2025-12-03

Un pediatra recuerda que un día vio morir a cuatro chicos por sarampión y no quiere que eso vuelva a repetirse

“Lo que sucede ahora es totalmente alarmante”, considera Eduardo Zori, quien se retiró el año pasado y, en su último tiempo activo, comenzó a apreciar una disminución en el porcentaje de vacunados.

La resistencia que muchos padres tiene respecto a llevar a vacunar a sus hijos de acuerdo con el calendario oficial preocupa cada vez más.

Lee también: 100 años de la Escuela 266: nació en Ñirihuau, lleva la firma de Eva y Perón, y sueña a través de una cápsula del tiempo

Esa preocupación, por ejemplo, alcanza también a Eduardo Zori, quien se retiró en diciembre del año pasado como profesional especializado en pediatría y neonatología, tras una larga carrera en la medicina, tanto en el ámbito público y privado (en la última etapa, se desempeñó en el Centro Pediátrico Melipal).

Eduardo señala que, precisamente, pocos meses antes de su despedida de la medicina activa, había comenzado a notar ciertos signos que lo inquietaban. “Notaba que, con ciertos pacientes, había problemas que accedieran a la vacunación”, señala.

—Mirá, si no querés vacunar a tus hijos, no soy el pediatra que necesitás —decía el médico a quien se negaba a llevar a los niños a completar el calendario correspondiente.

“Ese era mi límite”, afirma, aclarando: “En este país, las vacunas son obligatorias”.

“Lo que sucede ahora es totalmente alarmante”, sostiene Eduardo, quien es oriundo de un pueblo cordobés llamado Porteña y, tras quince años de labor en Santa Fe, se mudó a Bariloche.

“En 1980 empecé en el Hospital de Niños de Santa Fe”, cuenta, y señala que, justamente, cuando alguien le decía que no quería vacunar a sus hijos, para que tomara conciencia, le respondía que a él le había tocado ver, en aquel nosocomio, cómo se morían cuatro chicos por sarampión en el mismo día, en la última epidemia que hubo de la enfermedad en el país.

Asimismo, evoca que, ya en Bariloche, en el Hospital Zonal, “murieron tres chicos lactantes de coqueluche (tos convulsa). Hubo un brote en adolescentes, que, a la vez, contagiaban a los chicos chiquititos, que todavía no se vacunaban, por eso se empezó a vacunar también a los adolescentes”.

El profesional indica que, teniendo en cuenta que aproximadamente puede haber un diez por ciento de personas que no generen anticuerpos ante una vacuna, lo ideal, para obtener una cobertura correcta en la población, debería ser vacunar a un noventa y cinco por ciento de la sociedad. Si bien, según cuenta, los números nunca se acercaron a esa cifra, destaca que se había alcanzado un muy buen nivel, superando en algún momento el ochenta por ciento, pero ahora el porcentaje bajó notoriamente, en algunos casos, incluso, rondando el cincuenta por ciento. “¿Cuál es el riesgo de lo que está pasando?”, pregunta retóricamente Zori, para enseguida él mismo contestar: “Un virus podría empezar a circular de nuevo, por eso es tan grave la baja que hay en la actualidad”.

Asimismo, el médico señala que, a diferencia de lo que antes sucedía, los avances que hubo en materia de salud pública en cuanto a la accesibilidad implican que todos tienen la viabilidad de vacunarse, por lo que el descenso en los números apunta a una negativa a hacerlo por parte de la población, no a una imposibilidad concreta. “El plan de vacunación de Argentina es uno de los mejores del mundo, y gratuito”, afirma.

En cuanto al momento en que comenzó a notarse la disminución de asistencia para cumplir con el calendario de vacunación, manifiesta que, claramente, hubo un retroceso durante la pandemia, debido al momento que se atravesaba, y luego, tras la cuarentena (extendida varias veces), la concurrencia se revitalizó, pero después, como un rebote tardío de los grupos antivacunas que nacieron con el coronavirus, empezó a apreciarse una baja notable.

Precisamente, Zori ve una relación directa entre las actitudes que surgieron contra las vacunas para el covid y lo que pasa actualmente. “La gente quizá no clasifica la información de acuerdo a la fuente”, aprecia, en relación a datos falsos que circulan por las redes e incluso llegan a ámbitos inesperados. De esa forma, cita el episodio que se vivió recientemente en el Congreso de la Nación, donde una diputada por el Chaco (Marilú Quiróz) organizó, en un anexo de la Cámara, una cuestionable exposición bajo el nombre “¿Qué contienen realmente las vacunas?”, incluyendo charlas con denominaciones como “Vacunas de calendario y autismo”. “Si ese mensaje llega hasta el Congreso, qué se puede esperar...”, suspira, preocupado, el facultativo.

Zori reflexiona que las recomendaciones que emiten sobre el tema desde el Gobierno carecen de énfasis, y que, al actuar con esa tibieza respecto al tema, no se fomenta la vacunación. Igualmente, aclara que la problemática se vincula no sólo a eso, sino a una multiplicidad de factores.

A modo de conclusión, aprecia: “Creo que esto es muy preocupante, y no sé si lo que vemos es el final de algo, de que se llegará sólo hasta este nivel, o si la cuestión se va a acentuar”.

Te puede interesar