Kovadloff en la muestra de Juan Lascano: una presentación que fue una pinturita
De la mano de Santiago Kovadloff, que llegó a la ciudad especialmente para brindar una charla denominada Trece pasos de aproximación al erotismo en la pintura de Juan Lascano, la Casa Bachmann, en el paseo cultural al que se accede por Elflein 34, estuvo repleta.
El sector donde el filósofo se ubicó junto a Lascano, del lado izquierdo al traspasar la puerta de ingreso, tenía varias hileras de sillas, todas ocupadas.
En otro ambiente, del margen derecho, una pantalla mostraba la disertación que se desarrollaba a unos metros, y también estaba lleno.
En medio, el pasillo encontraba a varias personas paradas, tratando de escuchar los detalles de las palabras del escritor, e incluso intentando visualizarlo a través del reflejo que aparecía en los vidrios que cubrían unos dibujos colocados en esa sección edilicia.
No cabía ni un alfiler.
Kovadloff, como es costumbre cada vez que viene a ofrecer una charla, deslumbró. En esta ocasión, sobresalió el modo escogido para acercarse a las pinturas de Lascano, quien, cabe recordar, en Casa Bachmann está llevando adelante una exhibición de desnudos bajo el nombre unificador de Paisaje de mujer.
De esa manera, el filósofo desplegó verbalmente un camino hacia el arte erótico reflejado en las pinturas. Pasó por la mitología griega, citando a Afrodita y Eros, en una conversación entre el amor y el deseo donde siempre late el impulso sensual. Luego, habló de la propuesta de Lascano del “regreso a los cuerpos”, devolviéndoles “el protagonismo perdido a los sentidos”, en el marco preponderante de “una creciente hegemonía de un mundo virtual”.
Detrás del escritor, uno de los cuadros de Lascano.
Asimismo, citó como “dos predecesores inmediatos de la pintura de Juan Lascano” a René Magritte (sobre todo a partir de la advertencia, en un cuadro célebre, de que lo que se ve no es una pipa, sino su representación), y a Lucian Freud, por su “imperativo de recuperar la anatomía humana”. Para Santiago, los cuadros exhibidos en Casa Bachmann podrían tener una leyenda que dijera que no se trata de desnudos, sino de la lectura que el artista hizo de ellos.
Después, recordó que “mirar y contemplar no son lo mismo, como tampoco oír y escuchar”, para destacar que, del mismo modo, pintar un cuerpo difiere de reproducirlo. “La reproducción es una tautología; la pintura, una revelación”, dijo.
Kovadloff, durante la charla.
“Estar ante un cuadro que propone a una mujer desnuda es estar ante alguien que actúa como si no se supiera sorprendida en su intimidad, y que despliega, en consecuencia, esa intimidad libremente”, apreció el poeta.
“Cuando somos capaces de ver lo que Juan Lascano propone, accedemos a un mundo de percepciones que, sin la mediación del artista, sería invisible para nosotros”, afirmó Santiago, destacando: “Lo que Juan muestra no es una mujer desnuda, es la desnudez que él produce con su mirada de pintor”.
El escritor llegó a Bariloche especialmente para hablar en el marco de la muestra.
“Toda obra de arte retrata esencialmente a quien la realiza, su sensibilidad, sus intuiciones, la sabiduría que orienta sus ojos y sus manos, su don para la espera, y su tolerancia a la incertidumbre. Espera la forma que busca y lo convoca; tolera la espera que lo lleva al encuentro; espera que ya es encuentro; encuentro que es erotismo”, reflexionó.
Por otra parte, analizó también lo que sucede en el campo de la fotografía, al considerar: “Se equivocan de cabo a rabo quienes creen que la fotografía artística reproduce cuerpos humanos cuando retrata desnudos. Ninguna fotografía hace otra cosa que componer”. Y dijo: “El cuerpo humano no está copiado, sino propuesto como creación de quien mira”. Así, buscó una equivalencia ante el uso del pincel: “Al igual que el fotógrafo, procede el pintor de desnudos, interpretando sus formas, convirtiéndolas en metáforas o imágenes de una intención, de un propósito creador”.
Desnudos y sonrisas.
“Lo que posibilita la irrupción de lo bello no es nunca esencialmente algo que objetivamente vemos, sino un modo de mirarlo”, evaluó el ensayista, y citó a John Keats: “Algo hermoso es una alegría eterna”.
De tal manera, consideró: “La pincelada de Juan Lascano es infinitamente sensible al detalle, tanto en la forma como en el color”.
Y citó también a Paul Klee: “El arte no reproduce lo visible, hace visible”, destacando, de ese modo, el rol del artista, su mirada (“Lo que impide que las cosas se agoten en una definición”, sostuvo).
Sonrisa plena.
En esta visita de Kovadloff a Bariloche, su palabra estuvo al servicio de la pintura, ofreciendo, desde lo verbal, un perfil artístico de Juan Lascano.
Paisaje de mujer podrá visitarse hasta el 28 de abril, de 10 a 15 y de 16 a 19.