suele ser para destacar en las presentaciones en el gimnasio de Bomberos Voluntarios. Pero, en esta ocasión, los astros se alinearon (y los técnicos hicieron su labor de una forma óptima), porque, más allá de un acople solitario, la calidad del sonido fue de las mejores que se han escuchado en ese espacio. Pocas veces, en un show de rock en ese lugar, la voz se escuchó con tanta claridad. Algo que, sumado a la expresividad del vocalista y guitarrista Emiliano Brancciari, derivó en un punto alto de la noche.

Emiliano, frontman de NTVG.

21.18: ese fue el horario exacto del comienzo de la felicidad para aquellos que acudieron el jueves a Bomberos. Lo bueno es que si ese fue el inicio de una explosión de encanto que se estiró por dos horas y doce minutos, las esquirlas de satisfacción perduran en una onda expansiva que no cesa.

El público vivió una emoción continua.

Fueron más de treinta canciones. Halcones y payasos, tema que abre Florece en el caos, disco de NTVG que salió en enero de este año, resultó una gran opción como apertura del show, con una potencia in crescendo y una letra que remite a la actualidad de un modo descarnado, pero dejando ese leve aliento de esperanza que empuja a seguir: “Ya salimos de cosas peores”.

En Bomberos, prevaleció la energía de una banda que dio todo y de un público que respondió del mismo modo.

Tras ese inicio, hubo de todo. Rock potente, pero también baladas (de esas a las que les queda bien el término power), música para boliche disco futurista y reggae (incluso, en ciertos momentos, algo que podría definirse como reggae bluseado).

Denis Ramos, clave en el sonido de la banda con su trombón, pero también alivianando el calor del público arrojándole botellitas de agua.

Si se le pregunta a cada uno de los que asistieron sobre el mejor momento de la noche, seguramente las respuestas serán muy diversas, porque sonaron los clásicos de la banda y también temas del nuevo álbum, y todas las interpretaciones resultaron directas al corazón. No te imaginás, A las nueve, Sin pena ni gloria, La noche de ayer, Verte reír, Comodín, Los villanos, Pensar, Si el mar me ve, El camino, Memorias del olvido, No necesito nada, Ese maldito momento, Prendido fuego, Al vacío, Te voy a llevar (con un guiño a la “redonda” Todo un palo), El error, Venganza, Chau, En mil pedazos, Paranoia, Tan lejos, En llamas, Cero a la izquierda, No hay dolor, Con el viento, Fuera de control, No somos nosotros, No era cierto... El setlist fue inmejorable.

A pura emoción, en un show que contó con la organización local de la productora +Ayá.

Un comentario aparte merece el combo conformado por las pantallas y las luces. Cada canción con una proyección distinta y su luminaria correspondiente. El efecto fue como el de estar presenciando un todo integrado por segmentos temáticos y sensoriales particulares. La decisión estética perfiló aún más la sensación de estar inmersos en un show inolvidable.

Las pantallas acompañaron la música de una manera digna de destacar.

Asimismo, hubo comunicación directa con el público. Por ejemplo, una joven que llevó un cartel avisando que cumplía veintisiete  años y desde el escenario la felicitaron. O personas arribadas desde otros países que llevaban pancartas señalando el lugar del que venían, mensajes que Emiliano Brancciari hizo notar en un momento del show. Además, hubo quien le acercó al vocalista un paquete de figuritas del Mundial de Fútbol 2026, situación que propicio diversos “gags” a lo largo de la noche.

Emiliano, enérgico sobre el escenario.

Cuando el concierto llegó a su fin, muchos optaron por llevarse un recuerdo en forma de remera, en la venta oficial de merchandising, o simplemente se retiraron tarareando algunas de las muchas canciones que el grupo interpretó. La noche respiraba No Te Va Gustar. Y días después, aún resuena el eco de aplausos repletos de gratitud.

Concentración en escena.

Hay bandas que se identifican significativamente con el suelo argentino más allá de haberse originado muy lejos de estas coordenadas al sur del mundo. Los Rolling Stones y Los Ramones, por nombrar un par. Bueno, siguiendo esa premisa, podemos afirmar que NTVG, la agrupación uruguaya cuyo frontman nació en la Argentina, desde hace tiempo, es barilochense. De pura cepa.

Pose rockera en Bariloche.

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