IGNORÓ SU EXISTENCIA HASTA 2014
Cristina Rafanelli presenta novela sobre antepasada rebelde y anarquista
Doce años atrás Cristina Rafanelli no sabía nada de Leda, una mujer rebelde que vivió entre dos siglos y abrazó ideales políticos que todavía hoy tienen mala prensa. Al descubrir el parentesco indagó, investigó, tradujo y cuando la ficha terminó de caer, apuró una novela. Será la que presentará el próximo lunes como parte del ciclo “8M Resiliencia en escena” que ideó la Subsecretaría de Cultura de la Municipalidad. Pasado que imbrica el presente.
“En principio te cuento como yo descubrí a Leda”, le dijo la autora a El Cordillerano, en relación con el título del libro: “Descubriendo a Leda” (Editorial Dunken 2025). “Fue en 2014, cuando estaba por viajar a Europa para presentar Aimé Painé. La voz del pueblo mapuche, que se presentó en Florencia, en Londres y en Ibiza”, recordó. “Antes de salir, le pregunté a una prima si todavía teníamos parientes en Italia y me dijo que sí”, introdujo la escritora.
Como “nuestro abuelo siempre decía que una prima suya había sido amante de (Benito) Mussolini, al principio pensé que tenía un ancestro fascista, pero empecé a investigar. Cuando llegué a Italia pregunté en librerías si tenían algún libro de Leda Rafanelli y me dijeron que no”, rememoró Cristina. Entonces, “yo la rescato como escritora y editora de libros. Por supuesto, vivió el anarquismo, que fue muy importante a fines del siglo XIX y principios del XX. En ese momento, fue importantísimo para la lucha de los trabajadores, era una forma de plantear una humanidad diferente con muchísimos ideales”, evocó la autora.
En términos generales “se quedaron con los atentados y con lo que molesta, pero la mayoría de las luchas anarquistas fueron por las horas de trabajo, como lo que pasó el 1ro de mayo o el 8 de marzo, con grandes mártires de lucha obrera”, contextualizó. “El anarquismo surgió a partir de la Revolución Industrial cuando se empezó a ver la esclavitud que sintieron los trabajadores al trabajar tantas horas sin descanso”, explicó. “Ahí también se empezó a ver la avaricia de los empresarios”.
Su descendiente.
Mujer evidentemente libre, “los dos maridos que tuvo Leda eran anarquistas, hacían libros y estaban todo el tiempo mostrando ideas diferentes en contra del poder opresor”, insistió su descendiente. “Leda fue escritora de una obra impresionante y yo la rescaté como mujer que además fue feminista, antimilitarista y anticolonialista”. Cabe puntualizar que vivió entre 1880 y 1971. Para Cristina, “fue increíble darme cuenta de que alguien, 100 años antes, pudiera tener ideas afines”, comparó.
Confiscada por el fascismo
Es que “yo también fui periodista y escritora, ella escribía continuamente y publicaba en diarios y en revistas, tenía capacidad de escribir cuentos y novelas, pero sus libros fueron confiscados por el fascismo. Terminó sus días en Génova, cerca de sus nietos, tirando cartas de Tarot, totalmente relegada. Fue una gran injusticia”, lamentó la autora. Su mayor había nacido en Pistoia (Toscana).
“Para esta novela tenía dos opciones”, compartió Cristina. “Hacerle una nota o entrevistarla. La única manera era sentarme y hablar con ella para que me contara su historia a través de la ficción. Murió en 1971, así que tenía que encuadrarme en los años 70”. Entre otros pormenores, “la novela muestra cómo las familias ocultaban su pasado anarquista, justamente por esa mala prensa que vos decís que tiene”.
De hecho, “en mi propia familia yo no sabía que había anarquistas. Como si fuera algo tremendo, cuando en realidad eran ideas de libertad, de bienestar para la gente, de solidaridad y de que uno pueda elegir qué no quiere de la vida”, ilustró la “descubridora” de Leda. “Nada que ver con los libertarios que tenemos ahora”, aclaró por las dudas. Durante más de un siglo, las dos palabras -anarquista y libertario- fueron prácticamente sinónimos, hasta que la ultraderecha se apropió de la última.
La anarquista que se hizo musulmana.
“Que los libros de Leda fueran confiscados fue una gran injusticia porque su obra se tiene que conocer”, resaltó la también periodista. “Ella se volvió musulmana mucho antes de la Revolución de 1979, pero no me la imagino con un hiyab (velo), sin poder salir a la calle, sin nombre y todo lo que vino después en Irán. Aquella lucha anarquista se relaciona con el contexto que estamos viviendo ahora: guerras o reforma laboral. Parecen temas de hace 100 años, pero están más cerca que nunca”, equiparó.
Al recalar en una década fundamental para la historia argentina y del mundo, la autora se detuvo “en el rol del periodismo en los 70. Eras de la contracultura, como el caso de Miguel Grinberg, y también estaba el periodismo militante. Leda hasta se vestía de una manera completamente diferente, decían que era una mujer extravagante. Iba en contra de toda la estructura conservadora, yo la admiro muchísimo y encuentro que muchas de las cosas que me pasaron en la vida, se relacionan con este ancestro”, parangonó.
La italiana “era muy vanguardista y entonces, pienso en mi hermano, Rinaldo Rafanelli, uno de los próceres del rock nacional, que siempre estuvo a la vanguardia. Y yo con el periodismo no empecé en Clarín, empecé en Expreso Imaginario”, bromeó. Por otro lado, “el libro tiene mucha investigación y traducción, porque las biografías de Leda estaban todas en inglés o italiano”, advirtió su descendiente.
En definitiva, “hay montones de cosas para decir de la novela, pero te cuento que el lunes (16 de marzo) la musicalización la va a hacer Arroyito Dúo (Nehuén Rapoport y Victoria de la Puente) con una sorpresa total, porque va a estar hermoso”. También serán de la partida Nadia Paredes y Matías Jablonsky. Las cosas sucederán en Puerto San Carlos desde las 19, para que sigamos “Descubriendo a Leda”.