2025-08-17

Chile: se habían encendido las alarmas en Samoré pero el sicario ya estaba muy lejos

Esta semana se había emitido una alerta en el paso fronterizo por un sicario que podría estar en Villa La Angostura o Bariloche.

Carabineros de Chile confirmó este sábado la detención en Colombia de Alberto Carlos Mejía Hernández, imputado por el homicidio del conocido comerciante del Barrio Meiggs, apodado el “Rey de Meiggs”.

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El sujeto había huido del país luego de ser liberado por error desde una cárcel en Santiago, manteniéndose prófugo hasta hoy.

La captura se concretó gracias a un operativo internacional que involucró al Departamento OS9, la PDI y la Interpol de la Policía Nacional de Colombia, en coordinación con la agregaduría policial chilena en ese país.

La noticia marca un avance clave en uno de los crímenes que más impacto causó en el comercio capitalino y que generó amplio debate sobre las fallas del sistema penitenciario en Chile.

El tatuaje en una de sus manos.

La causa

Ferrer Ramírez había sido liberado el jueves 10 de julio debido a un error administrativo, situación que ha puesto en entredicho la credibilidad del Poder Judicial.

El crimen por el cual Mejía era perseguido se produjo el 19 de junio en la comuna de Ñuñoa, cuando la víctima salía junto a un amigo desde el edificio donde residía.

En esos momentos, dos de los sicarios venezolanos -que habrían “hecho guardia” alrededor dos horas- se bajaron de un automóvil y los amenazaron con armas de fuego. Los agredidos huyeron entonces en direcciones opuestas, pero a los pocos pasos los atacantes alcanzaron a Reyes Ossa y le propinaron tres balazos, uno de los cuales le dio en el cuello, provocando su muerte instantánea.

Y aunque también persiguieron al amigo de la víctima fatal para robarle su billetera y teléfono celular, lo cierto es que no se llevaron los USD 3 mil en efectivo que Reyes Ossa portaba al momento de su muerte, lo que llevó a la Fiscalía a descartar el simple robo con violencia y sostener la tesis de “un homicidio selectivo”.

El grupo se desplazó entonces al día siguiente del asesinato hasta la ciudad de Osorno (930 kilómetros al sur de Santiago), donde se “guardaron” por dos semanas y “mantuvieron constante comunicación con cercanos para ver si andaban en busca del vehículo usado”, aseguró el fiscal especializado Sergio Soto.

Al ver que la investigación parecía calmarse, los sicarios volvieron a la capital y fueron capturados el martes 8 de julio en la comuna de Estación Central al tratar de volver a sus domicilios.

Tras acreditarse “todos y cada uno de los delitos” -homicidio calificado, robo con intimidación e infracción a la Ley de Armas-, la causa será investigada en los 120 días que decretó el tribunal como un homicidio por encargo.

 

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