2025-09-04

SIETE FUNCIONES EN EL MICA 2025 Y DESPUÉS, LAS SALAS

Película que se rodó en la Patagonia profunda se estrenará en Buenos Aires

No creemos que haya antecedentes para el cine de la Comarca. El documental se vio en Bariloche en varias oportunidades y ahora, claramente va por más.

Una película que se rodó en uno de los pliegues más profundos de Patagonia y de manera “ultra independiente”, está a punto de mostrarse en uno de los enclaves culturales más trascendentes de Buenos Aires. Se trata además de un preestreno, porque después se exhibirá en salas gracias a la prestidigitación de una distribuidora despierta. Quizá los haya, pero no nos consta que existan antecedentes para el cine comarcano. El documental se vio por aquí por primera vez en un recinto universitario hace poco más de un año y como está a la vista, va por mucho más.

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“El Turbio” será parte del ciclo Miradas Federales en el contexto del MICA 2025. A partir del próximo 6 de septiembre se proyectará en siete ocasiones nada menos que en el Centro Cultural Borges, corazón capitalino. Pero lejos de contentarse con ese despliegue, después llegará a salas comerciales. Sobraban las excusas para que el Cordillerano renovara el contacto con Alejandro Encinas, director de la realización.

EC: ¿Cómo se dio la chance de mostrar “El Turbio” en un lugar tan central de Buenos Aires?

AE: Fue a propuesta de la distribuidora con la que, en esta parte final del recorrido de “El Turbio” por el circuito nacional e internacional de festivales, hemos llegado a un acuerdo para lo que se prevé, al menos en la teoría o en el deseo inicial de hacerla, sea el destino de toda película: su estreno en cines.

Pareciera que de pronto la película empieza a existir para un universo mayor de personas o existir de manera “oficial”. Sin embargo, el documental tiene un recorrido territorial que le es más propio, una prioridad en la urgencia de lo local, de su raíz, de la consciente necesidad de su discurso, de “proyección en el barrio, comunidades y escuelas de la cordillera” que de las luces que pueda otorgarle Buenos Aires u otras ciudades pertenecientes al circuito de las salas comerciales.

El preestreno se realiza en el marco de una muestra federal (MICA) y es donde ha encontrado la ventana por donde colarse. Somos conscientes que es más una habilidad del distribuidor que del propio valor, peso o fuerza que pueda tener el mensaje de los pobladores de “El Turbio” para generar una escucha de su problemática y el de toda la Patagonia en las pantallas porteñas. Pero ahí está en cartel, entonces el acto simbólico de conquista dialéctica inversa se realiza. Es un hecho, el mensaje se está brindando. Y eso nos pone muy contentos.

El documental arrancará en el CC Borges son siete funciones.

EC: ¿Qué siente el director al respecto? Quiero decir, es el peor momento del cine argentino y “El Turbio” desembarca en Buenos Aires y, ¿después sigue en salas?

AE: Son momentos de mucho movimiento y transformación de las “formas establecidas”, instituciones y dogmas que tomábamos -o así se presentaban- como permanentes, pero que ya se sentían injustas o caducas. Sin entrar en las razones, en lo oportuno o no de esa realidad, es de donde toca partir hoy para cualquier proyecto. “El Turbio” tiene la particularidad de haberse anticipado a cualquier legitimación externa para dar voz a una realidad. Ha recorrido el camino inverso. Primero se rodó de manera ultra independiente y luego eligió con cuidado sus productores, que fueron principalmente vecinos de Lago Puelo, El Hoyo, El Bolsón y principal y activamente, los pobladores de El Turbio. Ahí radica la fuerza y esencia de la existencia de este documental. También rompe con lo establecido en las formas de producción. Así y todo, culminará estrenándose en salas. El contexto y la baja tasa de producción de películas a nivel nacional le allanan el camino, pero también pone en evidencia una alternativa que tiene identidad propia y que no tiene porqué alimentar a cualquier loco que lo use como reivindicación de que el INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) no servía para nada. Son dos discusiones distintas, y que por supuesto no sentimos que el camino de “El Turbio” dé razones a ese discurso destructivo.

EC: ¿Qué expectativas? ¿Cómo te parece que reaccionará el público capitalino a una realidad que le es tan ajena?

AE: Pongo en duda que el perfil del ciudadano porteño sienta ganas de acercarse casi ciegamente a ver el documental, siquiera por curiosidad. Hasta no creo que el algoritmo se lo ponga como opción en el celular y frente a sus ojos. Quienes sí lo hagan, de manera consciente, sea por cinefilia o por haber escuchado algo del ruido generado por aquí, creo y espero, que a través del puente “emocional” que intenta construir la peli con el espectador, puedan integrar la idea de lo “sistemático” de la conquista de la Patagonia, que ha pasado de las armas, a las leyes, a las instituciones ecológicas y a un entramado de razones que no tiene otro fin que estar al servicio del sistema capitalista, su extractivismo y despojo de la mayor soberanía que puede tener un ser humano que es elegir cómo vivir y cómo alimentarse, respondiendo a su identidad e identificación con la naturaleza.

Pasaje del documental.

EC: ¿Qué repercusiones tienen estos recorridos en el paraje?

AE: De Buenos Aires no me genera expectativas su proyección, más que el de amplificar el ruido que sí genera “acá por el barrio”. Por el momento elijo no ir, estoy demasiado ocupado en otros documentales en proceso y de pagar el alquiler de septiembre de mi cabaña. Pero sí expando y todo lo que pueda la voz de “El Turbio”, respetando el valor simbólico que significa su estreno allá. A todos nos pone contentos, repito.

El 29 de agosto “El Turbio” se proyectó dentro de la comunidad Nahuelpan en Esquel, con debate e intercambio de números de teléfono con los pobladores. En mayo sucedió algo aún más relevante en la comunidad Melo, en plena resistencia por órdenes de desalojo. Pobladores de El Turbio, invitados por el lonko compartieron un asado, vieron la película con sus familias y luego debatieron haciéndolos parte de una ronda. Todo se cerró con los puños alzados y el grito de marichiweu (diez veces ganaremos) emocionante. Las palabras del lonko fueron: “El Turbio no está solo, cuenta con nosotros. Y nosotros tampoco estamos solos”.

Ese es el camino. Llegar a Buenos Aires es consecuencia del movimiento que ya se está generando en la cordillera. ¿Qué puede sentir quien vaya a verla en plena Recoleta? Espero que incomodidad, y sentirse parte de un mundo que debe cambiar.

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