SU PEOR MOMENTO
La durísima crisis de Germán “Tripa” Tripel luego de abandonar Mambrú: “Depresión total”
El fenómeno Mambrú marcó a toda una generación, pero detrás de aquel éxito arrollador también hubo un costo emocional profundo. A más de veinte años del boom del grupo surgido de Popstars, Germán “Tripa” Tripel se animó a hablar sin filtros sobre las consecuencias que tuvo la fama repentina en su vida. En una entrevista para Carnaval Stream, el músico confesó que vivió una etapa muy oscura tras la separación de la banda.
“Estuve como un año deprimido. Todo el mundo te rasguñaba, te escupía, era sentirte que eras la peor bazofia del medio. Te criticaban: 'Ustedes son un producto'”, recordó con crudeza en diálogo con Toti Pasman durante el ciclo La Motosierra de Toti. Sus palabras reflejaron no solo el agotamiento físico de aquellos años, sino también el impacto psicológico que le dejó el abrupto final del grupo.
El cantante relató que, en medio de esa soledad, volvió a vivir con sus padres. “Me volví a lo de mis viejos, yo vivía solo. Tuve un par de situaciones en las que quise quitarme la vida, eh... No sé si alguna vez alguien probó una sustancia ilegal. Hay un pico de alegría y cuando cae es una depresión total”, contó con valentía. Luego agregó: “Sentí un abandono total, ¿entendés? De la discográfica, de las cabezas de Telefe, de todo eso. De no llamar y decir: 'Che, ¿estás bien? Estuvimos tres años con vos, ¿necesitás algo?' Y uno no está consciente de esa depresión cuando está en la depresión”.
Su historia comenzó en 2002, cuando decidió presentarse a la versión masculina del reality Popstars: Tu show, del que nacieron Pablo Silberberg, Emanuel Ntaka, Gerónimo Rauch, Milton Amadeo y él mismo. “Aparece Popstars y mi hermana me dice: 'Tenés que ir, que vos cantás rebien'”, recordó sobre aquel impulso familiar que lo llevó a sumarse al casting.
Por entonces tenía apenas veinte años y cursaba el primer año del profesorado. “Era tanta gente. Llegaba a la cola hasta Lugones”, contó sobre las largas filas para audicionar. Sin experiencia previa en el medio, Germán empezó a entusiasmarse con la idea de hacer música profesionalmente. “Los que estuvimos en la tele sabemos que es como una seda que te va abrazando y vos decís: 'Qué cómodo, qué lindo esto'. Y me empecé a recopar. No tomé clases hasta Mambrú”, admitió.
El éxito fue inmediato: giras, discos de platino y miles de fanáticas acompañaron la etapa más intensa de su vida. Sin embargo, la exposición también trajo consecuencias. La presión mediática, las críticas y la sensación de desamparo fueron minando su bienestar. La disolución de Mambrú en 2005 terminó de profundizar esa crisis.
Tripel recordó que la decisión llegó de parte del representante Gustavo Yankelevich. “Yankelevich dijo: 'No, chicos', porque justo había salido Floricienta. Y Floricienta la rompe. Y era tele y música. Y yo creo que Yankelevich dijo: 'Música'. Con toda la complejidad que tienen los músicos, me voy con la tele, chicos, y nos dio el nombre, pero dijimos: 'No, sin Gustavo no sirve'. Y después de ahí, cada uno emprendió su marcha”, explicó.
Con el tiempo, Germán logró reconstruirse y seguir su camino artístico, pero no olvida lo que significó atravesar esa oscuridad. Su testimonio, sincero y doloroso, expone la otra cara de la fama y deja una reflexión clara: el éxito puede brillar en público, pero muchas veces deja sombras difíciles de enfrentar en silencio.