2025-12-16

Herencia, conflicto y sistema familiar: una mirada jurídica integral

Hablar de herencias sigue siendo, para muchas familias, un tema incómodo. Se posterga, se evita o se silencia con la idea de que “ya habrá tiempo”. Sin embargo, en mi experiencia profesional, esa falta de previsión es una de las principales causas de conflictos familiares que llegan a los tribunales.

En nuestro país, el Código Civil y Comercial de la Nación establece en los artículos 2424 y siguientes, un orden de herederos forzosos y reglas claras de distribución de bienes. Sin embargo, cuando no existe diálogo previo, testamento o acuerdos familiares, el conflicto aparece rápidamente: desacuerdos sobre el valor de los bienes, reclamos por uso exclusivo de una propiedad, sospechas o resentimientos antiguos que resurgen.

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En estos escenarios, lo jurídico y lo emocional se entrelazan de manera inevitable.

Más que bienes: lo que las sucesiones revelan sobre las familias

Desde una mirada tradicional, la sucesión aparece como un procedimiento jurídico destinado a la transmisión del patrimonio. Desde una mirada sistémica, la sucesión es la manifestación de un sistema familiar completo: con su historia, sus roles, sus lealtades invisibles y tensiones no resueltas.

Cuando una herencia se convierte en conflicto, rara vez el problema es sólo “la casa” o “el dinero”. Lo que emerge en el expediente suele ser la expresión de viejos desequilibrios: hijos que se sintieron desplazados, reconocimientos pendientes, diferencias entre ramas familiares, duelos no elaborados y un sin fin de vivencias no tratadas.

El proceso judicial, entonces, funciona muchas veces como escenario donde se discute mucho más que una partición de bienes. Por eso, reducirlo a un mero trámite legal es un error frecuente. He visto familias fracturarse por una sucesión mal llevada. Y también he visto cómo, con asesoramiento adecuado y planificación, es posible atravesar estos procesos de forma ordenada y respetuosa.

Desde lo jurídico, existen herramientas concretas: testamentos, donaciones, particiones, acuerdos entre herederos. Pero ninguna de ellas funciona verdaderamente si no se aborda el proceso con información clara y acompañamiento profesional.

María Belén López Abogada especialista en Derecho de Familia y Sucesiones

El rol del abogado: más allá de la técnica

El ejercicio profesional en materia sucesoria exige hoy una formación que integre el conocimiento normativo con una lectura amplia de las dinámicas familiares. El abogado que interviene sin considerar el sistema tiende a abordar únicamente los efectos, sin atender las causas subyacentes del conflicto. Incorporar una mirada sistémica no implica abandonar la dogmática jurídica, sino enriquecerla: comprender que el proceso sucesorio es, a la vez, un instituto legal y un fenómeno relacional.

El Derecho puede organizar la transmisión del patrimonio. Pero sólo una intervención jurídica consciente puede contribuir a evitar que la sucesión se transforme en el escenario donde el sistema familiar intente —tardíamente y a través del conflicto— restablecer un orden perdido.

Pensar la sucesión desde ésta doble dimensión (jurídica y sistémica) es una necesidad práctica del Derecho contemporáneo.

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