Prevención del suicidio, una tarea de todos: señales, mitos y cómo actuar
“Cuando hablamos de suicido, no lo hacemos desde las estadísticas sino desde el flagelo y la problemática en sí” comenzó diciendo la licenciada en Psicología, Paula Di Clérico, integrante de la Asociación Red Argentina de Suicidiología en diálogo con El Cordillerano.
“Hablamos del tránsito por este caminar complicado y oscuro sobretodo de nuestros jóvenes, aunque es algo que involucra a personas de todas las edades”.
Aclaró por qué cita en especial a los pibes y las pibas “porque ellos lo viven como una búsqueda de identidad, con un sentimiento de vacío y de soledad muy grande”.
La Red brinda capacitaciones de manera constante en distintos puntos del país, en Bariloche la última fue realizada en el gimnasio Soyem y tuvo más de 200 asistentes y pronto, se realizará un congreso en Viedma. “Intentamos llegar a la gente en término de sensibilización y tratamos de hacer ver que todos nos podemos convertir en agentes de prevención, con una mirada empática y sobretodo con conocimiento del tema”.
Por eso esa clase de encuentros son tan importantes “es bueno conocer los mitos que rodean la problemática suicida que son muchas veces los desencadenantes, por eso tenemos que hablar de suicidio, pero con responsabilidad y empatía”.
Sin importar la edad, la persona siempre pide ayuda cuando está ingresando en esa situación de soledad o de depresión “pero no siempre hay una patología de base mental” advirtió.
Muchos de los abordajes los realizan en sectores de jóvenes “porque es donde con más frecuencia vemos los intentos, los sucesos y la problemática suicida impactando en ellos”.
No se trata solo de la búsqueda de la identidad “el adolescer que duele, la soledad y la dificultad de nosotros los adultos para volver a mirarnos y mirarlos como continente de este sufrimiento”.
Con herramientas para “aunque yo no tenga nada para decir, una mirada, un abrazo, una mano, un ‘no estás solo’ o un oído, pero sin juzgar el sufrimiento o lo que está sintiendo, si es mucho o poco”.
Tenemos que pensar que la problemática suicida está rodeada de un montón de prejuicios sociales “entonces hay que considerar que es mucho más complejo de lo que nosotros pensamos o imaginamos y que está mucho más cerca de lo que creemos”.
Hay mucha gente con ideación suicida “y también hay que considerar que quien tiene la problemática o está sufriendo algo relacionado con el suicidio, no está eligiendo morir ni decidiendo algo que desconoce, no está eligiendo la muerte sino que está no pudiendo sostener su realidad y su vida así como la está intentando transitar” dijo Di Clérico.
Por eso las capacitaciones que brindan son alentadoras “son para enviar un mensaje de vida donde veamos que todos podemos observar y estar cerca de la posibilidad de un pedido de ayuda”.
No estamos solos como comunidad “la persona no está sola con su sufrimiento, pero tenemos que hacérselo sentir y en eso está rescatando en gran parte la posibilidad de revertir esa realidad que está viviendo”.
“Tiene que saber que siempre hay alguien dispuesto a ayudar, pero por supuesto que, en estas situaciones tan extremas, tan dolorosas y tan profundas, es muy importante el abordaje profesional”. Psicólogo o psiquiatra, un proceso de búsqueda que permita abrir este panorama en una lectura distinta de enfoques sobre la realidad. “Volver a quererse, a ubicarse, volver a aparecerse en este mundo” agregó.
Contención
La mayoría de las sedes de Río Negro y del país cuentan con espacios de contención y acompañamiento a amigos y familiares de personas con problemáticas suicidas. “Son espacios de búsqueda de ideas, de reinventarnos, de pensar cómo abordamos esta situación de la convivencia con alguien en esta situación y en ese estado”.
Por eso es tan importante una escucha activa y afectiva “el poner en común nuestras vivencias, porque lo que hizo alguien le puede servir a otro respecto a cómo está abordando la cuestión y eso nos permite buscar abiertamente ideas para sobrellevar la situación familiar o amistosa”.
Por eso además del abordaje profesional, trabajan siempre con la idea de armar redes de contención “lo primero que preguntamos es, esta persona ¿con quién cuenta, cómo está formado su contexto familiar, con quién podemos contar para que lo contengan, lo observen y para que sostengan con él o con ella esta situación?”.
Dijo que en teoría los adultos son quienes tienen que mediar entre nuestros jóvenes y nuestros niños y la frustración que arrojan muchas veces las realidades. “Si se rompe ese punto de conexión se complica, siempre digo que mantengamos entornada esa puertita donde sin violar su privacidad, no perdamos de vista la necesidad del diálogo”.
Acompañar puede ser mirar “aunque no tengamos nada para decir, sirve esa mirada empática, esa palabra si la tenés, es un ‘no estás solo, estoy acá para cuando estés listo para hablar”.
No es malo decir las cosas por su nombre “Si lo sentimos, le podemos preguntar si ha pensado en el suicidio porque nosotros vemos a nuestros jóvenes como sucumben en este ostracismo, en esta vuelta hacia adentro, adonde terminamos matando la palabra que sana y que libera”.
Pero es necesario que esa presencia cercana no se pierda “necesitamos recuperar esa mirada y esa escucha y nunca perder de vista que, aunque ellos no nos lo digan, por una cuestión inclusiva, nos necesitan”.
El abordaje de este flagelo siempre debe ser biopsicosocial “Siempre hay un desencadenante, pero nunca es la única causa, hay diversas circunstancias que pueden llegar a convertirse en caldo de cultivo para iniciar un proceso suicida”.
Pueden estar relacionados con factores de riesgo “desvinculaciones familiares, disfuncionalidad afectiva, identidad de género, bullying, la sobre estimulación de los medios cibernéticos, las redes sociales, baja tolerancia a la frustración, falta de contención, consumo problemático o adicciones o violencia de género”.
Dijo que muchas de estas cuestiones además de precedentes familiares relacionados con la problemática suicida no son determinantes de a uno, pero son factores que tenemos que tener en cuenta cuando evaluamos las situaciones.
Todo lo que se carga en esa mochila tan pesada y que, en algún momento, esta persona sufriente siente que no la puede sostener más en término de realidades. “Es un tema muy amplio y profundo del cual hay que comenzar a hablar, para como integrantes de una comunidad, estar más atentos”.
“Al hablar en los medios de comunicación de estos flagelos intentamos multiplicar estas pautas a tener en cuenta y que comencemos a tener una mirada colectiva con más herramientas y recursos”.
En Bariloche
En nuestra ciudad hay lugares donde no solo la persona que atraviesa la problemática suicida puede pedir ayuda sino también amigos, familiares, compañeros de trabajo o de estudios.
Integrantes de la Asociación Reed Argentina de Suicidología Sede Bariloche atiende de manera gratuita los días jueves de 14 a 16 horas en calle Gallardo 1262 (Soyem) con demanda espontánea y también en otro espacio, pero con turno previo. Su teléfono es 2944 157939.