8M/9M en Bariloche: durante una jornada con claro acento político, se escucharon más de mil voces gritando contra Milei
—¿Hasta cuándo vamos a aguantar? Lo que pasa con este Gobierno no da para más —cuestionaba una mujer
—Yo creo que lo único que queda es marchar, estar en las calles —respondía un hombre.
Ambos rondaban los sesenta años, y la conversación se producía cerca de las 18, junto al semáforo ubicado en la intersección de Onelli y Moreno, sector de la ciudad que desde las 17.30, poco a poco, se había ido poblando de pañuelos verdes (color identificado con el apoyo al aborto libre, legal y gratuito) y violetas (símbolo de la lucha contra la violencia de género).
La consigna del lunes (la marcha del 8M se hizo el 9M) era marchar por el Día Internacional de la Mujer, pero, tal como quedó evidenciado en el extracto de la conversación con la que abre esta nota, resultó notorio que la movilización, en Bariloche, iba mucho más allá de la conmemoración de la fecha.
Una mutitud marchó en Bariloche.
Es decir, las reivindicaciones relativas a las mujeres (y también a lo que se conoce como “disidencias”) estaban presentes, pero no eran las únicas.
El clima que marcó la jornada, en definitiva, fue claramente anti Javier Milei.
Ya desde la pancarta principal, se apuntaba contra Milei.
Para que no quedaran dudas, la pancarta gigante que encabezaba la marcha decía: “Contra el ajuste, el hambre y la violencia del Gobierno de Milei”. Y, entre quienes la sostenían, se encontraban la diputada nacional Adriana Serquis y la senadora Ana Marks, ambas de Fuerza Patria. Junto a ellas, había varias referentes sindicales.
Asimismo, en el “cuerpo” de la movilización estaba la concejala Roxana Ferreyra, junto a un cartel de La Cámpora que clamaba “¡Libertad a Cristina!”, con el acompañamiento de la leyenda: “Milei es desamparo y hambre”.
Reclamos diversos.
También participó Armando Aligia, que fue candidato a intendente en las últimas elecciones municipales, quien portaba una bandera de Izquierda Socialista.
Las pancartas con referencias políticas y gremiales abundaban, al igual que los carteles con pronunciamientos como “¡No a la reforma laboral!” o “Si tenemos que endeudarnos para comer, todo está mal”.
Además, se vio flamear una bandera de Palestina, instalando otro tema con eco político.
A viva voz.
Por otra parte, debe destacarse la presencia notoria de alusiones a la cuestión mapuche, desde varios kultrunes (tambores ceremoniales) que sonaban al frente de la manifestación, marcando el paso de la pancarta principal, hasta banderas con los colores representativos de esa cultura. Incluso, entre quienes formaron parte de la acción por el Día de la Mujer, estuvo la machi (autoridad espiritual) Betiana Colhuan, de la lof Lafken Winkul Mapu.
Parada en el hospital.
En cuanto al recorrido de la enorme columna unificada de gente, hay que indicar que hubo una parada al llegar a la altura del Hospital Zonal “Dr. Ramón Carrillo”, que se encontraba embanderado con consignas en defensa de la salud pública, espacio donde varias de las manifestantes realizaron cánticos en favor del aborto legal y gratuito, que más adelante volverían a escucharse al llegar a la Catedral, donde también hubo expresiones en recuerdo de Valeria Coppa, asesinada en enero de 2019 por su expareja en los jardines de ese punto de la localidad.
Hay que señalar que, más allá de los diversos reclamos que reinaron durante la marcha, la lucha central de Ni una menos se mantuvo con fuerza. Así, hubo carteles que “gritaban”, por ejemplo, “Feliz voy a ser el día en que no nos maten”.
Kultrunes al frente de la marcha.
A las 19.45, la marcha llegó al Centro Cívico, luego de algo más de una hora de caminata. El deambular se ralentizó debido a paradas “tamboriles” reiteradas, donde quienes se manifestaron aprovecharon para entonar cánticos diversos a ritmo de la percusión.
Pero, finalmente, a esa hora, más de mil personas comenzaron a ingresar en la plaza emblema de Bariloche, donde, tras una intervención donde varias mujeres mostraron su unidad, en la lucha y ante el dolor, con sus rostros cubiertos por máscaras blancas, se leyó un documento centrado en lo que se definió como actual “contexto regresivo”. Claramente, el eje estuvo puesto en mostrar descontento hacia la gestión de La Libertad Avanza.
El Centro Cívico se llenó el 9 de marzo (por el 8M).
Además, luego también hubo espacio para que las mujeres de ciencia expusieran el ánimo opaco que reina en el sector, a partir de la situación en la que se encuentra la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
El grito final tradicional del movimiento Ni una menos tuvo, en esta ocasión, un extra. Así, además de “vivas y libres”, se sintió fuerte un “y desendeudadas nos queremos”.
El violeta y el verde predominaron.