EMPRESARIO
Luciano Pereyra se lanzó como empresario: cuál es su nuevo emprendimiento millonario
Lejos de los escenarios y de las giras multitudinarias, Luciano Pereyra decidió dar un paso inesperado y meterse de lleno en el mundo empresarial. El artista, que atraviesa uno de los momentos más sólidos de su carrera, apostó por un proyecto ambicioso que despertó curiosidad tanto entre sus fans como en el ambiente del espectáculo.
El nuevo emprendimiento se llama Re-Cordis y está vinculado al universo del vino premium. Se trata de una bodega boutique ubicada en el Valle de Uco, Mendoza, una de las regiones más prestigiosas del país para la producción vitivinícola de alta gama. La propuesta no es casual ni improvisada: combina inversión, identidad y una fuerte carga simbólica.
Luciano Pereyra no está solo en esta aventura. El proyecto nació junto a Javier Ábrego e Iván Pillud, socios con quienes comparte una mirada que va más allá del negocio tradicional. La idea que atraviesa a Re-Cordis parte de un concepto íntimo, ligado a la memoria y a los vínculos personales, resumido en una frase que funciona como eje del emprendimiento: “recordar es volver a pasar por el corazón”.
Desde lo productivo, la bodega trabaja con viñedos ubicados en Gualtallary, dentro del Valle de Uco, una zona reconocida por su terroir y por la calidad de sus vinos. Allí se desarrollan etiquetas pensadas para reflejar el paso del tiempo, el carácter del suelo y una búsqueda de elegancia que dialoga con la sensibilidad artística de Pereyra.
El portfolio se organiza en distintas líneas, cada una con una identidad marcada. “Espejos” propone vinos frescos y expresivos; “Miradas” suma complejidad y crianza; mientras que “Parpadeo” se posiciona como el vino insignia del proyecto, con potencial de guarda y una personalidad definida. La estructura del catálogo refuerza la idea de construir algo perdurable y con proyección.
Para Luciano Pereyra, este desembarco en el mundo empresarial no implica un corrimiento de su esencia, sino una expansión. El cantante se involucró activamente en el concepto del proyecto, aportando una mirada emocional que atraviesa desde el nombre hasta la identidad de cada botella. En ese sentido, el vino aparece como otra forma de narrar historias, esta vez lejos del micrófono.
A futuro, el plan incluye crecer de manera cuidada, sin perder el perfil boutique. Entre los objetivos aparece el desarrollo del enoturismo y de experiencias que conecten al público con el origen del vino y con la filosofía del proyecto. Sin anuncios grandilocuentes, pero con una inversión fuerte y sostenida, Luciano Pereyra deja en claro que su nuevo desafío apunta alto.
Así, mientras sigue consolidando su lugar en la música, el artista abre una nueva etapa como empresario y suma un emprendimiento millonario que combina negocio, emoción y tiempo. Un movimiento silencioso, pero cargado de intención, que confirma que su inquietud creativa también sabe expresarse copa en mano.