Por más jóvenes con un futuro mejor: Bariloche tiene 35 nuevos maestros mayores de obra
Ya se realizaron las presentaciones de los proyectos finales de los estudiantes de la Escuela Técnica Nehuen Peuman. En esta edición el tema fue viviendas colectivas y equipamientos comerciales. Un cúmulo de emociones, sentimientos e historias se entremezclaron en estas instancias participativas que involucraron a toda la comunidad educativa.
Ahí estaban esos estudiantes vestidos con sus mejores camisas exponiendo delante de sus docentes, compañeros y familias. Ahí estaban estos jóvenes de nuestra ciudad, del barrio que sean, desarrollando su trabajo final, que les insumió las energías dentro del aula de casi todo un año.
Entraron en detalle, describieron sus propuestas, profundizaron contenidos, mostraron planos, explicaron cálculos, precisaron medidas y justificaron materiales de sus proyectos. Algunos de estos trabajos fueron en pareja y otros en grupos de tres personas. Los más audaces se presentan solos.
Sentados delante del aula, permanecieron sus profesores que después de la oratoria, les dieron una devolución y realizaron los comentarios pertinentes a cada proyecto. Más atrás estaban ubicadas las familias que escuchaban orgullosas, y que en minutos más tendrían a un hermano, hijo o sobrino con un título de maestro mayor de obra.
Quizás sean los primeros en el núcleo familiar con un título secundario de estas características. Es por eso que seguramente este fue uno de los momentos más emocionantes del año. Los nervios, las sonrisas cómplices y el brillo en los ojos así lo demuestraron.
Todo esto trascurrió en un aula, en el segundo piso de la Escuela Técnica Nehuen Peumán que depende de la Fundación Gente Nueva, donde en los últimos años 4 años se han recibido y titulado de Maestro Mayor de Obras, 70 estudiantes de infinidad de barrios de nuestra ciudad. En un Bariloche donde las construcciones urbanísticas no paran de crecer, esta escuela técnica prepara a adolescentes con una salida laboral concreta y tangible que le sirven para sus vidas, pero también para lo que necesita su ciudad de pertenencia.
Cursan 6 años y desde el inicio ya cuentan con talleres de oficio. Las especialidades más específicas inician en cuarto año donde comienzan a proyectar edificios y a tener materias relacionadas con la construcción. El proyecto final lo desarrollan en sexto año, donde convergen todos los aprendizajes que aprendieron durante la secundaria. De esta manera vuelcan en un proyecto de una escala bastante grande, lo que han aprendido de estructuras, instalaciones, diseño, legislación local que es donde suponen que van a ejercer.
“La exposición busca comunicar lo que hicieron, se trabaja mucho en la oralidad con el profesor de comunicación para poder trasmitir y defender de la mejor manera sus ideas, algo que sin dudas representa un desafío, sobre todo para llegar a personas que no entienden del tema”, resume María docente de Proyecto Final. Gastón es el profesor de Lengua y Literatura y con la materia de Comunicación Oral y Escrita es quién acompaña a los chicos en la ponencia del proyecto, para poder poner en palabras el ambicioso trabajo que han realizado a través de un proceso pedagógico.
Rodrigo es docente de Instalaciones Térmicas y Electromecánicas si bien se encuentra en esa institución hace solo unos meses, reconoce que se encontró “con mucha dedicación en estas exposiciones que en definitiva son síntesis de varios años de trabajo y aprendizaje. Existe mucha conciencia sobre los laburos algo que sin dudas se nota. Es una gran muestra de lo que se puede lograr trabajando desde la gestión social que se aprecia en la relación de las ideas con los proyectos, la relación con lo público y lo privado. En definitiva, son proyectos que merecen ser mostrados y compartidos al público en general”.
Milagros es una estudiante que se acercó a presenciar la exposición de sus compañeros, futuros colegas y que en unos días le tocará su turno. Le pregunto cómo maneja esas ansiedades de pasar a ser una inminente egresada. “Mi expectativa para después de recibirme es seguir dibujando, algo que sin dudas lleva mucho tiempo, pero que disfrutas cuando ves tu trabajo terminado. La verdad es que este último año fue muy intenso conviviendo con el proyecto final. Sin embargo, no veo la hora de poder mostrar mis ideas a docentes, estudiantes y mi familia”, resumió.
Terminó la presentación y las devoluciones de las mismas por parte de sus docentes. Sonó un aplauso cálido y cerrado de todos los presentes. A una abuela se le cae una lágrima que se seca con un pañuelo, las madres no paran de grabar con su teléfono. A un padre de esos estudiantes le brillan los ojos, al rato todos se abrazan en un racimo de afecto. Después de la foto de rigor, van saliendo del aula. Afuera espera otra presentación de dos estudiantes con sus familiares y compañeros haciendo el aguante. Se renueva la esperanza y el compromiso bajo este sol de primavera que entra indefectiblemente por las ventanas de esge espacio que alberga a mucho más que una escuela técnica.