PERMANECERÁ EN UNA COMISARÍA
Femicidio en Bariloche: formularon cargos al policía y dictaron la prisión preventiva
La sala principal del edificio Pilmayquen lució colmada mientras el juez de Garantías César Lanfranchi resolvía habilitar la investigación formal contra Emerson Rubén Marín, por el homicidio triplemente agravado de Stefanía Civardi.
La fiscalía, representada por Betiana Cendón y Alejandra Bartolomé, imputó a un oficial de 34 años, con una década y media de servicio, actualmente en la Comisaría Segunda del Centro Cívico, por el asesinato de su pareja. El cargo es grave: homicidio triplemente agravado por el vínculo, el uso de arma de fuego y en contexto de violencia de género.
Los hechos que se le atribuyen ocurrieron el 30 de julio por la madrugada en la casa de la víctima, en la calle Los Radales. Según la investigación, el agente le disparó con su arma reglamentaria calibre 9mm mientras ella estaba recostada en la cama. El proyectil, que ingresó por la tráquea y atravesó su cráneo, y terminó alojado en la almohada, puso fin a su vida de manera inmediata. Lo que siguió, sin embargo, levantó las primeras sospechas: el acusado mismo llamó a una compañera de la policía, lo que llevó a que uniformados de la misma Comisaría acudieran al lugar.
La investigación se centró en varias pruebas que la fiscalía considera contundentes. Un vecino, separado por una pared de construcción en seco, declaró haber escuchado un disparo y, acto seguido, la voz del policía pronunciando una frase que se volvió central en la causa: "Qué hice".
El equipo de criminalística, que contó con la participación de Gendarmería Nacional, también sumó pericias decisivas. Los especialistas en balística concluyeron que el disparo fue efectuado a una distancia superior a los 15 centímetros, un dato que desmonta la posibilidad de un disparo autoinfligido.
Además, el informe del armero señaló que, tal como se encontró la pistola sobre la mesa de luz y con un segundo proyectil en boca, era imposible que hubiera sido accionada una segunda vez por la víctima tras el primer disparo, contrariando cualquier hipótesis de un posible forcejeo, acción defensiva o incluso un suicidio.
Se hallaron también manchas de sangre en el baño y lesiones en la víctima que no eran contemporáneas a su muerte.
Una probation previa y temores de testigos
La defensa, a cargo de Estanislao Cazaux y Mauro Lezcano, no se opuso a la formulación de cargos. Aunque no presentó su propia argumentación en detalle, adelantó que maneja una "teoría del caso" alternativa que buscará contrarrestar la acusación fiscal.
Mientras tanto, la fiscalía solicitó una medida cautelar de prisión preventiva, destacando el "riesgo de entorpecimiento de la investigación". Este temor se basa en el hecho de que varios testigos del caso son compañeros de trabajo y familiares de la víctima. A esto se suma un antecedente clave: el policía ya tenía una probation por violencia de género de 2023, medida con la cual logró evitar un juicio oral y siguió cumpliendo sus funciones como policía.
El Juez Lanfranchi validó la acusación y fijó un plazo de investigación de cuatro meses, que culminará el 1 de diciembre de 2025. Además, ordenó la prisión preventiva del acusado por el mismo periodo.
Por cuestiones de seguridad, se decidió que será trasladado de la Comisaría 36, donde se encuentra actualmente, a la Comisaría 10° de San Antonio Oeste en los próximos días.
La querella, que aún se está formalizando, estará a cargo delos abogados Leonardo Triventi y Gustavo Bisogni,quienes presenciaron la audiencia junto a familiares de la víctima, por cuestiones formales todavía no participaron del legajo judicial.