2025-09-11

El Mirage que "vuela" sobre el lago emocionó a los veteranos de la Fuerza Aérea

Pilotos y técnicos que llegaron desde diversas ciudades se conmovieron con el calor popular y el avión sobre el espejo de agua.

La inauguración en Bariloche del Museo Malvinas, Antártida y Atlántico Sur fue una fiesta popular, acompañada del respeto hacia los caídos reflejado en el Memorial dedicado a los héroes que dejaron su vida en la guerra de 1982.

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El acto, con una enorme cantidad de barilochenses y turistas (un veterano de Malvinas calculó que los presentes rondaban entre los quince y los veinte mil), caló profundo en la sociedad.

Así, el 6 de septiembre permanecerá en la memoria de los que estuvieron, y también de aquellos que lo vivieron a la distancia —a través de fotos y grabaciones—, como un hecho singular. Pero, más allá del sentimiento general, los hombres que participaron en el conflicto del Atlántico Sur y que pudieron ir al acto del sábado lo transitaron de un modo particular. Y, entre ellos, destacaron los que integraron la Fuerza Aérea en el momento de la guerra, porque la presencia del avión Mirage sobre el espejo de agua no pasó desapercibida para nadie, pero, para esas personas, claramente, tuvo un valor extra. 

Mezclados entre el público, tomándose fotos con los niños, dando y recibiendo abrazos por acá y por allá, pilotos que volaron de manera rasante en el mar del sur, para atacar a los buques británicos sin ser detectados por sus radares, atravesaron momentos emotivos. A ellos, precisamente, se les rinde homenaje con el Mirage que lleva la matrícula I-014 y descansa en un vuelo eterno sobre el Nahuel Huapi, con la nariz dirigida a Malvinas.

Durante la jornada inaugural, algunos de los que pilotaron aviones durante el conflicto bélico —así como varios que se encargaron de las labores técnicas de los aparatos—, debido a la ebullición reinante, ni siquiera ingresaron al museo, porque el calor popular los retuvo en el exterior y no podían retrasar su retorno a las ciudades en las que viven. Lejos de quejarse, lo disfrutaron. Sentir de cerca tal aprecio los conmovió. 

Por ejemplo, en Bariloche estuvieron los pilotos Horacio Mir González, César Román, Carlos Maffeis, Carlos Perona, Marcelo Puig, Horacio Bosich, Rubén Zini, Mario Roca, Marcelo Moroni, Carlos Cachón, Ricardo Fasani, José Pontecorvo, Antonio Mauad. Y los técnicos Javier Santucho, Ernesto Quiles, Daniel Fernández, Alfredo Meabe, Eduardo Naval, Jorge Fazio, Arturo Salinas, Daniel Villarino, Ángel Leone, Rubén Sabatela, Jorge Petrucci, Carlos Altamiranda, José Pascual, Roberto Vargas, Néstor Mira, José Lavia, Darío Curci, José Martínez y Carlos Ferraro.

Asimismo, además de esas personas, que vinieron desde otras localidades, también hubo veteranos de la Fuerza Aérea que residen en la ciudad, como Jorge Huck, Ernesmildo Riquelme, José Carriqueo, Dante Gómez y Carlos Mazzocchi.

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