2026-04-02

ESCRITORA DE DINA HUAPI PRESENTÓ LIBRO

“La poesía es el proyecto más lejano a cualquier mercado”

Carolina Biscayart dio a conocer “Jazmín de los Azores” (Las Guachas Ediciones 2026), cuyo origen se remonta a un taller que funcionó durante la pandemia. Cálida presentación.

Se titula “Jazmín de las Azores” y dice Carolina Biscayart que su libro más reciente “surgió a partir de un taller de poesía” que su impulsora, Graciela Cros, tituló “El cielo protector”. Fue durante la pandemia y durante su transcurso se abordaron “los cuartetos de T S Elliot con traducción del mexicano José Emilio Pacheco. Asistimos un grupo de poetas” y en pleno 2020, resultó “un espacio sagrado en momentos de tanta distancia, incertidumbre e introspección”. Recuérdese el confinamiento obligatorio…

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De todas maneras, para la escritora de Dina Huapi “estos tiempos”, la actuales, son “aún peores”. Seis años atrás, “trabajar con Elliot y con las consignas de Graciela no fue cosa fácil, pero fue sin duda un desafío poético/literario profundo y encauzado. En este taller se gestaron varios libros”, destacó nuestra interlocutora. “Yo decidí no tomar en mi escritura cuatro ciudades si no una sola. Dije que tomaría cuatro puntos cardinales de la misma ciudad, a través de cuatros formas de percepción”, le contó a El Cordillerano.

Pasó entonces que “la primera consigna” propuesta por Graciela, condujo a Carolina a su “ciudad de origen, a mi primera infancia”, que transcurrió en Mar del Plata. Durante el transcurso del espacio de taller, hubo “metamorfosis permanente, al menos en mí, desde una primera idea hasta el final, pero quedaron poemas y posibles cuartetos”. De hecho, surgió su nuevo libro.

En sus páginas “reconstruyo de atrás para adelante y de adelante hacia atrás un exilio. Los caminos de la poesía son siempre evolutivos de autoconocimiento, pero se plasman en un proceso intuitivo que de alguna manera excede a la poeta. Los cuartetos terminaron siendo fragmentos de la infancia, del exilio, del recuerdo y del hoy: se llaman: La ciudad fragmentada, Extrañamiento, Reproducción del barrio y Boleto de ida”, compartió.

El título se explica porque “los jazmines son el detalle de la infancia elegido, jazmines que colmaban una pared de la casa familiar”, informó. “No fue el mar porque el mar sigue allí”, en cambio “un jazmín acaso se piensa como algo posible de plantar, de trasladar, de regalar, de contemplar en uno y en todos los paisajes”, consideró Carolina. En definitiva, en sus páginas “hay mucho de infancia, de memorias, de familia, de pesos y de un destino que tras un largo camino hizo que yo tuviera identidad poética - literaria acá en sur, en la Patagonia. No en ese lugar donde todo comenzó para mí”, estableció.

Nostalgia y certezas

“Como cada libro, está acompañado por un paso evolutivo personal, por un darse cuenta, por ciertos cierres y cierta conciencia recién nacida”, destacó la autora. “Trae nostalgia, dolor, reivindicación de lo vivido y ciertas certezas”, afirmó. “Digo esto, porque es lo que ya estaba presente en la parte corrección de textos y armado del libro. Creo que es principalmente cierto y honesto. Eso es lo que puedo decir”.

“Jazmín de las Azores” (Las Guachas Ediciones 2026) se presentó días atrás en Bariloche. “Me gustó escuchar devoluciones y lo que mis compañeras poetas distinguieron del libro porque cada lector se apropia y a la vez me ofrece nuevas dimensiones de mis propios pasos”, confió Carolina. “La presentación fue para mí muy bonita, el hecho de que hubiera preventa hizo que muches ya lo hubieran leído. Hubo un ida y vuelta de exilios infancias y resonancias que fue conmovedor. Se notó en el momento final de preguntas y percepciones”.

Tamara Padrón, Carolina, Graciela Cros y Cecilia Fresco.

En un punto, la autora quiso prolongar las consignas de aquel taller durante el acontecimiento. “Intenté que hubiera un mapa de la poesía patagónica y de la red que nos sostiene”. Con ese cometido, participaron “Camila Vallendor (Bariloche) que leyó extraordinariamente poemas del libro; Tamara Padrón (San Martín de los Andes), compañera de ruta, en nombre de ediciones Las Guachas que, además de escribir el prólogo y dedicarme unas palabras, fue la clave de que este libro exista”. Carolina destacó “su generosidad y su convicción: sólo con lo colectivo se puede. Además, nos publica postergando publicaciones de su maravillosa poesía en este momento. Sin sus formas no nos sería posible”.

También formó parte del cónclave poético “Cecilia Fresco (Villa La Angostura), que contó características puntuales de Jazmín de las Azores luego de su lectura profunda y amorosa. Como conoce toda mi obra poética, pudo hacer relaciones permanentes con mis libros anteriores. Me asombro al oírla siempre”. Y claro, “la gran Graciela Cros madrina de estos versos” que se refirió al taller “El cielo protector” y al “devenir de libro, con su tremenda habilidad de análisis y simpleza”.

El que transcurre pareciera el año menos poético en décadas, sin embargo, “la mía o la de otres irrumpe en este momento de oscuridad con resistencia, con redes, con amucharnos, con belleza, con memoria, con empatía, con claridad, con oficio y con la batalla de buscar personalmente que la poesía también es colectivamente, la palabra más exacta”, resaltó Carolina. Es “la no claudicación, los proyectos más lejanos a cualquier mercado y así más cercanos a esa lucha que la poesía siempre ganará, indefectiblemente”. Que así sea.

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