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DURÍSIMO

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06/12/2025

Luciano Pereyra confesó la terrible enfermedad que atravesó: “Estuve al borde de la muerte”

Luciano Pereyra contó por primera vez la enfermedad grave que lo puso al límite

Hay momentos en la vida que quiebran el rumbo para siempre, y Luciano Pereyra lo sabe mejor que nadie. En una charla profunda con Héctor Maugeri para +CARAS, el cantante volvió sobre ese capítulo oscuro que lo dejó internado, en coma y al filo de lo irreversible. Entre silencios y recuerdos que todavía duelen, reconoció que estuvo más cerca de morir de lo que alguna vez imaginó.

Durante la entrevista, Luciano Pereyra no esquivó la crudeza del relato. Compartió la sensación de desamparo que lo atravesó en ese instante límite. “Estuve al borde de la muerte. En ese momento estaba perdiendo la fe, pero siempre había algo que me decía ‘aguanta, todo pasa’”, confesó con una sinceridad que dejó al estudio completamente inmóvil. Su historia, más que una anécdota médica, es una huella emocional.



El origen de su odisea fue un divertículo en el esófago que derivó en complicaciones severas y afectó sus pulmones. Pasó 35 días internado, diez de ellos en coma farmacológico, rodeado de máquinas y de una incertidumbre devastadora. Allí, en el punto más bajo, empezó a tomar forma una canción que hoy ocupa un lugar especial en su vida: Tu Mano, escrita cuando sentía que se despedía.

Al recordar ese germen creativo, Luciano explicó el sentido más profundo del tema. “Era la mano de Dios en las manos de mis padres, de mi hermano, de mis amigos del corazón”, dijo, remarcando cómo ese gesto simbólico lo sostuvo cuando pensó que no resistía más. Y cada vez que interpreta la canción, revive esa conexión en el público: “Gente que ni se conoce”, contó, emocionado por esa unión inesperada.

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Tras el alta, el regreso a la música no fue inmediato. Tenía dudas, miedo y una fragilidad que nunca había experimentado. Hubo días en los que, según recordó, “por momentos no tenía ganas de vivir”, un pensamiento que lo acompañó más tiempo del que hubiera querido admitir. Pero el afecto de su entorno, las oraciones, los mensajes y la constancia de quienes lo acompañaron terminaron empujándolo de vuelta a la luz.

El artista reconoció que no se impuso plazos. La música volvió sola, como un abrazo que no pidió pero necesitaba. En su relato revive las máquinas, los pasillos del hospital, el aislamiento y también las manos —reales y simbólicas— que lo sostuvieron. Esa red afectiva, afirma, fue tan crucial como el tratamiento que recibió durante los días más críticos de su vida.



Hoy, cada vez que sube al escenario, Luciano Pereyra lleva consigo esa cicatriz invisible que cambió su brújula interna. Tu Mano ya no es solo un tema: es un recordatorio de que lo que duele también puede salvar. Y su historia deja una certeza: incluso en el borde más oscuro, la fe, el amor y el arte pueden construir un camino de regreso.

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