Preocupación de la Cámara de Comercio de Osorno: ya no hay largas esperas en Samoré
Esta semana se dieron a conocer los números correspondientes a los primeros 46 días de 2026, informe que citaba que más de 216 mil personas cruzaron por el complejo fronterizo, una cifra que representa una caída cercana al 25% en comparación con el mismo período del año anterior.
En total, entre el 1 de enero y el 16 de febrero se registraron 216.808 movimientos: 110.134 ingresos a Chile y 106.674 salidas hacia Argentina. Desde la Cámara de Comercio, Industrias y Turismo de Osorno manifestaron su preocupación por el retroceso. Su presidente, Luis Rigo Righi, señaló que uno de los factores centrales sería la merma del denominado “turismo de compras” argentino, que durante los últimos años impulsó con fuerza la actividad comercial en la provincia de Osorno y en la Región de Los Lagos.
No obstante, subrayó que las causas deben analizarse técnicamente, considerando variables económicas de ambos países. Los datos oficiales también reflejan una disminución del 23,9% en el tránsito de vehículos particulares —con 58.299 unidades controladas — y una baja del 18% en el movimiento de buses de pasajeros. La única variación positiva se dio en el transporte de carga, con un aumento en el paso de camiones, lo que evidencia que el intercambio comercial formal se mantiene activo, aun cuando el turismo muestra signos de retracción.
Años anteriores, durante el verano y en particular los fines de semana largo, las filas para cruzar el paso fronterizo llegaron a extenderse por más de 8 kilómetros y esperas de hasta 4 horas para completar todos los trámites y cruzar al vecino país. Este verano la demora apenas superó la media hora.
Un corredor estratégico para dos países El Paso Internacional Paso Cardenal Antonio Samoré no es solo el principal cruce terrestre de la provincia de Osorno y de la Región de Los Lagos, sino también uno de los corredores bioceánicos más relevantes del sur de Sudamérica. Conecta directamente el sur chileno con las provincias argentinas de Neuquén y Río Negro, y articula a su vez con la Región de Los Ríos.
En temporada estival, este paso funciona como una verdadera arteria económica, por un lado turistas argentinos viajan hacia Osorno, Puerto Varas y otros destinos del sur chileno, por el otro, visitantes chilenos cruzan hacia Villa La Angostura, Bariloche y la zona cordillerana de Neuquén y Río Negro, además del transporte de carga garantiza el abastecimiento al circuito “Chile-Chile” y la integración comercial entre ambos mercados.
Para localidades turísticas de la cordillera argentina, el flujo proveniente de Chile es clave para sostener la hotelería, la gastronomía y el comercio. Del lado chileno, el turismo argentino —particularmente el vinculado a compras— ha tenido un fuerte impacto en el dinamismo del retail y los servicios Impacto regional y necesidad de análisis La caída del movimiento turístico no solo afecta a Osorno y su entorno, sino que repercute en toda la macrozona sur. El paso Samoré constituye un eslabón fundamental de la integración binacional, tanto en términos logísticos como culturales y sociales, informó La Angostura Digital.
Desde la dirigencia gremial chilena insisten en que la baja debe estudiarse en profundidad, considerando variables como el tipo de cambio, los costos internos, la situación económica argentina y el poder adquisitivo de los viajeros. Asimismo, el comportamiento del flujo chileno hacia Argentina también estaría condicionado por factores macroeconómicos. En un contexto donde el transporte de carga crece pero el turismo retrocede, el desafío para ambos países será sostener y fortalecer este corredor estratégico, cuya vitalidad resulta esencial para las economías regionales de la Patagonia chilena y argentina.