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16/04/2026

Habló desde Rusia una de las víctimas de la secta de Rudnev en Bariloche

Aseguró que vivió tres meses bajo restricciones, acusó violencia obstétrica y criticó a la Justicia.
La causa continúa avanzando en la Justicia federal.
La causa continúa avanzando en la Justicia federal.

La causa conocida como la “secta rusa de Bariloche” sumó un nuevo capítulo tras un nuevo testimonio de Elena Makarova, quien se presenta como presunta víctima y apuntó con dureza contra el sistema de salud y las autoridades argentinas. Desde Rusia, la mujer aseguró que vivió “un horror” durante su paso por el Hospital Ramón Carrillo, donde dio a luz, y denunció situaciones de cautiverio, malos tratos y decisiones médicas sin consentimiento.

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Según su relato, su historia comenzó con una huida de Rusia mientras estaba embarazada, escapando de una pareja que la “golpeaba” y estaba “en contra del embarazo”. Buscaba tranquilidad en la Argentina, pero esa expectativa, afirmó, terminó convirtiéndose en “una pesadilla” luego del parto.

No tenía agua, no tenía una alimentación adecuada, no me permitían salir con mi bebé a tomar aire fresco”, denunció. Y agregó: “Los primeros tres meses de vida de mi hijo transcurrieron en cautiverio”. En ese sentido, describió el impacto emocional que le dejó esa experiencia: “El horror que soporté durante esos tres meses todavía se me aparece en pesadillas. No entendía cómo cuidar a mi hijo ni qué hacer”.

Makarova también cuestionó el accionar judicial en el marco de la causa: “Considero que la fiscalía actuó de manera injusta con todos nosotros y especialmente conmigo. No entiendo por qué tuvimos que pasar por todo esto”. Y se preguntó: “¿Por qué una mujer que acababa de convertirse en madre y un bebé recién nacido tuvieron que enfrentar algo así?”.

En su denuncia, acusó al personal médico de haber ejercido “violencia obstétrica, privación de libertad y decisiones médicas sin consentimiento”. Señaló especialmente a una enfermera y a un médico por prácticas “invasivas y deshumanizadas”, y aseguró que le “quitaron su teléfono y documentos”, la “separaron” de sus acompañantes y la mantuvieron “incomunicada”.

Uno de los episodios más graves, según su testimonio, ocurrió días antes del parto: “La enfermera intentó inducirme el parto sin mi consentimiento. Yo me negué porque quería un parto natural”. Y detalló: “Cuando vi que intentaron introducirme algo me puse nerviosa, me asusté”. También cuestionó la insistencia del personal sobre la presencia del padre del bebé: “¿Dónde está el padre?, ¿vendrá al parto?”, le preguntaban, pese a que ella había huido de esa relación por violencia de género.

En paralelo, la joven rechazó de plano estar vinculada con la presunta organización investigada: “Yo no soy víctima de los ciudadanos rusos que fueron detenidos en la Argentina. No los conozco, nunca los he visto”. En la misma línea, afirmó: “No conocía a Konstantin Rudnev, ni personalmente ni de ninguna otra manera”, en referencia al señalado líder de la supuesta secta.

Mientras tanto, la causa continúa avanzando en la Justicia federal. El juez Gustavo Zapata resolvió extender por un año la investigación y la prisión preventiva de Rudnev, quien permanecerá detenido al menos hasta abril de 2027.

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