2025-11-23

Mujeres que no se quedan quietas: emprendedoras de Bariloche coparon Bomberos

Ante una situación económica que “aprieta”, están quienes buscan opciones para forjar un sendero propio.

Ingresar el domingo al mediodía al gimnasio de Bomberos Voluntarios ofrecía un panorama particular, y lo mismo había sucedido el día anterior. Sorprendía, para cualquier desprevenido, ingresar y encontrarse, a un costado, con una muchacha tirando las cartas de tarot; frente a ella, venta de perfumes; más allá, hebillas, anillos y cadenitas; sobre una mesa, ropa; y por todos lados, diversas opciones gastronómicas, tanto para consumir en el momento como para degustar en las casas, y coronando la atracción de los chicos, un puesto de pochoclos (o, como insistía en decir un niño, consumidor evidente de tv de exportación, palomitas de maíz).

En ese sitio tradicional de la ciudad, ubicado en Beschtedt 265, a metros de Mitre, durante el fin de semana, se llevó a cabo la Feria de mujeres emprendedoras.

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“El proyecto se inició hace tres años. Empezamos en el barrio El Mallín; después, nos trasladamos a la calle Onelli; y solemos hacer encuentros en diversos lugares. Pero esto que hicimos en Bomberos ha sido nuestra propuesta más masiva, por lo grande del espacio”, explicó la organizadora, Débora Bravo, quien detalló que otros domingos suelen juntarse en Bomberos, pero en el salón pequeño, no en el espacio principal. En cambio, en esta ocasión, apostaron por más. 

Débora Bravo, el motor de la Feria de mujeres emprendedoras.

Por el lado de las feriantes, se vio una gran convocatoria. Según detalló Débora, el sábado hubo más de noventa. Durante la jornada siguiente, en tanto, el número se redujo a la mitad, pero igual se observó una oferta interesante de productos.

En Bomberos, sorprendió la diversidad de productos.

En cuanto al público, se acercó moderadamente. Por un lado, las causas hay que buscarlas en lo climático: ante el calor, mucha gente optó por ir a diversas playas de la ciudad, y el centro, sobre todo en la mañana y primera hora de la tarde (precisamente, espacios de tiempo en los que funcionó la feria), estuvo semidesierto. También, el hecho de que se tratara de un fin de semana largo, más allá de que hizo que llegaran visitantes de otras ciudades, motivó escapadas de barilochenses hacia otras zonas cercanas, restando “cliente”. Además, según consideran las emprendedoras, aún falta dar a conocer la propuesta entre la sociedad. Y, sobre todo, es indudable que parece reinar una escasez monetaria que tiene su eco en menores compras, como así también en la necesidad de tratar de buscar nuevas salidas laborales, cosas que, tal como Débora explicó, se pudieron confirmar en la feria: “Este año se ha notado un incremento de los feriantes, pero poca gente comprando. Es una muestra de las complejidades que se viven. Muchas mujeres que están viniendo para vender lo hacen como segundo o tercer trabajo; quizá son maestras, y esto lo llevan a cabo como un extra”. 

Hasta el tarot se hizo presente.

Cabe destacar que el origen de la Feria de mujeres emprendedoras se vinculó a una idea suya. porque, a partir de una situación económica complicada (se venía de la pandemia), Débora pensó en reunir a otras personas que buscaran un modo de impulsarse comercialmente. A pesar de que veían bloqueados todos los caminos, antes de abandonarse en la desesperación, las emprendedoras que se fueron reuniendo decidieron forjar su propio sendero.

 

De todo un poco, como en botica...

De esa manera, con el tiempo, se compraron mesas para las expositoras (en un principio, las cosas se acomodaban en lonas sobre el piso), se hizo diversa carterlería, y nunca dejó de pensarse en aquellas que necesitaban una mano para lanzarse al ruedo. Es decir, al momento de reservar un stand, se tiene en cuenta si la persona que lo pide, en ese instante, posee problemas para poder abonarlo. “Hay que ir viendo las situaciones particulares y entenderlas”, dijo Débora, para luego añadir: “Más allá de la feria, somos una especie de comunidad”.

Pochoclos (o  palomitas de maíz, para los que ven dibujos animados made in USA), en el puesto de Popcorn King 7, de la mano de Claudia.

En este momento, la emprendedora está ideando maneras para brindarles mayores herramientas a las interesadas en participar. Porque en ocasiones anteriores ella pudo conseguir que realizaran diversos cursos en forma gratuita (por ejemplo, de uso de redes sociales en relación con sus proyectos comerciales), pero, en este momento, conseguir hacer algo así resulta más complicado. De esa forma, imagina que, quizá, podría hacerse algo en unión con la gestión provincial o municipal, en pos de avanzar en que las interesadas se desenvuelvan mejor. Asimismo, piensa que sería bueno aunar esfuerzos. A su entender, hay personas que desean ofrecer diversos artículos (desde ropa usada a artesanías, pasando por una multiplicidad de opciones gastronómicas) que se dispersan, por ejemplo, en distintas plazas, y, para ella, sería mejor reunirse en un solo espacio a un precio módico.

De ropa a perfumes...

Mientras tanto, Débora sigue impulsando la Feria de mujeres emprendedoras a pulmón. Y así anunció que el domingo próximo reincidirán en el gimnasio de Bomberos voluntarios (las interesadas pueden comunicarse vía WhatsApp al +54 9 294 492-8006).

Débora, emprendedora y organizadora de la feria.

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