ASÍ ESTÁ HOY
Qué fue de la vida de Azul, la hija de Romina Yan que vive en el exterior con sólo 19 años
En la familia Yankelevich, el arte y la televisión son casi una herencia. Sin embargo, Azul Giordano, la hija menor de Romina Yan, eligió un camino distinto: el del silencio, la calma y los estudios lejos de las cámaras. A los 19 años, la joven se instaló en California, donde cursa su carrera universitaria y construye su propio proyecto de vida, alejada del ruido mediático que siempre rodeó a su familia.
Hace pocos días, Gustavo Yankelevich compartió una imagen que emocionó a todos. El productor viajó a Estados Unidos junto a su pareja, Rossella Della Giovampaola, para visitar a su nieta. “Pasamos un muy lindo momento con @achu.giordanoo. Achu nos hizo un tour por su universidad y la vimos muy feliz”, escribió en Instagram, dejando ver el orgullo de abuelo y el cariño que mantiene con los hijos de Romina.
Las fotos del encuentro muestran a los tres disfrutando del sol del sur de California, recorriendo el campus y sonriendo frente a la cámara. Rossella acompañó la publicación con los hashtags #ChapmanUniversity y #HuntingtonBeach, confirmando que Azul estudia en Chapman University, una prestigiosa institución reconocida por sus programas de arte, comunicación y negocios.
Fiel a su perfil bajo, Azul prefiere mantenerse lejos de los flashes. A diferencia de sus hermanos, todavía no expresó si piensa seguir el camino artístico. Su hermano mayor, Franco Giordano, forma parte del elenco de Margarita, la tira producida por Cris Morena, mientras que Valentín Yankelevich, el del medio, se inclinó por el automovilismo y compite en la categoría Turismo Carretera 2000, habiendo adoptado el apellido de su abuelo como homenaje familiar.
El viaje de Gustavo y Rossella llegó en un momento especial para todos. Meses atrás, la familia atravesó un profundo dolor por la muerte de Mila Yankelevich, hija de Tomás Yankelevich y prima de Azul. Por eso, este reencuentro en California tuvo un valor distinto: el de reencontrarse con la vida y celebrar el presente con afecto y unión.
En las imágenes que se difundieron, Azul se muestra relajada y sonriente, con una serenidad que parece reflejar su manera de estar en el mundo. Con el paso del tiempo, la hija de Romina Yan ha aprendido a preservar su intimidad sin cortar el lazo con sus raíces.
De este modo, mientras sus hermanos y su abuela continúan ligados al universo artístico, Azul Giordano sigue escribiendo su propia historia lejos de los reflectores. Lo hace con discreción, equilibrio y una calma que, de algún modo, recuerda a la ternura luminosa que siempre transmitió su madre.