2025-12-04

Una propuesta que plantea “incorporar la ciudad al arte”

Casa Bachmann y tres mujeres que bucean en sus vivencias para transformarlas en cuadros.

Una muestra denominada Espacios paralelos (dimensiones dialogantes) se está desarrollando en Casa Bachmann, Elflein 34. La propuesta se extenderá hasta el 17 de diciembre y presenta obras de las artistas Bea Romano, Mariana López y Wendy Marchant, con curaduría de Juan Manuel Ferrarini. Precisamente, este viernes, de 17 a 20, Wendy estará en ese espacio —clave para los artistas plásticos de la ciudad— con el fin de guiar y conversar con el público.

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“Somos tres artistas que, más allá de contar con diferentes estilos, tenemos un hilo conductor”, señala Wendy. Al referirse a los factores en común, destaca la “presencia” de Bariloche en las obras. En tal sentido, cuenta que Bea llegó a la localidad en 2020; Mariana, en 1985; ella, en tanto, en 1979 (es oriunda del sur de la provincia de Buenos Aires). “Trabajamos a partir de las vivencias y el lugar donde vivimos”, explica.

De esa forma, indica que, entre otras obras, ella presenta una que hizo sobre una chapa oxidada: “La oxidó el azufre del volcán Puyehue, cuando erupcionó”, detalla, añadiendo: “Se trata de incorporar la ciudad al arte”.

"Erupción del volcán".

“Creo que lo que hacemos las tres es autorreferencial; cosas que han pasado las plasmamos artísticamente”, aprecia, aclarando que, en cualquier caso, se necesita el ojo del visitante para brindar una interpretación, más allá de lo que, en principio, el artista haya querido decir. Igualmente, en su caso, lo que se observa al estar frente a sus pinturas se vincula directamente con su deseo primigenio. Para ejemplificar esa sensación basta con remitirse a una obra que presenta a una niña observando, desde el interior de una vivienda, a través de una ventana, un exterior estrellado en su nocturnidad, como queriendo salir y alcanzarlo. Justamente, esa pintura se inspiró en una nieta de Wendy y se titula Esperando el fin de la pandemia, evocando, claro, los momentos donde el covid marcaba el pulso del planeta.

"Esperando el fin de la pandemia".

En otro caso, se presiente que la artista pretendió exponer de dónde viene, sus orígenes, reflejando la historia de sus ancestros, y se puede ver a una señora mayor, en un trabajo denominado La tía del bisabuelo.

"La tía del bisabuelo".

La naturaleza también se hace presente en sus pinceladas, por ejemplo, en un cuadro denominado Nieve nocturna.

"Nieve nocturna".

Las técnicas que se aprecian en la muestra, en general, son variadas, desde óleos a texturas diversas. Incluso hay una especie de laberinto/paisaje con tres telas colgantes, donde cada artista se encargó de derramar arte sobre una en particular, brindando la sensación de un bosque, montañas y —la que hizo Wendy— una cascada.

Telas colgantes.

Wendy ya pintaba antes de arribar a Bariloche. Al bucear en su memoria, dice que comenzó cuando tenía unos dieciocho años (“Hacía unos garabatos”, apunta la mujer, que ahora anda por los sesenta y siete). Pero fue luego, en esta parte de la Patagonia, ya con unas cuatro décadas de vida, donde profundizó su ligazón con el arte.

Un cuadro que puede leerse como un entramado viviencial: "Tramas".

Asegura que esta ciudad “aporta mucho”, por su entorno natural, al despertar de expresiones artísticas. Pero, por otro lado, sostiene que harían faltan más espacios dedicados exclusivamente al arte. “Los turistas, más allá de la parte bucólica de la ciudad, no cuentan con muchos lugares donde ir a ver arte”, expresa, apuntando que un sitio de grandes dimensiones destinado puntualmente a exhibiciones pictóricas beneficiaría no sólo a los artistas locales, sino que también se vincularía al placer de los visitantes, porque implicaría una atracción distinta en la localidad. “Hay que incentivar lo cultural”, considera, y manifiesta: “Por suerte tenemos La Bachmann”.

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