Venden tallarines y ñoquis para comprar una máquina braille en Bariloche
La Asociación Los Búhos Bariloche lanzó una campaña solidaria para reunir fondos destinados a la compra de una máquina de escribir braille. Para lograrlo, organizaron una venta de tallarines y ñoquis que se realizará en los próximos días, con el objetivo de acercarse al monto necesario para adquirir el equipo.
Desde la organización explicaron que la idea surgió ante la necesidad de contar con una herramienta que permita trabajar de forma más rápida y eficiente en la elaboración de textos en braille.
“Necesitamos una máquina Perkins porque nos llegan pedidos de la municipalidad o de locales que necesitan cartillas en braille y tenemos solamente tablillas lo que lo hace muy complicado y demora mucho tiempo", comentó Pablo Noves, referente de la asociación.
Además agregó que "son tablillas plásticas con diez renglones y un punzón. Cuando es mucho texto se nos complica bastante”, señaló.
Una herramienta clave para todos
La máquina que buscan adquirir es de marca Perkins: "Es como una máquina de escribir antigua, tiene teclas y una barra espaciadora. Son de fierro por lo que duran bastante. El precio es de un millón quinientos mil pesos y para nosotros es muchísima plata por eso decidimos comenzar esta venta de pastas".
La máquina no solo permitiría agilizar el trabajo de la asociación, sino que también ayudaría a mejorar la accesibilidad en distintos espacios de la ciudad y poder realizar cursos de enseñanza de este sistema en un lugar de los kilómetros.
“La vez pasada nos mandaron a hacer los carteles de los nuevos baños públicos y tardamos bastante, con esa máquina en un día lo tenemos hecho. Así como también los indicativos que dejamos en las paradas de colectivos, todo eso podemos hacerlo con esta máquina", comentó Pablo.
Venta solidaria de tallarines y ñoquis
Ante esta situación, decidieron organizar distintas acciones solidarias para recaudar fondos. En esta oportunidad, la propuesta es una venta de pastas.
"Logramos conseguir a costo los ñoquis y tallarines en Doña Pasta y vamos a vender la porción a 8 mil pesos. Lo que se pueda vender, venderemos y después veremos si se junta la cantidad que necesitamos sino veremos que otra propuesta podemos organizar para llegar al millón que necesitamos", indicó el referente de la asociación.
También destacaron que quienes deseen colaborar pueden hacerlo mediante aportes voluntarios a la siguiente cuenta:
ASOCIACION CIVIL LOS BUHOS BARILOCHE
Nro. de cuenta Cuenta corriente especial en pesos : 31204632264942
CBU 0110463340046322649426
Alias GUINDA.AVENA.CARTA
El problema del vandalismo
Sin embargo, Pablo señaló que muchas veces ese trabajo se ve afectado por actos de vandalismo.
“Los carteles que dejamos en los colectivos los rompieron de vuelta. Parecería que no pueden ver que haya algo ahí a la altura de la mano que ya lo tienen que romper o dañar”, lamentó.
Incluso mencionaron que uno de los lugares donde ocurre con frecuencia es en pleno centro.
"Hay paradas estratégicas que sabemos que al poco tiempo lo que dejamos va a presentar roturas. Entonces de vuelta tenemos que hacer los carteles y todo eso lleva tiempo", indicó Noves.
Reclamos por accesibilidad en la ciudad
Durante la entrevista también se refirieron a distintos problemas de accesibilidad que aún persisten en Bariloche, especialmente en relación con el estado de las veredas y la falta de instalación de los semáforos audibles.
“Nos dijeron que iban a arreglar las veredas y que iban a instalar los semáforos pero el tiempo pasó y no instalaron nada", expresó Pablo.
Según explicaron, existe una ordenanza que establece que deben instalarse este tipo de dispositivos.
“Por ordenanza los semáforos van a tener que estar sonoros. Nos enteraos que en una de las pruebas que realizamos algunos vecinos se quejaron por el ruido, que es similar al de un camión cuando va marcha atrás pero entonces ¿Cuál es el beneficio? ¿Para nosotros o para el vecino que se queja? No tiene coherencia que instalen algo que a nosotros no nos sirva”, indicó el referente.
Finalmente, reflexionaron sobre la falta de empatía frente a las necesidades de las personas con discapacidad: “No tienen empatía con las personas con nuestras condiciones. Lo peor es que nadie nunca sabe cuándo le puede pasar una desgracia y ahi van a estar de este lado de la vereda”, concluyó