Los jóvenes y el suicidio: "No puede pensarse desde una única causa ni abordarse de manera aislada"
El suicidio no puede pensarse desde una única causa ni abordarse de manera aislada. Así lo expresó Juan Del Bene, psicólogo especialista en Políticas Públicas y coordinador del área de Adolescencia del Ministerio de Salud de la provincia de Río Negro en Chocolate por la Noticia de El Cordillerano Radio 93.7, al analizar una problemática que atraviesa a la sociedad en su conjunto y que requiere respuestas integrales.
"Siempre intentamos trabajar el suicidio como una problemática compleja. Esto implica comprender que está multideterminada: no hay un único factor que lleve a una persona a suicidarse o a intentarlo", explicó Del Bene. En ese sentido, advirtió sobre los abordajes simplificados que suelen aparecer en algunos medios de comunicación, con títulos que señalan una sola causa.
Desde esta perspectiva, el suicidio es entendido como un problema social, que involucra a múltiples actores. “Nos atañe a todos”, subrayó el especialista, y detalló que desde el Ministerio de Salud se trabaja en dos grandes líneas de intervención.
Por un lado, se impulsa lo que se denomina prevención inespecífica, centrada en la generación de espacios de escucha, contención y acompañamiento, especialmente en adolescentes. "Fomentar espacios de vincularidad es esencial. Por eso promovemos estrategias que priorizan la participación grupal”, explicó Del Bene. En este sentido, señaló la importancia de construir escenarios donde el padecimiento no quede reducido a una vivencia individual, sino que pueda pensarse como una experiencia colectiva.
"Vivimos en un contexto donde muchas veces se insiste en que el individualismo es la salida. El trabajo que hacemos desde Salud va a contramarcha de esa lógica”, sostuvo. Talleres, jornadas institucionales y dispositivos comunitarios buscan justamente revalorizar el encuentro con otros.
La segunda línea de acción se activa cuando la problemática aparece de manera directa, por ejemplo, ante un intento de suicidio. En esos casos, la respuesta se articula a través del sistema de salud mental, con la intervención de guardias, servicios especializados y dispositivos específicos de atención y seguimiento.
Del Bene también se refirió al rol de las pantallas y la tecnología, a las que definió como una herramienta ambivalente. “Pueden ser un problema, pero también una potencia”, señaló, al mencionar tanto los espacios donde circula información confiable como las redes de contención que se generan a través de plataformas digitales. Sin embargo, advirtió sobre el creciente distanciamiento entre el mundo adulto y el de adolescentes y niños, marcado por códigos comunicacionales cada vez más acelerados.
"La fragmentación es real: cada uno con su pantalla, cada uno en su universo digital, incluso dentro de la misma casa”, describió. Por eso, insistió en la necesidad de fomentar espacios de intercambio entre generaciones, no solo cuando aparece una preocupación puntual, sino como parte de la vida cotidiana.
El funcionario subrayó también que muchas veces el malestar no se manifiesta de manera inmediata en conductas suicidas, sino que se construye a partir de situaciones como la discriminación, el acoso escolar y distintos padecimientos acumulados. "No tenemos suficientes espacios de intercambio genuinos que nos den un margen de alivio y de placer en el encuentro con el otro", consideró.