Quién es la artista detrás de la estética de la Fiesta del Chocolate en Bariloche
En la previa de una nueva edición de la Fiesta Nacional del Chocolate, la ciudad se transforma no solo por el movimiento turístico sino también por el trabajo artístico que le da identidad al evento. En ese proceso, una figura se repite desde hace seis años: Vale Alves.
La artista es la responsable del diseño, la pintura y la puesta en valor de espacios emblemáticos como la Casa del Conejo y los tradicionales huevos de Pascua que se exhiben sobre la calle Mitre. Su trabajo forma parte central de la estética que cada año acompaña la celebración.
“Algunos huevos hay que retocarlos, otros arreglarlos y otros hacerlos de nuevo; pero siempre con el mismo amor”, explicó Alves sobre la tarea que implica renovar las estructuras que vuelven a instalarse en cada edición.
La intervención artística no es menor: se trata de decenas de piezas que deben ser restauradas o recreadas, además de nuevos diseños que se incorporan para actualizar la propuesta visual. En ese proceso, la artista combina técnicas sobre madera y cartón con una impronta que busca sostener una identidad reconocible para residentes y turistas.
La Casa del Conejo, uno de los espacios más visitados por las familias, es otro de los puntos donde se concentra su trabajo. Allí, los detalles y la ambientación forman parte de una experiencia pensada especialmente para el público infantil.
Además de su participación en la Fiesta, Alves desarrolló obras en distintos puntos de la ciudad. Entre ellas, un mural en la sede de la Dirección de Sanidad Animal, que refleja su vínculo con la comunidad local.
En paralelo, la artista también continúa con proyectos fuera de Bariloche. Recientemente participó en la Bienal de Arte de Valcheta junto a la artista Julieta Japines, una experiencia que le permitió ampliar su recorrido y sumar nuevas miradas a su producción.
La Fiesta Nacional del Chocolate se desarrollará del 2 al 5 de abril y volverá a convocar a miles de visitantes. En ese contexto, el trabajo de Alves se integra a una propuesta más amplia que combina producción, turismo y cultura, y que posiciona al chocolate como uno de los símbolos de la ciudad.
Detrás de cada figura y cada espacio intervenido, su tarea aporta una dimensión clave: la construcción de una identidad visual que, año tras año, se vuelve parte de la experiencia de quienes recorren Bariloche en Semana Santa.