Organizan un “tour croquisero urbano nacional” en Bariloche
“Un croquis urbano es casi una foto instantánea dibujada a mano”, define José Giménez, quien, desde enero, cada viernes, de 10 a 12, con el apoyo de la Subsecretaría de Cultura del Municipio, propone un taller en el Puerto San Carlos, donde enseña a desarrollar la técnica. El dibujante —que es docente de profesión— también anuncia que en noviembre se llevará a cabo en Bariloche un encuentro nacional para amantes de la actividad.
José, docente y croquisero urbano.
José tiene cincuenta y ocho años. Hace trece, quiso saber de qué se trataba una convocatoria particular: hacer croquis urbanos. “La primera vez, concurrí a un encuentro en el Club Andino. Antes, ya se había hecho otro en el Centro Cívico”, cuenta.
Aquella iniciativa era el nacimiento del colectivo Croquiseros Urbanos Bariloche.
Focalizándose en los detalles.
Hasta ese momento, José sólo dibujaba pájaros, a partir de su atracción por la observación de aves, una actividad en la que había recalado desde hacía varios años debido a su trabajo docente, por un proyecto ideado para estudiantes de cuarto grado (“Aquello me despertó curiosidad”, recuerda).
Cuando comenzó a trazar croquis, quedó encantado. Ahora, ya con un sendero recorrido en ese camino, dice que “un croquis urbano es un dibujo rápido, un tanto desprolijo, pero que captura el momento, presentando una zona muy definida de un edificio o de un rincón de la ciudad, mientras que alrededor el resto queda esfumado”.
Asimismo, indica que el trabajo puede hacerse con tinta o acuarela sobre papel.
Una postal en croquis.
Acerca del taller que brinda en el Puerto San Carlos, comenta que “apunta a que aquellos que tienen ganas de dibujar y nunca se animaron vengan a hacer un croquis urbano, que puedan sacar esa foto instantánea de lugares que tienen un valor patrimonial, arquitectónico o natural, porque la ciudad es riquísima en ese tipo de rincones”.
“Ha habido personas que, al llegar, dijeron: ‘Hace veinte años que no dibujo, no sé si me va a salir’. Sin embargo, sueltan la mano y todos se van con su croquis hecho”, afirma.
“Cuando dibujás, compartís las emociones, y se hace una clase muy dialogada”, añade.
Prestando atención a diversos rincones de la ciudad.
En lo que hace a Croquiseros Urbanos Bariloche, expresa: “Hace unos días, festejamos doscientas salidas croquiseras. Somos un grupo surtido, de alrededor de veinte personas con profesiones diversas, que disfrutan de dibujar al aire libre espacios urbanos”.
“Cada uno dibuja con su propio estilo. Suelo decir que todos sabemos escribir, pero, a la vez, la caligrafía es algo muy personal, uno puede reconocer la letra de otra persona, y eso pasa también con los croquis”, suma.
Sobre los encantos de la actividad, señala: “Salís con otras personas que dibujan, y lo colectivo me parece valioso. Uno ve la ciudad desde otro punto de vista; te ayuda a valorar el lugar donde vivís. Pero, asimismo, al hacerlo desde hace tantos años, sirve para ver el paso del tiempo sobre la localidad, y, a veces, notás que el progreso, sin que nos demos cuenta, les cambia la identidad a rincones muy queridos de Bariloche”.
Minicroquis para soltar la mano.
Como un eco de propuestas similares que se desarrollan en otros sitios del país, José explica que Croquiseros Urbanos Bariloche, con el apoyo de la Municipalidad, está organizando un encuentro nacional en Bariloche, “donde se pueda recorrer los circuitos clásicos de la ciudad, con una mirada turística pero también con la del croquisero”, y detalla que la intención es realizarlo el 27, 28 y 29 de noviembre, “pensando en convocar entre cien y doscientas personas para dibujar y disfrutar de la localidad”.
“Será un tour croquisero urbano nacional, de tres días, por Bariloche”, sonríe.
La potencia de lo inmediato.