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04/06/2026

"Fue impresionante": el recuerdo de la jornada que reunió a 10.000 vecinos para limpiar Bariloche de cenizas

Vanesa Vicente era en 2011 una de las referentes de la Red Solidaria. Fue una de las organizadoras de la jornada de limpieza. "Ver tanta gente queriendo hacer lo mismo confirma que el ser humano es algo maravilloso", comentó.
La jornada reunió a muchos vecinos de Bariloche que se pusieron a disposición de la organización.
La jornada reunió a muchos vecinos de Bariloche que se pusieron a disposición de la organización.

El 4 de junio de 2011 quedó grabado para siempre en la memoria de vecinos y vecinas de Bariloche. La erupción del complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle cubrió la ciudad de cenizas, interrumpió servicios esenciales y generó una profunda incertidumbre en la comunidad. 

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Quince años después, Vanesa Vicente, referente de la Red Solidaria local en aquel momento y una de las impulsoras de las históricas jornadas de limpieza que movilizaron a miles de vecinos, recordó aquellos días atravesados por el miedo. 

"Fue muy sorpresivo. No había habido preanuncios que nos prepararan para lo que pasó", relató en Chocolate por la Noticia de El Cordillerano Radio 93.7. La primera imagen que conserva de aquella tarde sigue siendo impactante: “El cielo se puso negro de golpe. Asomábamos las manos por las ventanas mientras escuchábamos algo caer sobre los techos. En las manos se acumulaban unas piedritas muy livianitas, pero no era agua, ni nieve, ni nada. Era un día esplendoroso y esa nube es, probablemente, lo más apocalíptico que vi en mi vida”.

A medida que avanzaban las horas, la sorpresa dio paso al desconcierto. Los cortes de energía y las dificultades en las comunicaciones agravaron la situación. “Había gente buscando familiares que no habían vuelto a sus casas, otros que se habían ido por la ruta en medio de los vientos. Fue un día caótico”, recordó.

Sin embargo, en medio de la crisis comenzó a gestarse una de las mayores demostraciones de solidaridad comunitaria que recuerde la ciudad. Vicente y su esposo, vinculados desde hacía años al trabajo social, asumieron un rol clave en la articulación de esfuerzos para organizar las jornadas de limpieza que, según estimaciones, reunieron a más de 10.000 personas.

"La verdad es que cada uno hizo todo lo que estaba en sus posibilidades. A nosotros nos tocó ser la voz y ayudar a unir a la gente. Había mucha buena intención, pero también era necesario ordenar y coordinar para que todo ese esfuerzo fuera efectivo", explicó.

Uno de los principales desafíos fue orientar el trabajo hacia los lugares donde más se necesitaba. En aquellos días existían debates sobre las prioridades para remover la ceniza acumulada.

“Había discusiones sobre dónde limpiar. Algunos lo vinculaban con cuestiones turísticas, pero nosotros insistíamos en que el criterio debía ser otro. La ceniza en la tierra termina integrándose al ecosistema; en cambio, sobre el asfalto no. Por eso el esfuerzo humano debía concentrarse en las zonas urbanas pavimentadas", señaló.

A la distancia, lo que permanece en su memoria no son las discusiones previas sino el resultado alcanzado por toda la comunidad.

"La sensación fue impresionante. Ver tanta gente queriendo hacer lo mismo confirma que el ser humano es algo maravilloso”, afirmó.

Vicente destacó que la movilización fue mucho más allá de quienes empuñaron palas y escobas. Empresas de transporte pusieron camiones a disposición, proveedores ofrecieron baños químicos y centros de salud garantizaron atención para cualquier persona que la necesitara.

"Recibíamos llamados de empresas, instituciones y vecinos que querían colaborar. Todo el mundo aportaba algo. Fue una demostración enorme de compromiso comunitario”, recordó.

La referente social también destacó que uno de los mayores logros fue evitar que la iniciativa quedara asociada a sectores políticos, sindicales o empresariales particulares.

“Había que tener mucho cuidado para que el protagonismo fuera de la comunidad y de nadie más. El objetivo era demasiado importante. Requirió mucha diplomacia y mucha inteligencia, pero todos lo entendieron”, aseguró.

Quince años después, Vicente considera que aquellas jornadas representaron una de las expresiones más genuinas de unidad social que vivió Bariloche.

"Nuestros sueños y nuestros objetivos están mucho más cerca de ser los mismos que de ser diferentes. Las jornadas de limpieza demostraron eso. Ver a 10.000 personas trabajando juntas fue la confirmación de algo que aprendí durante años en la Red Solidaria: cuando la comunidad logra unirse detrás de un objetivo común, el resultado es extraordinario”, concluyó.

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