2026-05-06

A TOMAR PRECAUCIONES

¿Qué pasará con el Super Niño en Bariloche y noroeste de la Patagonia?

Es muy probable que las consecuencias del fenómeno comiencen a sentirse en junio próximo, pero más seguro que se produzcan a comienzos de la primavera. Hay que informarse y prevenir.

Hace semanas que los grandes medios de comunicación especulan con la llegada de un fenómeno climático al que llaman Super Niño. Los augurios van desde panoramas casi apocalípticos hasta relativas apatías. Pero ¿qué tanta atención hay que prestarle al suceso? De concretarse, ¿de qué forma podría afectar a Bariloche o al menos, al noroeste de la Patagonia? ¿Hay alguna forma de tomar precauciones al respecto?

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Para echar luz sobre el asunto con énfasis en una perspectiva local, El Cordillerano se comunicó con Santiago Hurtado, autor de varios artículos sobre la evolución del clima en el norte de la región, en especial, sobre su incidencia en los ríos. Nuestro interlocutor es investigador del CONICET con lugar de trabajo en la Fundación Bariloche y también supo desempeñarse en el INTA.

El Cordillerano: la información que circula habla de un fenómeno al que se llama Super Niño. Para la gente que no está familiarizada con los estudios científicos sobre el clima, ¿cómo se lo podría describir?

Santiago Hurtado: El Niño es una fase cálida del sistema océano–atmósfera del Pacífico tropical conocida como ENSO. El fenómeno El Niño implica un calentamiento del océano Pacífico tropical en más de 0.5ºC. Un Super Niño no es una categoría formal distinta, sino una forma mediática de referirse a eventos muy intensos, es decir, cuando el calentamiento del Pacífico ecuatorial es excepcionalmente alto. Aunque hay investigadores que definen el Super Niño a partir de calentamientos superiores a los 1.5ºC (o incluso superiores a 2ºC), no es una categoría consensuada ni que todos la usen. Pero sí se puede pensar como un evento El Niño extraordinario debido a un calentamiento muy grande.

En términos simples: el océano Pacífico ecuatorial se calienta más de lo normal, eso altera la circulación atmosférica global y termina modificando el clima en muchas regiones del mundo, incluida la Argentina

EC: ¿en qué momento podría darse y cuánto duraría?

SH: los eventos de El Niño suelen desarrollarse entre otoño e invierno (etapa incipiente - inicio) y alcanzan su máximo hacia fin de año (primavera–verano). Duran típicamente de 9 a 18 meses, pero esto es muy variable, puede haber El Niño durante dos años seguidos. Sin embargo, los eventos “fuertes” o Super Niño no ocurren seguido, aproximadamente cada 10 o 20 años. Los ejemplos más recientes: 1982–83, 1997–98 y 2015–16.

Ahora bien, ¿cuál es el pronóstico para este año? De acuerdo con el IRI (International Research Institute de la Universidad de Columbia), hay un 70 por ciento de probabilidades de que para junio estemos en condiciones de El Niño, es decir, calentamiento en el Pacífico. Pero, las probabilidades que para septiembre estemos en condiciones El Niño son de 90 por ciento. Por lo que, es altamente probable que se establezcan condiciones de El Niño durante el invierno.

El tema de precisar la magnitud, que es lo que hace que sea posible un Super Niño, es más delicado, pues la incertidumbre (error) sobre los valores de calentamiento son mayores. Por ahora, la mayoría de los modelos pronostican calentamientos por arriba de 1.5ºC.

Habrá que prestar especial atención a las alertas. Foto: Eugenie Neme.

EC: Se habla de “fenómenos fuertes”. ¿Qué se entiende por esa expresión?

SH: estimo que se refiere a la magnitud del calentamiento del Pacífico ecuatorial, que no implica solamente “más calor en el mar”, sino que implica (en general) mayor impacto climático global. Los tres llamados Súper El Niño tuvieron grandes impactos en el planeta en 1982–83, 1997–98 y 2015–16. Para la Argentina en particular, los eventos Niño suelen relacionarse a mayores acumulados de precipitación principalmente en el noroeste de la Patagonia durante el fin del invierno y la primavera; y en la Mesopotamia y centro del país durante la primavera y el verano. Otra interpretación de “fenómenos fuertes”, es que la expresión esté haciendo referencia a los eventos extremos, como la inundación de Bahía Blanca el año pasado. Si bien, hay trabajos que relacionan mayor severidad y ocurrencia de eventos extremos en años El Niño, no hay trabajos para la región, es decir, la Patagonia Noroeste.

EC: ¿ya conocimos al Super Niño en Bariloche? ¿Sí/no, cuándo y qué pasó?

SH: los tres eventos Super El Niño (1982–83, 1997–98, 2015–16), se caracterizaron por altas tasas de precipitación (lluvia + nieve) en la región durante el invierno. Aunque, el invierno de 1982 fue, además, más frío.

EC: ¿qué consecuencias tendría para el área que comprende a Bariloche?

SH: en general, se tiende a decir que eventos El Niño generan más precipitaciones (y más nieve) en la región, mientras que eventos La Niña generan lo opuesto (sequías). Lamentablemente, la realidad no es tan simple. Por un lado, esta respuesta en la región asociada a eventos El Niño o La Niña no siempre se da. Hemos tenido eventos El Niño secos y hemos tenido eventos La Niña húmedos. El invierno de 2020, por ejemplo. Esto se da porque si bien el fenómeno ENSO es importante, interacciona con otros procesos del océano y la atmósfera. En esta interacción puede cambiar la forma “pura” y generar condiciones inesperadas en una determinada región. De hecho, el Super Niño de 2015-16 afectó de forma no esperada en el sudeste de Sudamérica, es decir, el Litoral, Buenos Aires, Uruguay y sur de Brasil, por su interacción con otro fenómeno atmosférico, la Oscilación Antártica también conocida como modo anular del sur.

EC: ¿alguna precaución a tomar por parte de autoridades locales o población en general?

SH: actualmente no hay información o trabajos de investigación que relacionen la ocurrencia de eventos extremos de precipitación y aludes con el fenómeno el Niño, ya sea por lluvias de tipo convectivo o ríos atmosféricos. No obstante, sería recomendable prestar especial atención a las alertas por precipitación. Además, una temporada de primavera con niveles de precipitación por encima del promedio puede redundar en un mayor crecimiento de la vegetación. Esto significa una mayor cantidad de combustible para temporadas subsiguientes, lo cual puede representar un riesgo a futuro. Hay trabajos en otras regiones del mundo como Brasil, que muestran aumento de riesgo de incendios incluso en años húmedos por el aumento de combustible vegetal disponible. En este sentido, hay que intensificar las campañas de concientización y poda especialmente en zonas de interfase.

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