INESPERADO
La Tana descolocó al confesar de qué trabajó antes de Gran Hermano: “En un boliche swinger me…”
Antes de ser conocida como una de las participantes más carismáticas de Gran Hermano 2023, Katia “La Tana” Fenocchio pasó por una vida de esfuerzo, rebusques y mucha independencia. A los 34 años, disfruta del presente que tanto soñó: está instalada en los medios, suma seguidores en redes sociales y se prepara para lanzar su proyecto musical. Pero llegar hasta ahí no fue fácil, y así lo contó en una entrevista íntima con Pronto.
En la charla con Nico Peralta, La Tana repasó sus orígenes y reveló cómo se forjó su espíritu de lucha desde muy chica. “Mi viejo siempre fue volquetero, manejaba camión de volquete y fue fletero. Actualmente no está laburando, pero él es cabezadura y quiere salir a laburar. Yo le dije que en esta situación no puede trabajar. Mi mamá fue ama de casa hasta que se separó, después empezó a laburar en una mueblería, luego de limpieza de casas y ahora está cuidando a gente mayor”, relató con orgullo.
La exparticipante recordó que su familia siempre fue de clase trabajadora y que desde chica sintió el impulso de ganarse lo suyo. “Ya de chiquitita yo también vendía de todo: mi papá me traía cosas que encontraba en el volquete y yo, a los siete años, me ponía un mantel en la calle y me ponía a vender todo. Ya de chiquita era emprendedora”, recordó divertida.
Cuando la charla giró hacia sus primeros empleos formales, sorprendió con una historia que pocos conocían. “Me acuerdo de que fue cuando laburaba de bailarina en un boliche, que estuve un año y medio trabajando y con mi primer sueldo me compré una tele. Ya vivía sola en ese momento. Pero nunca trabajé en blanco: a mí nunca me gustó trabajar bajo patrón y siempre laburé en negro. Eso fue hasta que entré a GH, que me dijeron: 'Bueno, te tenés que hacer monotributista, querida'”, contó entre risas.
Fiel a su estilo directo, no esquivó ningún tema y habló sin vueltas de los distintos oficios que tuvo antes de la televisión. “Siempre fui muy rebelde con esas cosas. Laburé de delivery, atendiendo negocios, fui mesera, bailarina y también fui stripper. Tuve muchas facetas, y hasta laburé de extra en la televisión”, detalló con naturalidad.
Y cuando llegó el turno de hablar sobre esa última etapa, volvió a sorprender. “En un boliche swinger. Me desnudaba completamente porque el boliche era así y se prestaba para eso también. Pero era todo muy hermoso, eran todos shows muy eróticos, muy lindos y profesionales”, aclaró, dejando en claro que lo recuerda con cariño y sin prejuicios.
De este modo, Katia Fenocchio volvió a mostrarse tal cual es: frontal, auténtica y sin miedo a contar su historia. Y aunque hoy disfruta de la popularidad que le dio la televisión, no olvida sus raíces ni los caminos que debió recorrer para llegar hasta acá.